Resumen del libro Enquiridión o Discursos de Epicteto por Epicteto y editado por Flavio Arriano (Handbook of Epictetus)

Resumen del libro Enquiridión o Discursos de Epicteto por Epicteto y editado por Flavio Arriano (Handbook of Epictetus)

¿Quién es Epicteto?

Uno de los filósofos estoicos más influyentes, y un pensador que a menudo será nuestro guía en estos  fue Epicteto. Epicteto, un antiguo esclavo romano liberado con una pierna lisiada, resultado de uno de los “juegos de su amo”, y que se convirtió en uno de los principales filósofos de su época. Sus ideas están plasmadas en la obra llamada Enquiridion, que significa “Manual”. Como veremos, los discursos de Epicteto no se centraron en la teoría de lo que hace una buena vida, sino en consideraciones prácticas para el día a día, y fue una de las pocas obras a las que sabemos que Marco Aurelio solía acudir.

Epicteto sobre reaccionar 

“Recuerda, ser golpeado o insultado no es suficiente para ser herido, has de creer que has sido herido. Si alguien tiene éxito provocándote, entiende que tu mente es cómplice en la provocación.

Por eso es esencial que no respondamos de forma impulsiva a nuestras impresiones; esperar un momento antes de reaccionar, nos facilitará mantener el control.” –Epicteto

La psicología moderna concuerda con esta idea de más de dos mil años. En su libro Pensar Rápido Pensar Despacio, Daniel Kahneman nos habla sobre los dos “sistemas” que rigen nuestro pensamiento.

Estos sistemas no existen como una región concreta, sino que sirven como una analogía para entender cómo reacciona nuestra mente ante distintos estímulos. El sistema 1 es el intuitivo y el que lleva a las respuestas rápidas, y el sistema 2 es el lento y que nos permite usar la lógica, aunque no siempre sea correcta.

En la cita de Epicteto, el estoico hace referencia al funcionamiento del sistema 1. Este es el que nos lleva a reaccionar de forma automática, con respuestas condicionadas que hemos adquirido durante nuestra vida. Estas respuestas no suelen ser las ideales, porque nuestro cerebro tiende a usar aquello que requiere menos energía y esto suele coincidir con dejarnos llevar por las emociones.

Muchas de nuestras respuestas las adquirimos durante nuestra niñez. Por eso las respuestas de enfado, violencia, y victimismo son las mas comunes, porque son las estrategias que todos nosotros usamos de pequeños y que nos permitieron “controlar” la respuesta de nuestros padres.

Responder a cualquier situación sin pensar, es una receta para el desastre porque es lo mismo que dejar que conduzca un vehículo un niño de 5 años, en lugar de tomar el control nosotros mismos. 

Darnos cuenta de esto, nos abre la posibilidad de controlar nuestras reacciones. Esto no significa eliminar la posibilidad de reaccionar sin pensar, es poco probable que lo podamos eliminar por completo, pero sí que permite elegir cuál será nuestra respuesta automática.

En esta elección, es donde entra la importancia de estudiar psicología y la lógica. La psicología nos permite entender mejor nuestro comportamiento, y cómo este afecta a los demás. La lógica nos permite aprender de nuestras experiencias, y entender las relaciones entre nuestras acciones y sus resultados, sin dejarnos llevar por nuestros sesgos cognitivos.

Tomarnos un segundo para respirar cada vez que sintamos la ira, o tranquilizarnos al ver que otra persona está alterada, son la clave para tomar el volante y dirigirnos hacia el camino que deseamos.

Epicteto sobre vivir sin riesgo

“Dejemos de distraernos. Ante cada impulso, demos lo que es correcto: en cada pensamiento, aferremonos a lo que es seguro” -Epicteto

Es muy fácil caer en el deseo de soñar. Esperar que la realidad cambie para amoldarse a nuestras esperanzas. Estas nublan nuestro juicio, y afectan a nuestra capacidad de tomar decisiones.

Al principio esta tendencia a escapar de la realidad nos ayuda, nos da cobijo de los problemas del día a día, y nos permite volver con más fuerzas. Pero con el tiempo se convierte en una relación de dependencia. Dejamos de ver la realidad como es, y nos dedicamos a proyectar nuestros deseos sobre ella.

Nuestra subjetividad actúa como un filtro, que limita nuestra comprensión del mundo, nuestros pensamientos y acciones. El resultado es que los resultados de nuestras acciones se alejan cada vez más de lo que esperamos, y nace una frustración hacia el mundo y victimismo.

Pero hay esperanza para reducir esta tendencia. Tan solo tenemos que enfrentarnos a la realidad como es, sin filtros. Dejar de llevarnos por las emociones del momento, por la intuición, y entender cómo funciona nuestra mente. Ante toda situación tenemos dos opciones, responder con lo primero que pensamos y que seguramente responde a una realidad subjetiva, o tomarnos unos segundos para analizar la situación y responder a lo que realmente es.

Epicteto sobre la gratitud

“Recuerda comportarte en tu vida como si fuese un banquete. A medida que te llegue algo que se esté pasando, toma una cantidad moderada. 

¿Ha pasado por ti? No lo pares. ¿No ha llegado aún? No te ciegues con deseo por ello, espera hasta que llegue delante de ti. 

Actúa de esta forma con niños, tu pareja, con el poder, con la riqueza – porque algún día te hará merecedor de un banquete con los dioses.” – Epicteto Enchiridion

Es muy fácil dejarse cegar por la emoción del momento y desear todo lo que veamos. Si vemos un coche nuevo nos interesa, si vemos algún plato exotico nos hace la boca agua, si vemos alguna prenda u olemos algún perfume los deseamos.

Todas estas son emociones que nos llegan por impulsos externos, y que pueden descarrilar nuestras energías. Si vemos cualquiera de estos elementos, ya no nos parece tan divertido trabajar y lo dejamos de lado, y con el tiempo se hace cada vez más difícil mantener la disciplina, hasta que al final pasamos más tiempo viviendo como muertos que haciendo lo que nos llena.

Es imposible eliminar los deseos, estos son en muchos casos hábitos que hemos aprendido desde la infancia y que aprovechan la maquinaria de nuestra mente para desarrollar los fines de terceros. Pero que no podamos eliminarlo, o que sea tan difícil que parece imposible, no significa que no podamos reducir su efecto.

Controlar nuestros impulsos nos ayudará a romper nuestros malos hábitos, y con el tiempo, nos dará la oportunidad de reflexionar antes de dejarnos llevar y escoger lo que consideramos correcto, en lugar de lo que hemos sido programados para hacer. 

Dejar de desear todo lo que vemos, y entender que es lo que realmente buscamos, nos permitirá entender que no tiene sentido luchar por conseguir lo que tienen otros. Son deseos que muchas veces durarán menos de unos meses, si es que duran unas horas.

Controlar nuestros deseos, nos ayudará a compartir más con los demás, de forma que más personas estén dispuestas a ayudarnos con cualquiera de las decisiones que tomemos. No necesitamos tenerlo todo, y a veces demostrar que estamos dispuestos a compartir es suficiente para marcar la diferencia.

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