Resumen del libro The Mind Club Who Thinks, What Feels, and Why It Matters por Daniel M. Wegner y Kurt Gray

Resumen del libro The Mind Club Who Thinks, What Feels, and Why It Matters por Daniel M. Wegner y Kurt Gray

Rese帽a/Sin贸psis: The Mind Club (2016) explica el concepto de la percepci贸n y c贸mo esta determinaci贸n afecta nuestros juicios morales. El libro nos explica c贸mo y por qu茅 percibimos las mentes c贸mo lo hacemos.聽

驴Qui茅n es Daniel M. Wegner?

Daniel M. Wegner fue un eminente psic贸logo, autor de La ilusi贸n de la voluntad consciente y ganador de, entre muchos otros premios, el 2011 Premio a la Contribuci贸n Cient铆fica Distinguida de la Asociaci贸n Americana de Psicolog铆a. 

驴Qui茅n es Kurt Gray?

Kurt Gray es psic贸logo y antiguo alumno de Wegner. Ha escrito varios ensayos y art铆culos de opini贸n, incluido “El mito del mal inofensivo” para The New York Times.

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El Cerebro

Desde que nacemos, nuestro cerebro est谩 constantemente estableciendo nuevas conexiones y adapt谩ndose a nuevas situaciones. Esto da forma a nuestras personalidades.

Tomemos el ejemplo de un ni帽o de dos a帽os. Su cerebro tiene la misma cantidad de c茅lulas cerebrales pero el doble de sinapsis, conexiones que transmiten informaci贸n, que una persona adulta. Esto se debe a que, a medida que los humanos envejecen, pierden las conexiones sin谩pticas que no han sido reforzadas por la repetici贸n constante. 

Un ejemplo es el del lenguaje. Es dif铆cil distinguir o pronunciar los sonidos de idiomas extranjeros porque no estuvimos expuestos a ellos cuando 茅ramos peque帽os.

Esto se aplica a la personalidad de manera m谩s general. Las conexiones sin谩pticas que nos hacen son el resultado de todo lo que hemos estado expuestos. Cada persona que conocemos, las pel铆culas que vemos o los libros que leemos dan forma a quienes somos.

Este proceso de cambio se da gracias a la plasticidad del cerebro. Ese es un t茅rmino que se refiere a la capacidad del cerebro para 鈥渁prender鈥 mediante la repetici贸n. Y por suerte, esta es una capacidad que mantenemos de por vida.

En un estudio realizado por cient铆ficos del University College London, escanearon los cerebros de algunos de los taxistas de la ciudad y descubrieron que pose铆an un hipocampo m谩s grande: el hipocampo es la parte del cerebro responsable de la memoria espacial. Este aumento del tama帽o de su hipocampo se dio gracias a que durante sus a帽os recorriendo las calles de Londres desarrollaron las habilidades necesarias para recordar las distintas rutas y caracter铆sticas de las mismas.

Pasar tiempo ejercitando sus memorias signific贸 que los taxistas fortalecieron ciertas conexiones en sus cerebros. Es un poco como un entrenamiento; el 谩rea objetivo creci贸 como resultado del uso constante. Ese tipo de cambio puede tener un efecto dram谩tico en la personalidad.

Tal vez hemos o铆do hablar de Charles Whitman, el hombre que asesin贸 a su esposa y a su madre, y luego dispar贸 y mat贸 a otras 13 personas con un rifle desde lo alto de una torre en la Universidad de Texas. Lo que quiz谩s muchos de nosotros no sepamos es que una autopsia encontr贸 un tumor en su cerebro. Estaba ubicado en la parte responsable del miedo y la agresi贸n.

The Mind Club

Somos parte de un club especial y es posible que ni siquiera lo sepamos. Lo m谩s probable es que nuestro vecino y el gato tambi茅n lo sean, pero nuestro smartphone no lo es, al menos no todav铆a. Este club se llama Mind Club, y es el grupo de todas las criaturas que se considera que tienen: mente. 

Los autores realizaron varios estudios en los que los participantes trataban de asignar varios conceptos a la categor铆a de 鈥渃on conciencia鈥 o 鈥渟in conciencia鈥: un robot, un director general, un perro de familia, un muerto, etc. Descubrieron que las personas  atribuyen conciencia a seres con dos rasgos espec铆ficos. 

El primero es la capacidad de pensar, actuar de forma planificada y controlarse a s铆 mismo. La segunda es la capacidad de experimentar emociones como la satisfacci贸n, estar consciente y sentir sensaciones f铆sicas, como el hambre. Si alguien tiene estas habilidades, 鈥渇orma parte鈥 del Mind Club. Pero una vez en el Mind Club, las personas pueden caracterizarse por la fuerza relativa de su capacidad de pensar y experiencia. Si nos caracterizamos  por nuestra propensi贸n a la acci贸n racional,  encajamos en el grupo de los hacedores pensantes. 

Un buen ejemplo de este grupo son los directores ejecutivos de las grandes corporaciones,  se les considera hacedores pensantes, ya que ejercen el poder y se han involucrado en muchas acciones planificadas para llegar a donde est谩n. En el otro lado del espectro est谩n los sensores vulnerables, aquellos que  sienten y experimentan, pero son menos aptos para una acci贸n efectiva. Los beb茅s pertenecen a esta categor铆a. Si se sienten amenazados y experimentan miedo, no pueden planear defenderse y, por lo tanto, su 煤nica respuesta es llorar. Pero estos tipos no son inmutables. Un CEO podr铆a convertirse en una persona vulnerable si, por ejemplo, una enfermedad lo dejara  indefenso.

El cerebro y la 茅tica

Ya sea rico y pobre o padre e hijo, ciertos conceptos vienen en pares y es imposible entender uno sin su contraparte. Y esto es  lo que ocurre con la moralidad. Entendemos que los actos morales involucran a dos partes: el agente moral, o la persona que realiza la acci贸n, y el paciente moral, la persona que recibe la acci贸n. 

Este emparejamiento se llama compleci贸n di谩dica y as铆 funciona: cada vez que algo o alguien se convierte en v铆ctima, como al ser atropellado por un coche, o es el destinatario de algo bueno, como un regalo, autom谩ticamente buscamos a la persona que infligi贸 el dolor u ofrecido la generosidad – es decir, el agente moral. 

Pero c贸mo juzgamos los actos morales no depende 煤nicamente del hecho. Tambi茅n est谩 influenciado por el tipo de mente que parecen poseer el hacedor y el receptor. Imaginemos al director ejecutivo de una poderosa corporaci贸n golpeando a un beb茅. Es impensable, escandaloso y seguramente lo enviar铆an a la c谩rcel. Pero si se cambiaran las cosas y el beb茅 le diera un pu帽etazo al CEO, lo ver铆amos como lindo o divertido. 

El beb茅  no ser铆a culpado por sus acciones, mientras que si el CEO hace lo mismo, estamos m谩s inclinados a verlo como un agente moral que como un hacedor pensante. Lo vemos actuando conscientemente y en control de sus acciones. Asumimos que de forma consciente infligi贸 dolor al beb茅 y deber铆a ser considerado responsable. Sin embargo, cuando el beb茅 golpea al CEO, no asumimos que lo est谩 haciendo para infligir dolor. Y dado que los sensibles sensibles est谩n orientados hacia la experiencia y no hacia la agencia, los vemos como pacientes morales y nos centramos en sus derechos morales a, digamos, no ser heridos, que en sus responsabilidades morales.

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