Resumen del libro Call Sign Chaos: Learning to Lead por Jim Mattis y Bing West 2019

Resumen del libro Call Sign Chaos: Learning to Lead por Jim Mattis y Bing West 2019

Resumen corto: Call Sign Chaos nos presenta un comentario sobre la política externa de Estados Unidos, desde el punto de vista del General Jim Mattis, un veterano de guerra que ha participado en algunas de las batallas más importantes de los últimos 30 años.

Imaginemos ser un general no en una, sino en tres guerras importantes en 30 años. Probablemente tengamos mucha experiencia, ideas y lecciones. Este es el caso de Jim Mattis, que ha sido un oficial de Infantería de la Marina durante más de 40 años. Mattis, ejerce como Comandante del Comando de Fuerzas Conjuntas de EE. UU. y comandante del Comando Central de EE. UU., y es uno de los generales estadounidenses más respetados.

Su liderazgo en Kuwait, Afganistán e Irak le da una perspectiva única sobre la guerra. Específicamente, Mattis tiene un conocimiento particular de lo que salió bien en la liberación de Kuwait de las fuerzas iraquíes en 1991, y lo que salió mal en Afganistán e Irak en 2001 y 2003. Su libro Call Sign Chaos: Learning to Lead nos presenta sus experiencias y conclusiones sobre cómo las decisiones afectaron las áreas en las que estaba liderando tropas. Aprendemos algunas lecciones valiosas que pueden ayudar a cualquiera de nosotros a mejorar sin tener que ir a la guerra.

3 de las ideas principales del libro son:

  • A veces tenemos que salir de la zona de confort para encontrar nuestras metas
  • Cómo ser un buen lider
  • Las soluciones a los problemas complejos suelen tener consecuencias inesperadas

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A veces tenemos que salir de la zona de confort para encontrar nuestras metas

En el invierno de 1971 Jim Mattis, recién graduado de la universidad y preguntándose qué hacer con su vida, está de excursión. En Central Washington State College, era conocido por ser un estudiante mediocre. Más de fiesta que de estudiar, se metia en constantes problemas. Una vez que se le ordenó pasar los fines de semana en la cárcel local por beber alcohol siendo menor de edad. Sentía que su vida no tenía dirección, y simplemente se dedicaba a reaccionar a lo que pasaba a su alrededor.

Pero todo esto cambió de repente. Mientras caminaba por el río Columbia, se resbala y cae por un barranco. Aunque Mattis podría haber muerto ese día, al final sólo acabó con algunas costillas rotas.

Al pie del barranco, recordó las palabras de un veterano de Vietnam que dijo:

“No podemos elegir cuándo morimos, pero podemos elegir cómo nos enfrentamos a la muerte”.

Este fue un momento que cambió la vida de Mattis. Sabía que quería rodearse de hombres del mismo carácter que ese soldado.  Se apuntó al programa de entrenamiento para oficiales de Quantico, Virginia. Y allí, Mattis encontró un propósito en la vida. Se decidió a su nueva vocación y se esforzó por permanecer allí, en un entorno en el que cada verano echaban a la mitad de los participantes. 

El ejemplo de Mattis es un ejemplo un poco extremos de como podemos “forzarnos” a salir de la zona de confort y empezar nuestra búsqueda de “metas y objetivos”. No tenemos que ir al mismo extremo, no hace falta ni caerse por un barranco, ni entrar en el ejercito, y mucho menos romperse las costillas. A veces es tan simple como forzarnos a tener un cambio de perspectiva, que podría ser viajando, uniéndonos a cursos o actividades que nos interesen pero que no hayamos podido empezar, o simplemente cambiar nuestra rutina y hábitos.

Se suele pensar que las metas y objetivos son algo que aparece por inspiración o por gracia divina, pero en realidad es algo que nace a través de ver lo que nos interesa, lo que somos capaces de hacer, y hacer experimentos. Las metas no son estáticas, sino algo que podemos ir desarrollando a medida que vivimos, siempre y cuando nos esforcemos.

Cómo ser un buen lider

En 1973, Estados Unidos pasó el sistema de reclutamiento a uno basado en voluntarios en un esfuerzo por calmar los sentimientos pacifistas de la época. Antes, la conscripción o el alistamiento obligatorio era la norma. Al pasar a un sistema en el que unirse era voluntario, y siendo una de las profesiones más peligrosas, y que además requieren alejarse de casa durante meses, el porcentaje de personas más alejadas de la vida común fue en aumento. 

El ejército se empezó a llenar de personas que no querían seguir viviendo como civiles por alguna razón, y en muchos casos esto significaba que aumentaba la dificultad a la hora de gestionar las tropas. Aunque también hay casos como Jocko Willink, Leif Babin, y David Goggins, que tienen una disciplina impresionante de por si, y que ayudan a gestionar cualquier grupo.

Según la experiencia de Mattis, hay tres cualidades de un líder eficaz: 

  • Competencia
  • Cuidado 
  • Convicción

Según Mattis, al liderar a los Marines, debemos ser excepcionales en lo básico. Es difícil liderar a nuestras tropas si no podemos correr tres millas en 18 minutos, por ejemplo, o si no podemos disparar de forma certera. Debemos liderar desde el frente, con el ejemplo. Luego viene el cuidado de nuestros soldados.  Es bueno demostrar que nos preocupa el progreso de los demás. Pero en el ámbito militar, los líderes no pueden ser amigos de sus subordinados. Es mejor pensar en ser más como un entrenador que empuja a nuestros subordinados a crecer y desarrollar sus fortalezas. 

Por último, para ser un gran líder necesitamos convicción. Es importante establecer nuestras reglas y asegurarnos de que se cumplan. Debemos tratar a todos los soldados por igual, para asegurar que se mantenga la disciplina.

Planificar y preparar lo que vamos a hacer es la principal diferencia entre el fracaso y el éxito

Las experiencias de Mattis en Afganistán e Irak son ejemplos de ocasiones en las que no poner suficiente esfuerzo en planificar hizo que las cosas salieran mal. Según el autor, en el caso de Irak los problemas fueron los siguientes:

Después de la muerte de Saddam Hussein, su legado se vino abajo. Pero al no considerar las repercusiones de esto, Estados Unidos no estaba preparado para el caos que vino después. El agua y la electricidad dejaron de funcionar, los agentes de policía perdieron el control de la situación y se empezó a respirar un aire cargado. Poco después, empezaron las conversaciones sobre la guerra civil entre chiítas y sunitas.

Esto nos puede recordar a la situación durante la revolución francesa. La mayor parte de los participantes no esperaban tener que llegar al punto de matar al monarca, y pasar a un sistema de república. El resultado de no planificarlo, y que se les fuese de las manos, fueron luchas entre las distintas facciones políticas que llevaron a la muerte de miles de inocentes, y a varios años en los que, aunque Francia dominaba a nivel militar, internamente se respiraba el miedo.

Según Mattis, ocurrió algo parecido en la situación de Irak, debido a la falta de preparación y visión de futuro, Estados Unidos no se dio cuenta de las consecuencias que tendrían sus acciones. Un poco de planificación habría contribuido en gran medida a prevenir el destrozo que sigue sufriendo el país.

Otro de los problemas que menciona el autor, es el estado del ejército iraquí. Su derrota significó que hombres entrenados pero endurecidos por la guerra no tenían trabajo ni perspectivas. Para Mattis, esto era un desastre a la espera de suceder. No darles esperanza, y alguna razón para mantener sus vidas como civiles, era lo mismo que pedir a gritos que hubiese problemas. Podemos encontrar similitudes de esta situación con las revoluciones de 1848, que ocurrieron a lo largo de toda Europa, permitieron la expansión del imperio pruso, y empezaron la caída del imperio austrohúngaro.

Con el aumento de la industrialización, la situación económica para los distintos gremios fue empeorando cada vez, más.- Sin trabajo, ni perspectivas, estos trabajadores, muchas veces jóvenes que acaban de terminar su periodo de entrenamiento, iban hacia la ciudad en busca de oportunidades. Pero en una situación en la que faltan trabajos en todas partes, y el sistema aun no se había aclimatado, la situación era tensa.

Y los problemas con las cosechas de patata, uno de los principales alimentos para gran parte de la población europea por esa época, fue la gota que colmó el vaso. Sin trabajo, sin comida, y peor aun, sin esperanza sobre lo que les depara el futuro, los jóvenes por toda europa empezaron revoluciones que causaron miles de muertes, el esparcimiento del nacionalismo, el conflicto entre hungría y Croacia, una lucha interna por el control de Italia, y varios cambios de monarca en Francia.

Nuestra lección aquí es que para asegurarnos de que nuestra “solución”, no empeore la situación. Lo que se conoce como pensamiento de tercer, cuarto o quinto grado, pensar en las consecuencias de las consecuencias de las consecuencias. Ningún problema complejo, sobre todo los culturales, tiene una solución simple, así que debemos ir con bastante cuidado. Un poco de planificación puede resultar en una gran diferencia para nuestro éxito y felicidad.

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