Resumen del Libro Rojo por Carl Gustav Jung

Resumen del Libro Rojo por Carl Gustav Jung

Resumen corto: El Libro rojo fue un producto de una técnica desarrollada por Jung que se denominó imaginación activa. Tal como lo describe Jung, fue visitado por dos figuras, un anciano y una mujer joven, a las que identificó como Elías y Salomé. Estuvieron acompañados por una gran serpiente negra. Con el tiempo, la figura de Elías se convertiría en una guía espiritual que Jung llamó Filemon (ΦΙΛΗΜΩΝ, originalmente escrita en griego). Salomé fue identificada por Jung como una figura de ánima. Las figuras, según Jung, “me llevaron al convencimiento de que existen otras cosas en el alma que no hago yo, sino que ocurren por sí mismas y tienen su propia vida” (Extracto de Wikipedia)

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Carl Jung sobre la actitud

“La actitud es una disposición de la psique para actuar o reaccionar de cierta manera. . . . Tener una actitud significa estar preparado para algo definido, aunque ese algo sea inconsciente; porque tener una actitud es sinónimo de una orientación a priori hacia una cosa determinada ”. – Carl Jung

Cada uno de nosotros ve el mundo a través de una lente particular que colorea y da forma a nuestras percepciones. Llamemos a esta lente nuestra actitud.

En el transcurso de un día, nuestra mente responde a millones de estímulos de nuestro entorno. Dependiendo del cableado de nuestro cerebro y como nos haya moldeado nuestro entorno, ciertos estímulos (nubes en el cielo, multitudes de personas) provocaran respuestas más fuertes.

Cuanto más fuerte sea la respuesta, más atención prestamos. Cada uno de nosotros es más sensibles a ciertos tipos de estímulos, por ejemplo, si somos propensos a sentimientos de tristeza, por cualquier motivo, es más probable que detectemos señales que promuevan este sentimiento.

Si tendemos a sospechar de los motivos de los demas, seremos más sensibles a las expresiones faciales que muestran cualquier tipo de posible negatividad y a exagerar lo que percibimos.

No somos conscientes de este proceso, simplemente experimentamos los resultados de estos estímulos sobre nuestro cerebro, y en su conjunto dan lugar a las emociones que sentimos en cada momento. Con el tiempo estos estímulos nos llevan a desarrollar una cierta perspectiva, que es a lo que nos solemos referir como actitud.

Cada uno de nosotros tiene una forma particular de ver e interpretar el mundo, dominada por una emoción o una combinación de varias, como la hostilidad y el resentimiento.

Ésta es nuestra actitud. Las personas con una actitud mayoritariamente depresiva pueden sentir momentos de alegría, pero están más dispuestas a experimentar tristeza; anticipan el sentimiento en sus encuentros cotidianos.

¿Cómo tomar el control de nuestra actitud?

Si la actitud es como nuestra lente en el mundo, la actitud negativa limita la apertura de esta lente y la variedad positiva la expande en lo que vemos.

Tendemos a presentar una actitud mas positiva o negativa según el contexto, pero en general cada uno de nosotros tiende a ver el mundo de una forma mas positiva o mas negativa. Esto puede acarrear problemas, sobre todo si tendemos en exceso hacia la negatividad, todo parece inutil o hacia una visión positiva, somos demasiado idealistas.

Para evitar que nos controlen nuestras deficiencias, y sacar partido a nuestras fortalezas, debemos entender nuestra propia actitud y cómo influye en nuestra percepción. 

Una forma de detectar nuestro enfoque es la siguiente, estudiar cómo juzgamos a los demas cuando no los tenemos delante,cómo gestionamos la adversidad, o según la forma en que las personas le responden a nosotros otras personas, particularmente de una manera no verbal.

  •   Â¿Nos centramos en sus deficiencias, o en sus cualidades positivas? 
  • ¿Tendemos a olvidar los errores que cometemos? ¿Culpamos a los demás de nuestros problemas? ¿Tenemos miedo al cambio? ¿Intentamos mantener nuestra rutina y eliminar todo lo que nos saque de ella? ¿Nos ponemos a la defensiva cuando alguien rebate nuestras ideas?
  • ¿Se ponen nerviosos o a la defensiva cuando hablan con nosotros? ¿Atraemos a personas que actúan como figuras paternas o maternas?

Conocer las limitaciones de nuestra actitud nos permitirá crear las condiciones necesarias para reducir nuestras deficiencias y sacar partido a nuestras fortalezas.

Una vez conocemos nuestras tendencias intrínsecas, el próximo paso es aceptar que podemos cambiar nuestra actitud. A menos que estemos seguros de que es algo bajo nuestro control, y por lo tanto hagamos el esfuerzo constantemente de controlarlo, no habrá ningún cambio.

No tenga miedo de exagerar el papel de la fuerza de voluntad. Es una exageración con propósito. Conduce a una dinámica positiva de autorrealización, y eso es todo lo que le importa. Vea esta forma de su actitud como su creación más importante en la vida, y nunca la deje al azar.

Nuestra percepción del mundo no solo nos hace un poco más amables, sino que puede afectar a nuestra salud. Se sabe que el efecto placebo es uno de los más poderosos.

Cada vez que se prueba la eficacia de algún medicamento se tiene que comprobar si tiene un efecto mejor que tomar una pastilla sin ningún medicamento, pero que el paciente cree que es una nueva medicina. Aunque parezca sorprendente, en muchas ocasiones las pastillas “falsas” muestran efectos a nivel de mejora de la salud, y esto es gracias al poder de nuestra mente de alterar nuestra percepción.

Si creemos que estamos mejorando, no solo nos sentiremos mejor sino que tenderemos a mejorar más rápido que si no tomasemos nada, aun cuando el efecto de lo que estemos tomando sea nulo a nivel teórico.

El efecto placebo no se limita a nuestra salud, sino que es efectivo en cualquier contexto. Si creemos que estamos llenos de energía, lo estaremos, si creemos que estamos cansados aun cuando no hemos hecho nada, lo estaremos. La actitud es uno de los elementos mas importantes en cualquier proyecto, porque con la actitud correcta podemos cruzar montañas y convertir lo imposible en realidad, pero con la actitud incorrecta cualquier obstáculo en el camino es una fortaleza impenetrable.

Un concepto muy parecido al de los placebos, es lo que se conoce como mentalidad de crecimiento, que es un concepto por el cual se considera que si creemos que podemos mejorar podemos hacerlo, mientras que si creemos que no no lo haremos. Aunque parezca ridículo como concepto, su utilidad es tanta o mayor que la del efecto placebo, porque esta actitud podemos activarla en todo momento, y puede convertir cualquier obstáculo en una oportunidad de aprender.

No nacemos con una inteligencia fija y límites inherentes. Nuestro cerebro esta diseñado para el aprendizaje y la mejora continuos, hasta nuestra muerte. Las conexiones neuronales se desarrollan en la medida en que nos abrimos a nuevas experiencias e ideas.

Los obstáculos y los fracasos son un mecanismo para el aprendizaje y podemos superar, casi, cualquier cosa con perseverancia. De la misma forma, el trato de los demás es algo que depende en gran medida de nuestra actitud hacia ellos y por lo tanto podemos modificarlo si modificamos nuestra actitud.

La actitud de los demás hacia nosotros es una muestra de cómo nos comportamos nosotros sin el filtro de nuestra subjetividad. De la misma forma que se dice que los ojos son el espejo del alma, la actitud de los demás hacia nosotros es un espejo hacia nuestra propia alma.

Carl Jung la sombra

Según el psicólogo suizo Carl Jung todos tenemos tendencias y actitudes que tendemos a esconder en nuestras vidas públicas por miedo a las reacciones que pueden provocar. 

Nacen durante nuestra infancia como reacción a alguna circunstancia o experiencia, pero nuestros padres o familiares nos fuerzan a reprimir estas tendencias, y aprendemos a mantenerlas ocultas. Pero aunque no aparezcan en los contextos públicos, estas tendencias no desaparecen, simplemente pasan a un segundo plano.

Para referirse al conjunto de estas tendencias “oscuras” y poco aceptables socialmente, Carl Jung acuñó el término sombra. La Sombra consiste en todas las cualidades que las personas intentan negar sobre sí mismas y reprimir.

Si pensamos en las personas que conocemos seguramente estemos de acuerdo en que son educados y agradables.

Parecen contentos de estar con nosotros, son relativamente directos y confiados, responsables, capaces de trabajar en equipo, cuidarse bien y tratar bien a los demás. Pero de vez en cuando con estos amigos, conocidos y colegas, muestran comportamientos que parecen contradecirlo.

Esto puede presentarse de varias formas: de la nada, hacen un comentario crítico, o cruel sobre nosotros, o expresan una opinión dura de nuestro trabajo o personalidad. Por unos instantes son incapaces de controlar los impulsos ocultos.

La Sombra yace profundamente enterrada, pero se perturba y se activa en momentos de estrés o cuando se desencadenan heridas e inseguridades profundas.

Esto nos ocurre a todos, todos usamos una “máscara social” como la llamaría Luigi Pirandello. En su libro “Uno, Ninguno y Cien Mil” nos cuenta la historia de un hombre que al darse cuenta un dia de los defectos en su cuerpo, y como hasta ahora no los había notado se replantea su forma de vida y cómo se comporta en el contexto social.

Se da cuenta de que tanto él, como otros, presentan una multitud de personajes según el contexto, y al final es incapaz de saber cual de todos ellos es el real. 

Esto es algo que experimentamos todos nosotros, aunque a distintos niveles según la persona, de forma inconsciente creamos “máscaras” que se adaptan a cada contexto, a lo que otros esperan de nosotros, y reprimimos nuestros deseos más ocultos.

Cuando somos jóvenes, todo nos parece emocionante, incluidos los diversos roles sociales que debemos desempeñar. Pero más adelante en la vida nos cansamos de las máscaras que hemos estado usando y la fuga es mayor.

Pero ignorar la existencia de estos deseos es lo mismo que intentar tapar la boca de una manguera, aunque podamos evitar que salga el agua momentáneamente, lo único que hace es retrasar lo inevitable y cuando ya no pueda seguir acabaremos en una situación desastrosa.

Ignorar nuestra parte “menos presentable” no es una solución. Si queremos evitar el desastre que está esperando ocurrir, o evitar que vuelva a suceder, debemos entender cuales son los impulsos que nos controlan a nivel subconsciente, cuál es su raíz y origen, así como una forma de canalizarlos de forma productiva.

Es poco probable que lleguemos a ser perfectos algún día, pero podemos hacernos a ello, no a través de negar la realidad, sino a través de aceptarla y usarla como una herramienta para nuestros objetivos.

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