Resumen del libro Las Variedades de la experiencia religiosa Un estudio de la naturaleza humana por William James (The Varieties of Religious Experience 1902)

Resumen del libro Las Variedades de la experiencia religiosa Un estudio de la naturaleza humana por William James (The Varieties of Religious Experience 1902)

Resumen corto/Sinópsis: Las Variedades de la experiencia religiosa (1902), es una obra basada en una serie de conferencias impartidas por William James entre 1901 y 1902, y explica cómo experimentamos la religión y cómo un enfoque personal de la religión puede ser útil para nosotros, así como su relación con el concepto de filosofía de vida.

¿Quién es William James?

William James (1842-1910), médico de formación, fue un psicólogo y filósofo estadounidense y uno de los creadores del pragmatismo. Algunos lo consideran el “padre de la psicología estadounidense”, ya que jugó un papel decisivo en el desarrollo tanto del pragmatismo como del empirismo durante el siglo XIX.

William James sobre el papel de la religión en la sociedad

Cuando pensamos en una región, ¿qué nos viene a la mente? ¿Es una mezquita, una sinagoga, un templo budista o una iglesia? Aunque la psicología puede no ser lo primero que se nos viene a la mente, William James, el padre del pragmatismo y empirismo radical, defiende que las experiencias religiosas tienen mucho que enseñarnos al respecto. 

La ciencia y la filosofía estaban en auge en la época del autor, pero ambas ramas tienen elementos que siguen siendo insuficientes para explicar todo lo que experimentamos y percibimos. 

En el caso de la filosofía quizá el mayor problema es que parece dejar de lado los avances que hay en ciencia, asi como los cambios en el mundo, y parece limitarse a desarrollar las ideas de sus predecesores. En el caso de la ciencia, tenemos el problema de que se centra en elementos tan específicos, porque apenas hemos empezado a hacerlo a gran escala y por desgracia no parece ser una de nuestras prioridades como especie, que sentimos que no tiene lo necesario para responder a preguntas sobre por qué vivimos o qué es una buena vida.

William James defiende que las experiencias religiosas pueden ayudar a rellenar el vacío que, por ahora parece que las otras dos ramas no acaban de llenar. En concreto, James defiende su importancia como formas de experimentar emociones que salen de lo que solemos esperar en el día a día y darnos una perspectiva diferente.  

Uno de los ejemplos que se suele asociar con esta idea es el de George Fox, el fundador del cuaquerismo, también llamado Sociedad Religiosa de los Amigos o Iglesia de los Amigos. Fox defiende que tuvo varias experiencias religiosas, incluidas visiones de calles sangrientas y epifanías extrañas que le llevaron a fundar una religión que todavía está viva y varias personas siguen usando como guía moral para sus vidas. 

¿Qué es la religión según William James?

Comencemos con los dos aspectos más importantes de la religión: institucional y personal. La religión institucional implica sistemas de participación religiosa que a menudo se basan en la cultura en la que crecimos. La forma en que enfocamos situaciones como funerales, nacimientos, mayoría de edad y otros que se han considerado importantes a nivel histórico y antropológico, suelen ser resultado de la costumbre y de la sociedad en que hemos nacido. 

James defiende que muchos de estos elementos suelen tener poco significado para nosotros, y que son más resultado de seguir los estándares a los que estamos acostumbrados que de cualquier otra cosa. Por eso, William James diferencia entre lo que llama la religión a nivel institucional y de sociedad, de la religión personal, y considera que esta última es la fuente de nuestras convicciones más profundas, las cosas que consideramos como verdaderas y que actúan como nuestro compás vital. 

Todas las grandes religiones del mundo, incluidas las antiguas sectas cristianas que precedieron a la iglesia institucional, han intentado aprovechar este elemento de verdad personal. Por eso, James diferencia entre ambas, porque para la religión personal, lo que él considera que realmente importa porque afecta a cómo vivimos el día a día y las metas que nos proponemos, en cambio, no requiere creer en un Dios o dioses. 

Por ejemplo, elegir el estoicismo en lugar de creer en deidades podría considerarse una forma de religión personal, según la definición de James, porque actúa como un compás vital,  la religión personal es el conjunto de experiencias, sentimientos y comportamientos que tenemos y a los que recurrimos cuando sentimos una conexión con algo que “consideramos divino”. En el caso del estoicismo por ejemplo, sería la razón como base del comportamiento ético, y la importancia de controlar nuestras emociones y vivir de acuerdo a nuestros principios. 

William James sobre el papel de las creencias y su relación con la ética

Probablemente tengamos una idea intuitiva de lo que significa la bondad, pero ¿podemos visualizarla? William James defiende que la importancia de los conceptos que vamos adquiriendo con el tiempo, muchos de ellos sin una demostración concreta sino más bien como definiciones amplias que adaptamos al contexto, pueden ser tan reales como lo visible. 

Para defender esta idea desarrolla la noción de que todos creemos en cosas que no podemos ver, y las imágenes mentales parecen incluso más reales que lo que vemos frente a nuestros ojos. El recuerdo de haber sido insultado, por ejemplo, suele ser mucho más visceral que la experiencia real en el momento. Y considera que las creencias religiosas funcionan de la misma forma, actúan creando el marco conceptual de varios conceptos que parecen ser necesarios para vivir. 

Por ejemplo, el concepto de lo que consideramos como ético suele estar muy marcado por la sociedad en la que vivimos. Por ejemplo, en casos como el de robar o asesinar casi todas las culturas están de acuerdo en que son actos poco éticos. Pero cuando se trata de elementos más mundanos o que no tienen un efecto tan fuerte a corto plazo, nuestra cultura y por lo tanto la religión del país en el que vivimos cobra importancia. Incluso si no podemos probar la existencia de Dios, podemos actuar como si existiera, y adecuarnos a los estándares que se esperan. Pero esto no es sólo cierto en términos de religión. 

Por ejemplo, actuamos como si fuéramos libres, percibimos la naturaleza humana como si rebosara de potencial, y este orden invisible guía nuestro comportamiento independientemente de si estas creencias son verdaderas o no. Estas cosas cobran importancia en nuestras vidas porque creemos en ellas, y de forma consciente o inconsciente las usamos como un compás moral. Las ideas abstractas e invisibles, como nuestras acciones, tienen un impacto en nuestra forma de pensar. Nuestras ideas de belleza, fuerza, verdad, justicia, etc., influyen en todo lo que vemos. 

Esto se explica por el concepto de formas de Platón, que establece que cada cosa física es simplemente una copia de su forma. No llegamos a ver estas granjas de cerca; en cambio, los vemos indirectamente, como sombras proyectadas en la pared de una cueva. Según James, por eso es tan difícil convencer a favor o en contra del concepto de Dios, porque es algo que nace del contexto sociocultural y de la forma en que hemos vivido, así como la forma en que creemos que deberíamos vivir a partir de ahora. 

Para James, la importancia de las religiones es que permiten tener una especie de framework moral compartido que parece haber funcionado a nivel histórico. Para entender por qué consideraba esto importante debemos recordar que los siglos XIX y XX, con el auge de la revolución industrial y el campo de la ciencia también implicó un abandono de muchos de los valores morales que habían dado forma a los distintos países. 

Esto a su vez generó una especie de crisis existencial a nivel nacional y la tendencia de muchos a considerar que todo lo que defendían las religiones era erróneo y por lo tanto que debían dejarlo de lado. Con el tiempo, al darnos cuenta de las limitaciones actuales de la ciencia nos hemos dado cuenta de que no tenemos que aceptar la base mística de las religiones para aceptar sus puntos fuertes, sobre todo algunos de sus elementos como compás moral. 

Pero esto a su vez no significa que necesitemos una religión para “vivir de forma ética” o vivir una buena vida, porque filosofías como el estoicismo, el existencialismo o el objetivismo ofrecen conceptos de ética que pueden ser igual de válidos. Aunque sí que es cierto que en un mundo en el que gran parte de la población sigue siendo religiosa, o crece en contacto con la ética de una religión, usarlas como base puede ser más efectivo.

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