Resumen del libro Historia de la locura en la época clásica por Michel Foucault 1961 (Folie et déraison: Histoire de la folie à l’âge classique/Madness and Civilization)

Resumen del libro Historia de la locura en la época clásica por Michel Foucault 1961 (Folie et déraison: Histoire de la folie à l’âge classique/Madness and Civilization)

Resumen corto/Sinópsis: Historia de la locura en la época clásica (1961) examina el difícil camino que hemos tenido que recorrer como sociedad para aprender a gestionar las enfermedades mentales como sociedad. Michel Foucault,  filósofo y crítico, ofrece una visión de la problemática historia de la civilización Europea y su historia de tratar a los enfermos mentales como marginados, animales salvajes y niños que se portan mal.

¿Quién es Michel Foucault?

Nacido en 1926 y fallecido en 1984, Michel Foucault fue un filósofo, activista político y académico francés. Desde 1970 hasta su muerte, fue una figura destacada en la vida intelectual de Francia y Europa continental, enseñando en varias universidades europeas y sirviendo como profesor en el Collège de France en París.

Foucault es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, la medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Sus análisis sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso han sido ampliamente debatidos.

Algunos de los principales libros por Michel Foucault son:

  • Esto no es una pipa
  • Microfísica del poder
  • Teorías e instituciones penales
  • Historia de la sexualidad I
  • Historia de la sexualidad II
  • Historia de la sexualidad III
  • Historia de la sexualidad IV
  • ¿Qué es la crítica?

Una breve historia de las enfermedades mentales en la Edad Media

Durante la Edad Media en Europa, de 1250 a 1500, la llamada “locura” se entendía de forma diferente a como lo vemos hoy. Se pensaba que las personas que tenían problemas psicológicos eran “diferentes”. 

Incluso se pensaba que algunos poseían una sabiduría que demostraba los límites de la razón. 

Si se descubría a alguien que cumpliera con esas características en una ciudad europea, sería transferido a un marinero o comerciante que lo transportaría a otra ciudad o a una zona rural escasamente poblada. Esta práctica era común en Alemania: los registros muestran que en Nuremberg del siglo XV, 31 de 63 personas con enfermedades mentales fueron sacadas de la ciudad en carruajes y barcos, mientras que a fines del siglo XIV en Frankfurt, los marineros recibieron instrucciones de reunir y sacar cualquier persona que encontraran deambulando desnuda. 

La práctica de llevarse a los habitantes de la ciudad con enfermedades mentales dio origen a la frase “barco de tontos”, que desde entonces se ha vuelto popular en la literatura y otras formas de arte. 

Varias obras mencionan el Narrenschiff, o “barco de los locos”, que navegaba por los canales del Rin y de Flandes, transportando a los “locos” de la ciudad. Y su impacto era tal, que el famoso pintor holandés Hieronymus Bosch capturó esta imagen en su cuadro, El barco de los locos. 

No fue hasta años más tarde, tras reducirse los casos de lepra en Europa occidental, que se empezó a detener a quienes padecían enfermedades mentales. La lepra es una enfermedad de la piel que es contagiosa. Cuando la enfermedad se propagó por toda Europa, los pacientes eran confinados a instalaciones especiales, que estaban ubicadas en las afueras de las ciudades. 

Cuando los brotes de lepra en Europa disminuyeron, estas instalaciones encontraron un nuevo propósito en la detención de delincuentes, indigentes y personas que sufrían enfermedades mentales. 

Quizás no sea sorprendente, que los nuevos detenidos comenzaran a ser considerados portadores de enfermedades. Así como las sociedades medievales llegaron a marginar y estigmatizar a los llamados “leprosos”, las sociedades clásicas hicieron lo mismo con estas personas, asociando el término “locura” con ser un paria. 

¿Cómo nacieron los hospitales generales en Francia?

Según Michel Foucault la percepción de falta de interés en el trabajo, se había convertido en un rasgo que las clases dominantes no solo despreciaban, sino que consideraban peligroso para la sociedad. Como resultado, las autoridades necesitaban encontrar una forma de frenar este comportamiento y ocultarlo del ojo público. 

La historia original de la policía, que apareció por primera vez en esa época en los países europeos, era para asegurarse de que la gente pobre trabajara. En la misma línea, el Hôpital Général, u hospital general, se fundó para confinar a las personas que no cumplian con los estandares en lugar de tratar a los enfermos. Este desarrollo, según Foucault, marca el comienzo del “gran encierro”. 

St. Lazare, uno de los lugares más conocidos por haber sido un lugar de encierro para personas con enfermedades mentales, se convirtió en hospital general en 1632. La inauguración estuvo acompañada de un decreto que prohibía la mendicidad en la ciudad, y cualquiera que fuera detectado haciéndolo se vería obligado a trasladarse al hospital. 

Esto no se limitó a Francia. Otros países europeos hicieron cambios similares en cómo trataban a las personas que no cumplían con lo que se esperaba, y pronto una población considerable fue confinada en estas instituciones. Unos años después de su apertura, el hospital general de París albergaba a 6000 pacientes, cerca del uno por ciento de la población de la ciudad. 

Desde mendigos, delincuentes, marginados sociales a personas que padecían enfermedades mentales, todos ellos fueron encerrados por igual en el hospital. Los residentes de estos hospitales se vieron obligados a trabajar y fabricar bienes para combatir alimentarse, y  hubo varios intentos en París para convertir algunos de los edificios del hospital general en fábricas. 

Pero los beneficios de estas políticas de trabajo fueron cuestionados porque la producción económica de los residentes era menor que el coste de su confinamiento. Y este fue el momento en el que el término “locura” se asoció con la incapacidad para trabajar e integrarse en la sociedad.

El espectáculo de la locura

Cuando los hospitales abrieron sus puertas por primera vez, albergaban a delincuentes, personas sin hogar y otros grupos que marginaba la sociedad. En algunos casos, se utilizó el confinamiento para mantener fuera de la vista elementos indeseables, lo que permitió a las autoridades mantener la ilusión de que no había problemas. 

Estos hospitales, sin embargo, eran un medio para que muchas familias evitaran una atención no deseada. Si alguien era acusado de un delito en la Edad Media, se hacía un juicio abierto en el que se pedía al acusado que confesara públicamente sus transgresiones. 

Esto implicaba que llevar a alguien a juicio resultaba en problemas para el “honor” de las familias de los acusados, por eso la hospitalización, una forma de evitar problemas a nivel de su honor fue ganando peso. 

En muchos casos podían conseguir que el acusado fuera internado en un hospital sin un juicio público. Las autoridades se sintieron aliviadas porque las calles estaban libres de vagabundos y “otras figuras que cuestionaran su poder”, y las familias libres de cualquier escándalo. 

Pero como en muchos casos, los que más acaban sufriendo son las personas a las que fuerzan a seguir estas tendencias. Entre los siglos XVII y XVIII, con frecuencia se trataba a estas personas como animales exóticos, sin respeto alguno y sin poder decidir sobre sus vidas. 

Las personas con enfermedades o trastornos mentales constituían sólo el 10% de la población confinada en ese momento y, a diferencia de los delincuentes y otros cuya existencia intentaban ocultar, eran exhibidos como curiosidades para quién pagara lo suficiente. 

Honoré Gabriel Riquetti, también conocido como el Conde de Mirabeau, uno de los primeros líderes de la revolución, hasta que se les fue de las manos, describió la repugnante práctica en uno de sus libros. Todos los domingos en el hospital Bicêtre al sur de París y duró hasta la Revolución Francesa. En el Bicétre, “a los locos se les mostraban como animales, al primero dispuesto a pagar”, escribió. 

Hasta 1815, las puertas del Hospital Bethlehem de Londres estaban abiertas los domingos a los “clientes”, y cualquiera que pagara podía “ver el espectáculo”. Con frecuencia, los “locos”  violentos estaban encadenados a las paredes, con grilletes alrededor de los tobillos y vestidos solo con batas de hospital. Y a medida que empezaron a deshumanizarlos, el personal del hospital asumió que estos pacientes estaban acostumbrados al dolor, el frío y otras molestias y que solo podían ser domesticados mediante disciplina. Y esto no se limitaba a Francia e Inglaterra, sino que podíamos descubrir situaciones similares por toda Europa.

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