Resumen del libro El Cerebro Estético (The Aesthetic Brain: How We Evolved to Desire Beauty and Enjoy Art) por Anjan Chatterjee

Resumen del libro El Cerebro Estético (The Aesthetic Brain: How We Evolved to Desire Beauty and Enjoy Art) por Anjan Chatterjee

Resumen corto: The Aesthetic Brain (2014) explica cómo y por qué el cerebro humano responde a la belleza y al arte. Estos analizan las razones por las que instintivamente preferimos unas caras a otras, lo que el arte le hace a nuestro cerebro y cómo nuestros ancestros empezaron a hacer arte en primer lugar.

¿Quién es Anjan Chatterjee?

Anjan Chatterjee es profesor y jefe del departamento de neurología en el Hospital de Pensilvania, un hospital privado sin fines de lucro afiliado a la Universidad de Pensilvania. Chatterjee es ex presidente de la  Association of Empirical Aesthetics y de la Behavioral and Cognitive Neurology Society, y recibió en 2002 el Premio Norman Geschwind en Neurología Conductual y Cognitiva.

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El cerebro humano y la belleza

El cerebro humano está programado para responder automáticamente a caras y cuerpos hermosos, sin que nos demos cuenta. De hecho, los estudios han encontrado que es casi imposible mirar una cara sin considerar su atractivo. En un estudio, la gente comparó dos caras generadas por ordenador. Se les pidió que juzgaran cuán similares eran entre sí.

Aunque no se pidió a los participantes que juzgaran la belleza de ninguna de las caras, sus cortezas visuales mostraron una mayor actividad cuando se les presentó una persona atractiva; , sus cerebros reaccionaban inconsciente y automáticamente a las caras.

Esta valoración instantánea nos lleva a tener mejor opinión de las personas atractivas, incluidas aquellas que apenas conocemos. Varios estudios han demostrado que las personas atractivas reciben mejores calificaciones, obtienen mejores trabajos y tienen mejores salarios.

Pero la pregunta sigue siendo por qué encontramos atractivas a ciertas personas. Para responder a esta pregunta, los científicos han ideado tres parámetros básicos que constituyen un rostro atractivo: promedios, simetría y dimorfismo sexual, es decir, rasgos físicos que distinguen un género de otro. 

La primera característica se refiere a la tendencia de los humanos a encontrar rasgos faciales estadísticamente promedio más atractivos que los atípicos. Esto significa que preferimos narices medianas a grandes o pequeñas, y ojos que no estén ni demasiado juntos ni demasiado separados.

Se ha descubierto que el segundo aspecto, la simetría, es esencial para nuestra valoración de la belleza, ya que la simetría facial se considera un indicador de buena salud y un sistema inmunológico robusto.

Finalmente, la importancia del dimorfismo sexual significa que las personas que tienen rasgos masculinos o femeninos se consideran más atractivas. Por ejemplo, una barbilla grande se considera una característica masculina. 

Las regiones del cerebro encargadas de detectar la “belleza”

El cerebro humano tiene distintas regiones que mantienen funciones específicas, como aprender idiomas y tomar decisiones. Algunos de estos se desarrollaron debido a los beneficios de supervivencia que brindaron a nuestros antepasados, y otros se desarrollaron por accidente y simplemente se mantuvieron porque no perjudicaban de forma directa a la supervivencia. La pregunta es: ¿Tiene algún beneficio la belleza? y si es asi, ¿cuál es el beneficio a nivel de supervivencia?

Según el autor, la razón por la que estamos obsesionados con las personas atractivas es que interpretamos instintivamente su apariencia como signos de salud y forma física. Esto tiene mucho sentido desde el punto de vista evolutivo, ya que ayudaría a producir descendencia más sana.

Sorprendentemente, podemos obtener bastante información de una cara. Las enfermedades transmitidas por parásitos producen rasgos físicos asimétricos y anomalías en la cara y el cuerpo; las personas con este tipo de enfermedades tienen un sistema inmunológico débil. Por el contrario, los rostros y cuerpos simétricos son indicativos de un sistema inmunológico saludable y un cuerpo en forma.

Otro aspecto curioso de nuestras preferencias estéticas es la gravitación hacia paisajes amplios. Al igual que con los rostros, los paisajes que nos parecen hermosos.

Como resultado, preferimos espacios abiertos más amplios en general. Los estudios han descubierto que, sin importar su edad o etnia, las personas disfrutan de las imágenes de la sabana en promedio más que las imágenes de cualquier otro lugar, incluso si nunca han estado allí. 

Los beneficios de supervivencia de la sabana son evidentes: es amplia y plana, lo que le permite detectar posibles depredadores mucho antes de que lleguen. Además, esporádicamente hay árboles para trepar en caso de que un depredador se acerque demasiado, y muchos herbívoros que ofrecen una fuente abundante de alimento.

El efecto del contexto sobre nuestra percepción de la belleza

Al observar cuadros barrocos, podemos ver que la figura de la mujer idealizada en la época era más curvilínea que las modelos de la actualidad. Si bien nuestro sentido de la belleza está determinado en gran medida por la estructura de nuestro cerebro, la sociedad en la que vivimos influye en lo que consideramos hermoso. Los científicos han descubierto que los estilos corporales que los hombres buscan en sus parejas se ven afectados por el suministro de alimentos de la comunidad en la que viven.

Si un país tiene comida y una población más gorda, las mujeres delgadas son más deseables. Pero si la comida es escasa, los hombres favorecerán a las mujeres más grandes. Es probable que esta diferencia se deba al hecho de que las reservas de grasa permiten que una mujer tenga y cuide a sus hijos de manera segura cuando la comida es escasa, como lo era en gran parte de Europa, durante la época barroca.

Más allá de eso, todas las culturas y civilizaciones humanas han exagerado las características que encontramos naturalmente hermosas. De hecho, si encontramos ciertos aspectos visuales estimulantes y gratificantes, los potenciamos para aumentar la recompensa que ofrecen.

Un ejemplo es la forma en que se dibujan los personajes de los manga, principalmente doujinshis, con características sexualmente dimórficas enormemente exageradas. Los superhéroes tienen características hiper masculinas como hombros anchos y barbillas cinceladas, mientras que los personajes femeninos tienen pechos grandes y caderas anchas.

O los enormes ojos de los personajes de manga y anime. Esto no es un accidente; Los ojos grandes resultan ser uno de los rasgos que nos recuerda a la inocencia y, naturalmente, preferimos en los rostros.

Por último, considere la obsesión de nuestra cultura por la juventud. Existe toda una industria de productos para el cuidado personal basada únicamente en la noción de que las personas de apariencia más joven son preferibles a las que parecen mayores.

Como resultado, si medimos las dimensiones faciales de la cara de una supermodelo, descubriremos que son inquietantemente parecidas a las de una niña de diez años.

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