Resumen del libro The Creative Curve por Allen Gannett 2018

Resumen del libro The Creative Curve por Allen Gannett 2018

Resumen corto/Sinópsis: The Creative Curve (2018) nos presenta lo que aprendió el autor tras investigar el concepto de talento durante más de dos años. Si abrimos un libro de historia o vamos a un museo,  nos encontraremos con hombres y mujeres que son considerados genios. Personas cuyas habilidades extraordinarias han dado forma a la historia del arte, la literatura y la ciencia. Pero, ¿cómo lograron el éxito estas personas en sus campos creativos y cómo podemos seguir sus pasos? El libro examina si el éxito creativo es el resultado de inspiración o algo mucho más predecible, usando ejemplos de investigaciones científicas e información anecdótica de las carreras de varios “genios”. 

¿Quién es Allen Gannett?

Allen Gannett es el director ejecutivo y fundador de TrackMaven, una empresa de análisis de marketing que ha trabajado con Home Depot, Microsoft y Honda. Garnett fue incluido en la lista “30 menores de 30” de la revista Forbes de los mejores jóvenes empresarios y líderes, y ha escrito para FastCompany.com.

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¿Somos creativos? 

Para averiguarlo, podemos empezar por una lluvia de ideas de tantos usos inusuales para un secador de pelo como sea posible. Este ejercicio pone a prueba nuestra capacidad de pensar de forma divergente, o de encontrar múltiples soluciones a un problema. El pensamiento divergente está fuertemente asociado con la creatividad; Cuantas más formas imaginemos de usar ese secador de pelo, más hemos entrenado nuestro músculo creativo. 

En los últimos años, los científicos han logrado una mejor comprensión de la relación entre la creatividad y la inteligencia al estudiar las habilidades de pensamiento divergente. Psicólogos austriacos que estudian la creatividad y la inteligencia descubrieron en 2013 que una vez que las puntuaciones de coeficiente intelectual de los participantes superaban los 86, su puntuación ya no predecía las habilidades de pensamiento divergente. Una persona con un coeficiente intelectual del “nivel de un genio” no tiene más probabilidades de encontrar soluciones a un problema, aunque quizá si que tiene más en cuenta las posibles ramificaciones.

Más allá de cierto punto, nuestra inteligencia general no influye en nuestra capacidad de ser creativos. La mayoría de la población mundial tiene un coeficiente intelectual superior al umbral de 86. Sorprendentemente, esto significa que aproximadamente tres mil millones de personas tienen el mismo potencial creativo que los genios que nos enseñan a admirar. 

Asi que lo importante no es tanto “tener la capacidad de ser creativos”, sino “saber como sacarle partido a nuestra creatividad”. Según la investigación, todo se reduce a la práctica, práctica que nos permita ampliar nuestro conjunto de habilidades y desafiarnos a nosotros mismos. Según una investigación realizada por el profesor Anders Ericsson de la Universidad Estatal de Florida, para convertirse en un experto en cualquier campo, uno debe practicar de una forma que enfatice objetivos tangibles y feedback. 

Ericsson descubrió que, aunque todos los violinistas profesionales practicaban durante la misma cantidad de horas, los mejores violinistas lo hacían con u mayor focus, se aseguraban de que un maestro escuchara y ofreciera feedback siempre que podían. Pidieron a sus maestros que les asignaran ejercicios de práctica en los que aún no eran competentes y trabajaron en ellos hasta que lo lograron. Como resultado, tenían objetivos claros por los que trabajar. Si queremos mejorar nuestra habilidad creativa, necesitamos a un buen maestro y mentor.

La importancia de un buen mentor

“Elige tu propio Catón, o si Caton te resulta demasiado estricto, a Laelius, un hombre cuyo carácter no sea tan estricto. Elige alguien cuya forma de vida y palabras, y cuya misma cara muestre el carácter subyacente, haya ganado tu aprobación. Úsalo siempre de guía sea como guardián o modelo. Hay una necesidad, en mi opinión, de tener a alguien como estándar con el que nuestras características puedan medirse. Sin una regla para referenciar, no convertirás algo torcido en algo recto.”

Esta cita nos explica lo importante que es tener un modelo al que imitar para el aprendizaje. La teoría del aprendizaje se basa en el principio del feedback. El feedback es básicamente información sobre lo bien o mal que hemos hecho algo. Tenerlo y usarlo son la diferencia entre una vida de mediocridad y avanzar rápidamente.

En las distintas tareas podemos usar la metacognición, capacidad de saber lo que hacemos y pensamos, pero en el campo de la vida se hace difícil. Los distintos sesgos cognitivos nos impiden ver nuestras acciones de forma objetiva y nuestras experiencias se convierten en lastres que no nos permiten cambiar. Tener a alguien como modelo es una forma de externalizar la metacognición y entender cómo ciertas formas de vida se traducen en resultados.

Podríamos verlo como el uso de procesadores externos. Cuando la capacidad de un ordenador se ve limitada, simplemente tenemos que usar procesadores externos para facilitar la tarea. O si nos gusta más la ciencia, podemos verlo como que cada persona que observamos es un experimento para ver si su forma de vida es útil o no.

El aprendizaje nace de la prueba y error. Pero para aprender tenemos que saber exactamente qué hemos hecho mal.

¿Por qué consideramos a algunas personas como genios? 

Charles Darwin, por ejemplo, es considerado como un genio por descubrir la selección natural. Pero profundizar un poco más en la historia de su descubrimiento, y no todo es lo que parece. A pesar de la creencia popular, Darwin no fue el único desarrollador de la teoría de la selección natural. Alfred Wallace, uno de los contemporáneos de Darwin, también llegó a la misma conclusión. Desafortunadamente, la historia ha olvidado casi por completo a Wallace. 

¿Realmente existe el concepto de genio? Otros factores pueden haber contribuido a su  estatus. El timing tiene un gran efecto en el éxito.  Cuando Darwin se enteró de que Wallace estaba trabajando en la misma teoría que él,  organizó una presentación de sus ideas en la Linnean Society, una importante institución científica, dando la impresión de que él era el único que había llegado al concepto de la teoría de la evolución. 

Wallace en cambio dudaba en reclamar el crédito por lo que era tanto su idea como la de Darwin, prefiriendo navegar alrededor del mundo durante varios años antes de publicar su propia versión de la teoría. Pero para cuando volvió el libro de Darwin de 1859 The Origin of The Species ya había sido publicado, y Darwin había reclamado todo la fama. 

El timing también crea gemas en un sentido más amplio, en el sentido de que los genios están inextricablemente vinculados a su contexto histórico. Piense en el artista pop Andy Warhol, considerado uno de los genios creativos del siglo XX. Consideremos cuán diferentes habrían sido sus obras maestras si las hubiera creado durante el Renacimiento italiano. ¿Seguiría siendo considerado un genio? 

Es más probable que lo etiqueten como hereje, si es que siquiera acaba llegando al mismo tipo de obras. ¿Y si Leonardo da Vinci, el genio del Renacimiento, hubiera terminado sus  obras durante la era del arte pop? Su trabajo se habría considerado irremediablemente anticuado, en lugar de un genio creativo. El timing, y nuestro contexto histórico, tienen un gran efecto sobre el éxito.

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