Resumen del libro Proust y el Calamar por Maryanne Wolf y Catherine Stoodley (Proust and the Squid The Story and Science of the Reading Brain,2017)

Resumen del libro Proust y el Calamar por Maryanne Wolf y Catherine Stoodley (Proust and the Squid The Story and Science of the Reading Brain,2017)

Resumen corto: Proust and the Squid (2007) cuenta la historia de c贸mo el cerebro humano aprendi贸 a leer. Desde la invenci贸n de los primeros sistemas de escritura hasta la capacidad de nuestro cerebro para reorganizarse, Maryanna Wolf explica c贸mo se desarroll贸 la habilidad a lo largo de la historia de la humanidad. En este libro aprenderemos, c贸mo transforma nuestro cerebro, pensamientos y cultura, y por qu茅 algunos de nosotros nos cuesta tanto leer.

Cuando nos sentamos a leer un libro, hojeamos una revista o leemos un mensaje en nuestro tel茅fono, 驴nos detenemos alguna vez a considerar lo asombrosa que es la capacidad de leer? De alguna manera, esas peque帽as l铆neas en la p谩gina cobran vida y transmiten informaci贸n e incluso im谩genes  e historias. 

Este libro se basa en la historia humana, la evoluci贸n y la neurociencia para contar la asombrosa historia de c贸mo los humanos aprendieron a leer por primera vez, c贸mo la lectura reestructura nuestro cerebro y por qu茅 a algunas personas les cuesta m谩s. Argumentan que la lectura es una parte crucial de nuestro desarrollo como individuos y como especie, y que todos merecen el apoyo adecuado para desarrollar esta habilidad.

Cuando terminemos con esto, sabremos por qu茅 Mark Twain detestaba la ortograf铆a ; lo que nos dice el cerebro de Einstein sobre la dislexia; y c贸mo S贸crates presagi贸 el escepticismo tecnol贸gico actual.

驴Qui茅n es Maryane Wolf?

Maryanne Wolf es una investigadora y profesora que estudia el desarrollo de la lectura. Es directora del Centro de Investigaci贸n en Lectura y Lenguaje de la Universidad de Tufts en Boston y del reci茅n creado Centro para Dislexia, Estudiantes Diversos y Justicia Social en la Escuela de Graduados de Educaci贸n y Estudios de la Informaci贸n de UCLA. Sus otros libros incluyen Tales of Literacy for the 21st Century (2016) y Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World (2018).

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La historia de la lectura es larga y complicada, pero esto es obvio: nuestros cerebros aprendieron a leer cuando comenzamos a escribir

 Es dif铆cil precisar cu谩ndo los humanos inventaron la escritura por primera vez. Pero parece que, mucho antes de que existieran alfabetos con diferentes letras que representaran distintos sonidos de un idioma en particular, los humanos comenzaron a registrar informaci贸n a trav茅s de s铆mbolos visuales.

Uno de los primeros ejemplos se puede encontrar en la cueva Blombos en Sud谩frica. All铆, los arque贸logos han descubierto piedras marcadas con dise帽os cruzados simples que creen que tienen 80.000 a帽os. 

En este caso, no se sabe qu茅 representan las l铆neas, pero hay otros ejemplos de culturas humanas primitivas que utilizan piedras marcadas, conchas y piezas de arcilla, un ejemplo de esta es la cultura de Babilonia de la que casi lo 煤nico que quedan son 鈥渄ocumentos鈥 de transacciones o leyes como el famoso c贸digo de Hammurabi  . Hay buenas razones para creer que las l铆neas de la Cueva de Blombos no son garabatos al azar, sino que tienen significado.

La idea de que podr铆amos representar cosas en el mundo a trav茅s de s铆mbolos abstractos y, por lo tanto, registrar eventos para las generaciones futuras fue una idea revolucionaria, que termin贸 cambiando nuestros cerebros.

Nuestros cerebros est谩n formados por miles de millones de c茅lulas nerviosas o neuronas conectadas. Estas neuronas tienen la asombrosa capacidad de reestructurarse y formar nuevas conexiones, dependiendo de c贸mo las usemos. Los cient铆ficos llaman a este fen贸meno “plasticidad neuronal”.

Cuando los humanos aprendieron a leer por primera vez, en sus cerebros se cultivaron nuevas v铆as neuronales que les permitieron detectar y decodificar intrincados s铆mbolos visuales a gran velocidad. 

Si recordamos c贸mo era aprender a leer de peque帽os, apreciaremos lo poderosa que puede ser esta transformaci贸n. De no saber qu茅 hacer con esas extra帽as marcas en la p谩gina, nuestras habilidades de lectura pronto se vuelven autom谩ticas, Hasta el punto de  que no podemos no leer las palabras que tenemos frente a nosotros.

Los cient铆ficos han demostrado que, cuando los humanos observamos formas desconocidas que puedan parecer letras, activamos una peque帽a parte de las 谩reas visuales ubicadas en la parte posterior de nuestro cerebro. Pero cuando vemos letras que conocemos, la actividad de nuestro cerebro casi se triplica. Cuando reconocemos los s铆mbolos, involucra m谩s 谩reas visuales, y activa partes del cerebro especializadas en el procesamiento del lenguaje, la audici贸n y los conceptos abstractos.

Una de las conexiones nuevas e importantes que se formaron por primera vez en los cerebros de nuestros antepasados 鈥嬧媍uando aprendieron a leer fue entre una regi贸n de la parte posterior del cerebro llamada circunvoluci贸n angular, un 谩rea responsable de la asociaci贸n, y las 谩reas involucradas en el reconocimiento de objetos. Este avance neuronal permiti贸 algunos de los primeros sistemas de escritura complejos.

 La escritura  como la conocemos fue inventada en diferentes partes del mundo varias veces a lo largo de la historia

El alfabeto cuneiforme sumerio, un sistema de escritura compuesto por marcas en forma de cu帽a que parecen huellas de p谩jaros y los jerogl铆ficos egipcios, son dos sistemas de escritura m谩s antiguos que se han podido estudiar. Se originaron de forma independiente alrededor del 3200 a. C. en Mesopotamia y el antiguo Egipto.

Ambos sistemas comenzaron como herramientas de administraci贸n y contabilidad. Inicialmente eran pictogr谩ficos, lo que significa que sus s铆mbolos se parec铆an m谩s o menos a las cosas que representaban. El jerogl铆fico egipcio para “casa”, por ejemplo, parece una casa egipcia vista desde arriba, 鈥渃omo lo ver铆an los dioses鈥. 

Para descifrar r谩pidamente estos pictogramas, nuestro cerebro tuvo que formar nuevas v铆as entre las 谩reas de asociaci贸n visual y visual, 谩reas involucradas en el procesamiento del lenguaje, y los l贸bulos frontales, donde tiene lugar el pensamiento superior.

Con el tiempo, estos dos sistemas de escritura se volvieron m谩s complejos y abstractos. A finales del per铆odo egipcio, el n煤mero de jerogl铆ficos hab铆a aumentado de 700 a varios miles. Algunos jerogl铆ficos ahora representan tanto una palabra, y la primera s铆laba o sonido de esa palabra, parecido al kanji japon茅s o chino, que usa s铆mbolos derivados de pictogramas, y que tiene asociadas varias lecturas y significados seg煤n el contexto.

Debido a esta complejidad, alguien podr铆a tardar a帽os en dominar el uso de estos antiguos alfabetos. No fue hasta que los griegos desarrollaron su alfabeto, que podemos ver unas formas m谩s parecidas a las que conocemos en idiomas como el espa帽ol o el ingles. Un ejemplo que se mantiene en la actualidad de simplificaci贸n controlada de un alfabeto es el caso del alfabeto Coreano, que fue simplificado durante el reinado de uno de sus emperadores, para escapar de la complejidad a la que se enfrentaban sus vecinos chinos. 

Alrededor del 750 a. C., los antiguos griegos descubrieron que su idioma se pod铆a dividir en un n煤mero limitado de sonidos y que cada sonido pod铆a representarse con una letra: probablemente se inspiraron en la escritura basada en consonantes de los fenicios, pero fueron un paso m谩s all谩. El sistema griego fue el primero de escritura que se bas贸 en un peque帽o n煤mero de correspondencias entre letras y sonidos, sin mezclar s铆mbolos que representaran palabras o s铆labas. Esto permiti贸 a los griegos registrar f谩cilmente el lenguaje hablado en toda su complejidad.

Este sistema ten铆a muchas ventajas. En primer lugar, los alfabetos requieren menos de 26 letras para representar todos los sonidos en su idioma, comparado con el kanji japon茅s que requiere conocer al menos 5000 s铆mbolos para considerar que tenemos el dominio necesario para leer el peri贸dico. Esto le ahorra energ铆a y esfuerzo a nuestro cerebro. Los sistemas de escritura alfab茅tica son m谩s f谩ciles y r谩pidos de aprender que los scripts con cientos o miles de caracteres diferentes.

Finalmente, el sistema alfab茅tico permiti贸 a los humanos registrar la palabra hablada y el pensamiento en toda su complejidad. Nos permiti贸 cultivar pensamientos completamente nuevos, antes de articularlos. Para los griegos, esto result贸 en un per铆odo prol铆fico de arte, cultura, ciencia y pol铆tica enmarcado entre el 700 a. C. al 600 d. C., un per铆odo que, gracias al sistema alfab茅tico, todav铆a podemos leer hoy.

Mucho antes de que comprendan una sola palabra, el cerebro de los ni帽os comienza a prepararlos para la formidable tarea de leer. 

A los seis meses de edad, el sistema visual necesario para reconocer peque帽os s铆mbolos como letras ya es funcional. Y a los 18 meses, los ni帽os se dan cuenta de que todo lo que les rodea tiene su propio nombre.

En los primeros a帽os, la percepci贸n, la atenci贸n y los sistemas conceptuales de los ni帽os se desarrollaron a una velocidad incre铆ble. Es por eso que leerles a los ni帽os en este momento puede tener un impacto significativo. Cuando leemos a los ni帽os peque帽os, su propio discurso se vuelve m谩s sofisticado en el proceso.

Este efecto ha sido demostrado por numerosos estudios. En uno de ellos, la investigadora de lectura Victoria Purcell-Gates entrevist贸 a ni帽os de cinco a帽os a los que se les hab铆a le铆do al menos cinco veces a la semana durante dos a帽os, y los compar贸 con ni帽os a los que no se les hab铆a le铆do tanto. Cuando se les pregunt贸 acerca de su quinto cumplea帽os, los ni帽os a los que se les hab铆a le铆do con m谩s frecuencia, usaron frases m谩s largas, una sintaxis m谩s complicada y un vocabulario “literario” especial, como “脡rase una vez”.

El efecto inverso est谩 bien documentado. Los ni帽os que provienen de hogares empobrecidos en el idioma, en los que no se les le铆a y se les hablaba menos, han escuchado hasta 32 millones de palabras menos que sus compa帽eros. Como consecuencia, tienen un vocabulario significativamente menor y luchan m谩s para aprender a leer.

Adem谩s, cuando los ni帽os aprenden temprano y relacionan las formas de la p谩gina con palabras e historias, les resulta m谩s f谩cil aprender a leer. Primero, los ni帽os descubren que puede haber una correspondencia uno a uno entre un sonido y un s铆mbolo. Luego,descubren que cada letra tiene un nombre, y sonidos que asociados,.  Los cerebros de los ni帽os est谩n listos para que conecten sus 谩reas visuales con las 谩reas del lenguaje mucho antes de cualquier lectura formal. educaci贸n.

Leerles ense帽a a ver el mundo desde la perspectiva de alguien m谩s y a reconocer los sentimientos de los dem谩s. Los libros nos ense帽an empat铆a, as铆 como la capacidad de reducir sesgos cognitivos, e incluso inteligencia emocional. Les permiten entender c贸mo se sienten, a trav茅s de ver c贸mo se sienten los personajes de las historias

Disclaimer: Cabe recordar siempre que este es simplemente el resumen de un libro, y que antes de tomar cualquier decision relacionada con la salud hay que consultar con un profesional.

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