Resumen del libro Sigue a tu Microbiota el Enorme Impacto de los Microbios por Rob Knight y Brendan Buhler (Follow Your Gut The Enormous Impact of Tiny Microbes)

Resumen del libro Sigue a tu Microbiota el Enorme Impacto de los Microbios por Rob Knight y Brendan Buhler (Follow Your Gut The Enormous Impact of Tiny Microbes)

Resumen corto: Follow Your Gut The Enormous Impact of Tiny Microbes o en español Sigue a tu Microbiota nos explica el gran efecto que tienen las bacterias en nuestro organismos sobre nuestra salud e incluso nuestras ideas. Tenemos más bacterias que células animales, y pequeños cambios en su equilibrio pueden tener grandes efectos. Por Rob Knight y Brendan Buhler

¿Quien es Rob Knight?

Rob Knight es un profesor de la Universidad de San Diego, del departamento de Pediatría y Programación. Es también editor de la revista ISME Journal y cofundador del American Gut Project

¿Quien es Brendan Buhler?

Brendan Buhler es un escritor científico con varios premios y que ha escrito para revistas como Sierra Magazine, Los Angeles Times y California Magazine. En 2012 ganó el premio The Best American Science and Nature Writing.

3 de las ideas principales del libro son:

  • Tenemos más células bacterianas que células animales 
  • El riesgo de las cesáreas 
  • El efecto de la microbiota

Tenemos más células bacterianas que células animales 

Nuestro cuerpo está formado por alrededor de 10 trillones de células animales, pero contiene alrededor de 100 trillones de células microbianas. Cada una de estas células forman un pequeño organismo, de entre los cuales destacan las bacterias. En su conjunto, todas las bacterias de nuestro cuerpo reciben el nombre de microbiota humana.

En realidad nosotros no somos un único todo, sino que podríamos considerarnos más bien como un ecosistema formado por un conjunto de organismos que intentan sobrevivir juntos. Esta microbiota es además gran parte de la diferencia que podemos observar entre las personas, ya que de media solo compartimos el 10% de nuestra microbiota con otros.

Esta fauna microbiana es tan característica de cada uno de nosotros, que se puede identificar a quién pertenecen objetos como el ratón  del ordenador con casi un 100% de seguridad solo con analizar las bacterias que queden en él.

El 85% de los microbios de nuestras manos son diferentes a los de otras personas, y esto los convierte en un tipo de huella microbiana. Y estas huellas no se limitan a las manos, sino que podemos encontrar diferencias a nivel de microbiota en casi cualquier parte de nuestro cuerpo.

Los más famosos son los microbios que tenemos en el intestino que forman la llamada flora bacteriana, pero también tenemos bacterias en órganos como la piel. Se ha visto que uno de los factores que controla lo probable es que nos piquen los mosquitos está relacionado con el tipo de bacterias que tenemos en la piel.

El riesgo de las cesáreas 

Mientras somos fetos y estamos dentro de la placenta no tenemos bacterias. Nos seguian afectando las sustancias que secretasen las bacterias de nuestra madre. Estas bacterias también son las que permiten que las mujeres ganen más peso durante el embarazo, porque se producen cambios que aumentan el número de bacterias que ayudan a aprovechar más la energía de la comida. 

Pero antes de nacer no tenemos una microbiota como tal. No es hasta el momento del nacimiento que desarrollamos la microbiota. Las primeras bacterias que conseguimos son las que se nos pegan al pasar por el canal del parto. Entre estas bacterias destacan los lactobacillus, que se suelen detectar en la zona de los genitales femeninos.

Estas bacterias que se unen durante el parto se cree que tienen una función de protección para evitar el crecimiento de posibles patógenos. Los lactobacillus usan la fermentación para conseguir energía, y este proceso se basa en secretar unos compuestos ácidos, ácido láctico, al exterior que dificultan el crecimiento de otras bacterias.

En los bebés nacidos por cesárea no sucede este traspaso de bacterias de madres a hijos y esto podría causar algunos problemas. El resultado es que en lugar de conseguir las bacterias del canal del parto, conseguimos las bacterias de la piel de la madre, unas bacterias para las que no estamos del todo adaptados al nacer.

Se cree que los niños nacidos por cesárea tienen más tendencia a presentar enfermedades como el asma, alergias, obesidad y algunos tipos de enfermedades inmunes. Pero por suerte hay formas de reducir esto, por ejemplo podemos transferir las bacterias que conseguirian normalmente a través de cultivarlas y ponerselas.

El efecto de la microbiota

Las bacterias de nuestra flora bacteriana determinan cuánta energía podemos conseguir de los alimentos, al igual que cuanta tendencia tendremos a acabar con problemas de inflamación. 

En ratones se ha visto que transferir las bacterias de un ratón delgado a uno obeso puede ayudar a reducir el peso del ratón obeso, y viceversa. Tambien vieron que transferir bacterias de un humano delgado podría reducir la probabilidad de que un ratón engordase mientras vivía con uno gordo.

Las bacterias también pueden afectar a nuestros estados de ánimo y niveles de ansiedad. Se ha visto que existe una relación directa entre nuestras bacterias y el funcionamiento de nuestro cerebro que recibe el nombre de microbiome-gut-brain axis, o eje microbioma-entrañas-cerebro.

Un ejemplo de esto es la relación, pero sin causalidad demostrada, entre la depresión y la inflamación de las entrañas. La inflamación puede causar que las bacterias oscilobacter produzcan compuestos como el ácido gama-aminobutírico, un tipo de neurotransmisor conocido por causar sueño y que puede generar síntomas parecidos a los de la depresión. Este se ha usado en diversas píldoras para dormir y se ha visto que está relacionado con la depresión

También se ha visto una relación entre el tipo de microbiota que tenemos y mejoras en los síntomas del autismo. En un experimento para inducir síntomas de autismo en ratones, investigadores de CalTech aislaron un compuesto llamado 4-EPS.

Todos los ratones inyectados con esta molécula mostraron síntomas de autismo. Pero cuando se les inyectó una cepa de la bacteria bacteroides fragilis, mejoraron los síntomas de los ratones tanto a nivel de autismo como de inflamación y microbiota.

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