Resumen del libro Juegos que juega la gente: Psicología de las relaciones humanas por Eric Berne 2021(Games People Play 1973)

Resumen del libro Juegos que juega la gente: Psicología de las relaciones humanas por Eric Berne 2021(Games People Play 1973)

Resumen corto: Games People Play es un libro clásico sobre el comportamiento humano que explica los juegos psicológicos que nosotros y todos los que nos rodean jugamos para manipularnos unos a otros de formas autodestructivas y divisivas y cómo dominar nuestro ego. Este libro nos enseña como dejar de jugar y disfrutar de relaciones más saludables.

Cada vez que interactuamos con otra persona, jugamos juegos psicológicos. Estos pueden ser juegos de poder con nuestro jefe, sexuales con alguien que nos interesa o quizás competitivos con nuestros amigos o rivales. Sea cual sea el tipo, según el autor, suele basarse en la manipulación y ni siquiera nos damos cuenta de que lo estamos haciendo.

En uno de los libros más conocidos sobre el tema, el psiquiatra Eric Berne revela la psicología detrás de nuestras interacciones con los demás. Publicado en 1965, la gran popularidad del libro lo convirtió en uno de los libros de psicología más influyentes de todos los tiempos. Berne expone las estrategias inconscientes que cada uno de nosotros usa para conseguir lo que queremos de los demás. 

¿Quién es Eric Berne?

El Dr. Eric Berne (1910-1970) fue un psiquiatra canadiense que desarrolló la influyente teoría del análisis transaccional a mediados del siglo XX. Escribió más de 30 libros, incluido What Do You Say After You Say Hello? y análisis transaccional en psicoterapia .

3 de las ideas principales del libro son:

  • Los tres estados del ego
  • Nuestro comportamiento depende más del contexto de lo que creemos
  • Dejar de lado estos juegos tóxicos puede ayudarnos a vivir mejor

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Los tres estados del ego

Aunque parece que el comportamiento humano es bastante aleatorio, existen patrones de comportamiento recurrentes. Tras trabajar con miles de pacientes el autor descubrió que podía clarificar a sus pacientes en una de tres categorias según su relación con su ego, o concepto del <<yo>>: niño, padre o adulto.

El autor descubrió que el estado en el que nos encontramos depende tanto de nuestras experiencias, como de nuestro contexto actual. El “niño” es el patrón de comportamiento con el que nacemos. Este ego espontáneo es el origen de nuestras emociones y comportamientos más íntimos. Por lo general, queda enterrado bajo los otros dos egos, pero hay formas de conectar con este estado. Suele mostrar su efecto sobre todo cuando tenemos que lidiar con problemas para los que no nos han enseñado cómo actuar.

Por ejemplo, un niño copiará todo lo que hagan sus padres, que es a lo que el autor se refiere cuando con el “ego del padre”. Esto hace referencia a que simplemente han adoptado el mismo comportamiento que mostraban sus padres, y lo han incorporado como si fuera suyo. Si tuviéramos un padre que gritaba al enfadarse, inconscientemente podríamos copiar su comportamiento.

El estado del <<yo>> adulto es en el que podemos hacer uso del pensamiento racional. A medida que descubrimos cómo reflexionar sobre nuestras experiencias, aprendemos a valorar las situaciones y contextos antes de responder. Si en los dos primeros casos respondiamos según patrones de nuestro pasado, o aprendido de observar a otra persona, en este último tomamos control de nuestros actos. Más o menos todos nosotros accedemos a este estado cuando tenemos que lidiar con problemas a nivel profesional, como cumplir con las fechas de algún proyecto. Pero suele ser más difícil que lo apliquemos cuando se trata de nuestras relaciones personales, o de gestionarnos a nosotros mismos.

Nuestro comportamiento depende más del contexto de lo que creemos

Siempre que interactuamos con otras personas, tenemos que recordar que el “estado de su ego”, puede ser diferente al estado en el que estamos nosotros. Por eso, no siempre podemos esperar actuar de forma racional, y tampoco podemos esperarlo de los demas. A veces puede ser obvio en qué estado estamos operando, pero cuando parece que estamos actuando en un estado pero “no lo estamos”, entramos en lo que el autor llama “juegos sociales”.

Para ilustrar a que se refiere, el autor nos muestra diversos ejemplos, entre los cuales destaca el “Alcohólico”. En este juego, la persona parece que pide ayuda a su familia, pero, de hecho, está desafiando a quienes la rodean para ver si pueden detenerla, está siendo la Niña rebelde.

Los otros jugadores pueden actuar como adultos que quieren que ella se detenga, pero en el fondo son los “padres” y quieren regañarla. Esto le da a la alcohólica lo que quiere, combustible para su autocompasión, que simplemente le llevará a beber más.

Otro ejemplo de un juego es “Por que no haces- Si pero”. En este, que seguramente todos conocemos a uno y a otro lado de la interacción, alguien se acerca a personas con un problema, pero en lugar de querer buscar una solución de verdad, simplemente quiere estar en la posición de decirle a otra persona qué hacer. Otra situación seria en la de la persona que siempre se queja de algo, y que siempre tiene problemas, pero que nunca parece buscar solución. En este último caso, la persona solo está buscando una oportunidad para sentir autocompasión, y “disfrutar del victimismo”. En ambos casos, se trata de personas altamente tóxicas.

Dejar de lado estos juegos tóxicos puede ayudarnos a vivir mejor

El camino hacia una vida más satisfactoria sería aprender a vivir sin estos “pequeños juegos psicológicos”. Esto puede ser difícil porque nos permiten estar más cómodos, y sin ellos tendríamos que revelar más de nuestro verdadero <<yo>>, y enfrentarnos a nuestros problemas, en lugar de buscar excusas y huir de ellos. 

Ser capaz de mostrar vulnerabilidad implica aceptar la realidad de que somos débiles. Y aceptar esa realidad es el primer paso para desarrollar confianza. Para ayudarte a dar ese primer paso he aquí 2 cosas a tener en cuenta

La vulnerabilidad no es ni buena ni mala. Ser vulnerable es parte de ser humano. Todos tenemos cosas que se nos dan mal, cosas que nos dan miedo, temas que nos gustaría olvidar a veces. Pero intentar actuar como si no existiesen no hará que desaparezcan, solo que las intentemos evitar y que nos pongamos a la defensiva cada vez que alguien las menciona

Por eso aceptar nuestras debilidades es solo parte del proceso para salir adelante. La vulnerabilidad  es necesaria para una conexión humana real. Aunque es difícil, tenemos que aprender a dejar de huir, y para ello nos recomienda entender los distintos tipos de egos, y que situaciones nos llevan hacia un tipo u otro. Al hacer esto, podemos reconocer cuándo no estamos siendo sinceros, o estamos adoptando comportamientos autodestructivos. Esta vulnerabilidad nos permitirá conectarnos mejor con quienes nos rodean.

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