El arte de la retórica Aprende a Persuadir Como los Grandes de la Historia Lecciones de Cicerón, Aristoteles y Quintiliano

El arte de la retórica Aprende a Persuadir Como los Grandes de la Historia Lecciones de Cicerón, Aristoteles y Quintiliano

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¿Qué es la retórica y por qué merece la pena?

La retórica es el arte de persuadir a través de una comunicación efectiva y/o el uso de argumentos lógicos. Se basa en optimizar tanto lo que décimos, como la forma de transmitirlo.

Este arte antiguo nos enseña a influir las decisiones de los demás a través de nuestras palabras. Todos tenemos que comunicarnos con otras personas a lo largo del día, sea con mensajes de texto, llamadas, presentaciones o negociaciones con clientes. La habilidad de persuadir a otros a través del lenguaje es clave para comunicarnos.

Aprender a comunicar también nos animará a desarrollar nuestras ideas y formas de pensar. La retórica es un ejercicio cognitivo continuo que nos obliga a evaluar tanto lo que pensamos como las relaciones entre las ideas. La creatividad nace de encontrar nuevas conexiones y por lo tanto la retórica es también la práctica de la creatividad.

¿Por qué estudiar Retórica?

Magnifica nuestra influencia. Todos los días tenemos docenas de interacciones en las que necesitamos influir sobre las personas, desde el memorándum que escribimos en el trabajo hasta la conversación con nuestro hijo sobre porqué debería estudiar más. Nuestra capacidad para persuadir a otros a través del lenguaje es clave para nuestra influencia como empleados, amigos, padres y ciudadanos. Estudiar retórica nos equipará con las herramientas lingüísticas para ser más persuasivos en nuestro trato con los demás y expandir nuestro círculo de influencia.

Nos hace mejores ciudadanos. Antes de cualquier elección, somos bombardeados con anuncios de campaña en la televisión y la radio, artículos de opinión en periódicos y blogs, videos de Youtube y un flujo continuo de “expertos” las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Con tanta información se hace difícil saber que es verdad y que es mentira, a menos que tengamos una metodología para entender el proceso.

Los políticos y empresas pagan a los expertos en el arte de la retórica cientos de miles de euros para que los ayuden a elaborar mensajes y anuncios políticos para persuadir a los votantes. Para ser un votante y ciudadano bien informado, y asegurarnos de conseguir lo que realmente queremos sin dejarnos engañar, debemos ser conscientes de las tácticas y técnicas que se utilizan con nosotros. Tal conocimiento nos permite discernir la verdad de las mentiras

Y como ciudadanos tenemos derecho a expresar nuestra opinión sobre los problemas. Pero muchas veces no sabemos como enfatizar los detalles que consideramos importantes, ni cómo atraer atención a lo que queremos mejorar. Estudiando retórica podemos conseguirlo.

Nos protege del despotismo intelectual. La publicidad es la herramienta del “déspota”. Desde la antigüedad, los regímenes que gobiernan siempre han utilizado la propaganda para mantener el control sobre sus súbditos. Y la publicidad no es más que un nombre benigno para propaganda. Ambos se basan en apelaciones emocionales para cambiar nuestras ideas y sentimientos sobre una causa, posición o producto.

Cuando nos dejamos influir  por la publicidad, ya sea política o comercial, le damos a otra persona el control de nuestras mentes. Estudiar retórica pone un escudo defensivo alrededor de nuestro cerebro, que nos permite ver a través del humo y los espejos, filtrar mensajes externos y seguir nuestra propia brújula interna.

Nos convierte en un consumidor inteligente. Hoy en día, tenemos que luchar contra una avalancha de anuncios que dicen que una persona se define por lo que posee. Las empresas gastan miles de millones de euros en publicidad para que compremos sus productos. Aplican los últimos avances en psicología y neurobiología a sus campañas publicitarias, para llevarnos a comprar lo que muchas veces no necesitamos. Y muchas de las estrategias de persuasión utilizadas por las agencias publicitarias han sido refinadas por siglos de uso. Tener un conocimiento de la retórica nos ayuda a proteger tanto nuestra mente como nuestro bolsillo.

Nos empodera para un debate riguroso y constructivo (y nos permite entender lo que realmente significa un debate constructivo). Debemos saber cómo hacerlo con vigor, inteligencia y civismo. Simplemente visite cualquier blog o foro de Internet y veremos cómo el debate y la discusión se han convertido en insultos mezquinos y ataques personales que no  buscan solucionar un problema o mejorar. Aprender los conceptos básicos de la retórica nos dará las herramientas que necesitamos para participar en debates más constructivos en la web y en nuestra vida diaria.

Además, tener una comprensión firme de la retórica ayudará a evitar que seamos controlados. Saber de retórica nos permitirá entender cuando alguien está usando falacias lógicas o argumentos poco sólidos. Y nos enseñará a separar nuestro ego de las discusiones, para usar nuestro tiempo y energía en lo que realmente nos importa.

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