Resumen del libro Los Cuatro Acuerdos por Don Miguel Ruiz 1997 (The Four Agreements)

Resumen del libro Los Cuatro Acuerdos por Don Miguel Ruiz 1997 (The Four Agreements)

Resumen corto: Los Cuatro Acuerdos es un libro que busca enseñarnos cómo amarnos más a nosotros mismos, como dejar de tomarnos las cosas a pecho y sanar nuestras relaciones. Don Miguel Ruiz comparte la sabiduría de la cultura indígena tolteca de méxico para  ayudarnos a dejar de vivir en este falso «sueño» de reglas sociales, expectativas y juicios.

¿Quién es Don Miguel Ruiz?

Don Miguel Ruiz es un autor popular de libros de crecimiento personal. Este libro Los cuatro acuerdos ha vendido millones de copias e inspirado a innumerables personas. Pero algo curioso, es que Don Miguel no era un alguien dado a lo espiritual.

Nació en México, fue a la escuela de medicina y trabajó como cirujano durante muchos años. Luego, el curso de su vida cambió por un accidente automovilístico que casi lo mata.

Después de esta experiencia, sintió que necesitaba cambiar algo en su vida, y se convirtió en aprendiz de un chamán, un guía espiritual y curandero tradicional. Como raíz de este periodo de aprendizaje, dio con la cultura de los antiguos toltecas. Los toltecas fueron una cultura indígena mexicana de grandes guerreros y artistas que vivieron hace alrededor de 1000 años.

Con esta experiencia descubrió que hay cosas que las antiguas culturas sabían pero que parecemos haber olvidado. Y el objetivo de este libro, es compartir algunas de estas ideas con nosotros.

Cómo volver a disfrutar de nuestras vidas

Don Miguel dice que todos debemos convertirnos en guerreros. No con lanzas y flechas, sino con la forma en que gestionamos nuestras mentes. Los toltecas ya sabían que todos debemos librar una batalla dentro de nosotros. Esta es una batalla contra nuestro condicionamiento. Todas las creencias inútiles que nos lavaron el cerebro cuando éramos  demasiado jóvenes para entenderlo.

Por ejemplo, ¿podemos recordar la última vez que cometimos un error? Tal vez estábamos impacientes con nuestra pareja o no cumplimos con la rutina de gimnasio o con el numero de horas de trabajo. ¿Y qué pasó después? 

Si somos como la mayoría,  comenzamos a juzgarnos, criticarnos y condenarnos a nosotros mismos. Nos castigamos de formas que no podríamos usar con otra persona, haciéndonos sentir como si fueramos un fracaso.

Algunos de nosotros hacemos esto y todos pensamos que es «normal». Pero Don Miguel dice que este es nuestro viejo condicionamiento. Dice que todo ser humano se vuelve “domesticado” mientras crece, lo que nos deja a todos con heridas emocionales llenas de veneno que no sabemos cómo expulsar.

Imaginemos un mundo en el que la piel de cada persona esta cubierta de heridas infectadas. Y cada vez que dos personas intentan acercarse, sus heridas emocionales se frotan y hacen que ambos sufran dolor. 

Según el autor, esto es a lo que nos enfrentamos en la actualidad, no sabemos cómo lidiar ni curar nuestras heridas emocionales, y simplemente vamos por la vida reaccionando cada vez que alguien las roza, sin saber que el problema en realidad viene de dentro.

Para evitar esto, el autor nos recomienda los cuatro acuerdos:

  • Actuar de acuerdo a nuestros principios
  • No llevarnos las discusiones o problemas al terreno personal.
  • No hacer suposiciones.
  • No dejar de esforzarnos por mejorar

El condicionamiento social al que nos enfrentamos

¿Hemos notado alguna vez lo felices que suelen verse los niños pequeños? Cuando sonríen y se divierten, se llenan de alegría. Pero luego pasa algo a medida que crecemos, parece que perdemos esta energía e inocencia.

¿Hemos adoptado alguna vez a un cachorro? Si es asi, sabemos que debemos entrenarlos o habrá seguramente nos dejen la casa hecha un desastre. Y para ello, a menudo se usan castigos y recompensas. Quizá no nos hemos dado cuenta, pero de pequeños pasamos por un proceso similar. Haz lo que mamá o padre dicen y te darán atención y te mostrarán cariño. Rompe sus reglas y retirarán el amor, haciendo que nos sintamos solos como si estuviéramos perdidos en un bosque oscuro.

Esto es lo que Don Miguel llama el proceso de domesticación. Nuestros padres, escuelas, cultura y religiones nos enseñan “las reglas” que debemos seguir para convertirnos en buenas personas y “útiles para la sociedad”.

Los niños son naturalmente vulnerables, y siguen las reglas por miedo a ser abandonados. Copian a su madre, a su padre y a las demás personas que les rodean. Los niños creen automáticamente todo lo que dicen los adultos.

Quizá por eso los niños creen en Santa Claus. No son estúpidos, simplemente confían en sus padres. Y quizá por eso les duele tanto cuando se dan cuenta de que no es verdad, no porque no exista un viejo desconocido que entra por las chimeneas mientras todo el mundo duerme, sino porque han aprendido que no todo lo que sus padres les dicen es verdad.

El “libro de las leyes”

Así que desarrollamos nuestras creencias y formas de ver el mundo cuando aún no podíamos pensar por nuestra cuenta. Creencias sobre quiénes somos, cómo es el mundo y cuál es la forma de vivir correcta. Estas creencias actúan como nuestra brújula interna para decidir, y de la misma forma que una linterna nos permite ver en la oscuridad y nos hace sentir seguros, estas “tendencias” actúan como un comodín del que siempre podemos depender.

El problema, es que a veces estas tendencias no sólo no son correctas, sino que nos pueden hacer más daño de lo que creemos. Incluso si algunas de las reglas nos hacen sentir infelices, no las rompemos porque  nos sentiríamos inseguros.

Esto nos ocurre a todos, todos usamos una “máscara social” como la llamaría Luigi Pirandello. En su libro “Uno, Ninguno y Cien Mil” nos cuenta la historia de un hombre que al darse cuenta un día de los defectos en su cuerpo, y como hasta ahora no los había notado se replantea su forma de vida y cómo se comporta en el contexto social.

Se da cuenta de que tanto él, como otros, presentan una multitud de personajes según el contexto, y al final es incapaz de saber cual de todos ellos es el real. 

Esto es algo que experimentamos todos nosotros, aunque a distintos niveles según la persona, de forma inconsciente creamos “máscaras” que se adaptan a cada contexto, a lo que otros esperan de nosotros, y reprimimos nuestros deseos más ocultos.

Cuando somos jóvenes, todo nos parece emocionante, incluidos los diversos roles sociales que debemos desempeñar. Pero más adelante en la vida nos cansamos de las máscaras que hemos estado usando y la fuga es mayor.

Don Miguel llama a todas estas creencias y reglas «acuerdos» porque teníamos que “aceptar” estas creencias y las reglas se convirtieron en parte de nuestro sueño. 

Los antiguos toltecas se llamaban a sí mismos Maestros del Sueño porque entendían que todos vivimos en un sueño más que en una «realidad objetiva«. Y la buena noticia es que todos tenemos el poder de cambiar nuestra realidad. Primero debemos darnos cuenta de nuestra domesticación, y crear nuevos acuerdos.

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