Resumen del libro Compórtate La Biología qué Hay Detrás de Nuestros Mejores y Peores Comportamientos por Robert Sapolsky (Behave The Biology of Humans at Our Best and Worst)

Resumen del libro Compórtate La Biología qué Hay Detrás de Nuestros Mejores y Peores Comportamientos por Robert Sapolsky (Behave The Biology of Humans at Our Best and Worst)

Resumen corto: Behave The Biology of Humans at Our Best and Worst o en español Compórtate La Biología qué Hay Detrás de Nuestros Mejores y Peores Comportamientos explica los factores que controlan nuestro comportamiento, tanto a nivel químico como a nivel del entorno y el ambiente en el que nos movemos. Por Robert Sapolsky

¿Quién es Robert Sapolsky?

Robert Sapolsky es un profesor de la universidad de Stanford que trabaja en el campo de la neurología y el estudio del comportamiento humano. Sus clases sobre el comportamiento humano son unas de las mejores introducciones al campo. Es autor de libros como El problema con la Testosterona y Memorias de un primate.

3 de las ideas principales del libro son:

  • Las regiones del cerebro que controlan la agresión
  • El efecto de nuestro entorno
  • El efecto de nuestras hormonas depende del contexto

Las regiones del cerebro que controlan la agresión

Antes de que se active cualquier tipo de comportamiento agresivo en el cerebro, se han de realizar una serie de decisiones casi instantáneas por dos regiones específicas del cerebro, la amígdala y la corteza prefrontal.

La amígdala se encuentra en la corteza cerebral, o córtex, y es una región que se encarga de controlar los comportamientos como relacionados con el miedo. Cada vez que alguien siente miedo, o ira, podemos ver la activación de esta región en el cerebro.

Un ejemplo de lo que puede pasar cuando tenemos problemas en esta región es el caso de Charles Whitman. Charles fue un hombre que asesinó a su esposa y madre en 1966, antes de llevar a cabo un tiroteo en masa en tejas. No se conocía el motivo detrás de su comportamiento. Ni el mismo sospechoso sabía el porqué de sus acciones, por lo que evidencia la nota que dejó cerca del cuerpo de su esposa.

Pero la autopsia que realizaron con su cadáver demostró que tenía un tumor presionando la zona de la amígdala. Whitman se quejó en varias ocasiones de dolor y jaquecas, e incluso de impulsos asesinos, pero no se lo tomaron como algo serio, hasta que fue demasiado tarde.

Si la amígdala es la región de nuestro cerebro que controla nuestras emociones más fuertes, como el miedo y la ira, el resto del córtex se podría considerar como la parte racional. El córtex es la región que más nos diferencia de otros animales, y es la que nos permite tomar decisiones basadas en la lógica, y es la región que limita los impulsos emocionales para que no se descontrolen.

El caso de Phineas Gage nos demostró la importancia del córtex. En 1848, mientras trabajaba en la construcción ferrovial, una barra de metal le atravesó el cráneo y destruyó gran parte de su corteza cerebral.

Por suerte sobrevivió, pero el resultado los daños resultantes le cambiaron completamente. Se volvió mucho más violento, más impaciente y mucho más volátil emocionalmente. La causa se descubrió más tarde, perder tu cortex implica perder el control de tus emociones. 

El caso de Phineas no es el único, se ha visto que un gran número de criminales han recibido golpes en el córtex y presentan menor actividad en la zona. Esto puede ser quizá puede ser una de las causas detrás de su comportamiento temperamental.

El efecto de nuestro entorno

Recibimos información de nuestros sentidos constantemente. Esta información actúa como señal para determinar qué tipo de comportamiento tendremos en cada momento, y reciben el nombre de señales sensoriales.

Un ejemplo de esto es nuestra capacidad de diferenciar rasgos. Se ha visto que esta capacidad depende principalmente del tipo de personas que tengamos a nuestro alrededor mientras crecemos. De esta forma, tener a personas con rasgos asiáticos, caucasicos, árabes, o hispanos aumenta la probabilidad de que podamos diferenciar entre personas.

El problema es que se ha visto que tener poca exposición a personas de distintas etnias, resulta en una respuesta por parte de la amígdala cuando vemos a estas personas. La respuesta dura segundos, y poco después nuestro córtex la controla, pero esta podría ser una de las razones detrás del racismo. Una falta de control por parte del córtex, sobre los impulsos de la amígdala.

Un ejemplo del efecto que tienen estas reacciones subconscientes es como, en estados unidos, se ha visto que las personas con rasgos africanos tienden a recibir sentencias más largas por los mismos crímenes. 

Esto demuestra lo problemática que puede ser nuestra respuesta inconsciente y a su vez nos recuerda lo importante que es entender nuestro cerebro, su funcionamiento y cómo controlarlo. Por ejemplo, se ha visto que algo tan simple como darles gafas de culo de vaso a los acusados puede reducir el sesgo que tienen los jurados.

La visión no es el único sentido que controla nuestra respuesta al miedo. Se ha visto que nuestra audición también puede tener un gran efecto. Un ejemplo bastante ridículo es como se ha visto que poner música rap aumenta la actividad de la amígdala, mientras que la música como el death metal no tenía este efecto, aunque la razón detrás de ello se desconoce.

Nuestro entorno y con quien estamos también afecta a cómo nos comportamos. Por ejemplo, se ha visto que cuando los hombres ven a mujeres a su alrededor es mucho más probable que tomen acciones más extremas, como puede ser gastar algo que no deberían en un regalo.

El efecto de nuestras hormonas depende del contexto

Las hormonas son sustancias que actúan como mensajeros dentro de nuestro cuerpo. Hasta ahora se pensaba que cada hormona realizaba una única función, pero cada vez se entiende mejor que el efecto de las hormonas es algo que depende más del contexto que de otra cosa.

Por ejemplo, se ha visto que la testosterona, hormona que siempre se había ligado con un comportamiento más violento, en realidad no lo causa. La idea nace de la reducción en niveles de agresión en hombres que han perdido sus genitales. Pero aunque estos estudios mostraban una correlación, en realidad no había causalidad directa.

La relación que se ha visto, es que cuando alguien actúa de forma violenta, aumentan sus niveles de testosterona, pero tener niveles de testosterona altos, no implican que alguien vaya a ser más agresivo. El aumento en niveles de testosterona solo implica un aumento en el comportamiento agresivo, si el individuo ya estaba predispuesto a tener este tipo de comportamiento.

En concreto sucede según el número de receptores que tengan para la testosterona en la amígdala, de forma que todo vuelve a la respuesta del miedo.

Otra hormona cuya función se había malinterpretado es la oxitocina. La oxitocina es una hormona que siempre se ha ligado con comportamientos más sociales, y con la confianza. Se ha visto que del mismo modo que la testosterona aumenta los niveles de actividad de la amígdala, la oxitocina los reduce.

En estudios del campo de la teoría de juegos, se ha visto que los aumentos en los niveles de oxitocina mejoran la confianza entre sujetos y aumenta con ello la probabilidad de comportamiento cooperativos. Pero este efecto solo se vio cuando la otra persona estaba en la misma sala, mientras que si se realizaban los mismos comportamientos pero con usuarios anónimos, el aumento de la oxitocina no se producía.

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