Resumen del libro Piense y Hagase Rico por Napoleon Hill (Think and Grow Rich)

Resumen del libro Piense y Hagase Rico por Napoleon Hill (Think and Grow Rich)

Resumen corto: Think and Grow Rich o en español Piense y Hagase Rico nos presente los 13 hábitos que comparten los millonarios de éxito, extraídos de entrevistas con 500 empresarios de éxito a lo largo de 20 años. Por Napoleon Hill

¿Quién es Napoleon Hill?

Napoleon Hill conocido por su libro Think and Grow Rich es uno de los pioneros del campo de desarrollo personal y mejora de las finanzas personales. Su primer libro, escrito en 1908, fue una entrevista a Andrew Carnegie y fue su primer paso hacia el estrellato.

En su momento Carnegie había vendido su empresa de metales a J.P. Morgan por lo que hoy serían más de 360 billones de euros convirtiéndolo en el hombre mas rico del mundo, incluso más que Jeff Bezos en la actualidad

Y fue esta entrevista con Carnegie la que le llevó por su camino, ya que el mismo entrevistado le recomendó que en vez de hacer entrevistas a tiempo parcial debía plantearse hacerlas a tiempo completo porque todos necesitamos aprender más de la escuela de la vida que de libros.

Y eso fue lo que hizo y que le convirtió en uno de los autores más famosos del sector hasta mas de 50 años despues.

Algunos de sus mejores libros son:

 

La historia de Napoleón Hill

Hace más de 80 años, Napoleon Hill era un periodista que trabajaba en una historia sobre personas exitosas. Un día entrevistó a Andrew Carnegie, que era un industrial del acero y una de las personas más ricas de los Estados Unidos en ese momento. Carnegie quedó impresionado por Napoleon Hill que le ofreció un encargo que duraría más de 20 años.

Carnegie encargó a Napoleon Hill que entrevistara a más de 500 millonarios para encontrar una fórmula de éxito que fuera útil para una persona normal. Hill terminó entrevistando a muchas personas famosas, ricas y exitosas, entre ellas: Edison, Henry Ford, Alexander Graham Bell y más.

Este libro es el resultado de toda esa investigación. Una de las lecciones que aprendió a lo largo de los años fue que:

 

El punto de partida de todo logro es el deseo. Una obsesión temporal trae resultados negligibles, de la misma forma que no podemos llegar a la luna saltando. Si queremos llegar, necesitamos esfuerzo, disciplina, liderazgo, y la capacidad de aprender y todo ello requiere una obsesión constante que actúe como combustible.

 

Henry Ford, quien hizo una gran fortuna vendiendo coches en Estados Unidos, y su logro fue impulsado por un deseo de constante de crear los mejores vehículos por un precio más bajo. Un día, Ford quiso crear un motor de 8 cilindros más potente pero todos los expertos dijeron que esto no se podía hacer e incluso sus propios ingenieros aseguraron a Ford que no se podía hacer.

 

Seis meses después, no hubo avances. Ford les dijo a sus ingenieros que siguieran trabajando hasta que se resolviera el problema. Pero Ford no se rindió. Pasaron otros seis meses con pocos resultados. Entonces, de repente, se descubrió el secreto para producir el motor.

 

Henry Ford es un éxito porque comprende y aplica los principios del éxito. Uno de ellos es el deseo: saber lo que uno quiere.

 

Cuando Cesar persiguió a las tropas de Pompeyo hasta Egipto, para comenzar la batalla que transformaría a Roma de una república, a un imperio. Cesar estaba en una gran desventaja, Pompeyo contaba con el apoyo de una gran parte del Senado, y con las tropas a las que tenían acceso, mientras que César apenas tenía parte de las tropas que trajo tras sus conquistas contra las tribus germanas. 

 

Todos esperaban que Cesar perdiese, pero en lugar de eso, intentó sacarle el máximo partido a sus soldados. Lo primero que hizo fue decirle a sus soldados que quemaran sus barcos para no poder huir. Esto significaba que sus soldados sabían que tenían que ganar las próximas batallas o morir en el intento. Y dieron el 100% de sus esfuerzos para ganar porque ya no había opción de retirarse. De la misma manera, quienes tienen éxito en cualquier empresa difícil cortan todas las fuentes de retirada. Y esto alimenta su ardiente deseo de éxito.

 

La importancia de establecer metas

Edwin C. Barnes soñaba con trabajar con el famoso Thomas Edison, el famoso inventor quien por aquel entonces ya era una leyenda en el mundo de los negocios, algo parecido a lo que serian Elon Musk y Jeff Bezos en la actualidad. El problema era que Barnes no era nadie. No tenía dinero, conexiones ni habilidades, solo tenia las ganas, la motivación y la capacidad de salir de su zona de confort.

 

En una situacion en la que muchos nos daríamos por vencidos porque pensaríamos que es imposible hacerlo, él siguió adelante. Se subió a un tren y viajó a la puerta de Edison y pidió un trabajo. Edison dice que aunque Barnes por aquel entonces parecía un vagabundo, podía ver una chispa de determinación en sus ojos. Apostando por esto, y porque no tenían nada que perder, le dio un trabajo.

Barnes trabajó desde los puestos más bajos durante años, algo que muchos habriamos visto como un fracaso. Pero sabía que estaba en el lugar correcto para hacer realidad sus sueños. Siguió trabajando, adquiriendo conocimientos, habilidades, y contactos, mientras buscaba una oportunidad para hacer lo que soñaba, ser un hombre de negocios al nivel de Edison.

 

Su oportunidad llegó en forma de un nuevo invento extraño llamado Edison Dictating Machine. Los vendedores habituales de Edison dijeron que no podían vender este nuevo invento, pero en vez de quejarse nuestro “protagonista” aprovechó la oportunidad. Y vendió esta máquina con tal éxito que Edison lo convirtió en su socio para comercializarla por todo el país. Barnes tuvo éxito porque eligió una meta definida y puso toda su energía, toda su fuerza de voluntad y todo su esfuerzo en lograr esa meta.

 

El 98% de nosotros no sabemos muy bien lo que queremos, tenemos metas y objetivos ambiguos como dinero, seguridad, felicidad, estatus o poder. Pero la cuestión, es que si ni siquiera sabemos lo que queremos, como esperamos tener alguna oportunidad para conseguirlo. Cómo dice el famoso Jordan B. Peterson, el primer paso es saber que queremos exactamente, porque si no lo definimos, no sabremos si lo tenemos aunque lo hayamos logrado.

El miedo, nuestro mayor enemigo

Quizá el mayor enemigo de encontrar lo que queremos hacer, y ponernos a ello es el miedo. El miedo que nos hace ir a la deriva se inculca desde el principio. Primero, están las iglesias que enseñan a los niños a tener cuidado con el insidioso “Diablo”.  después  están las escuelas que ofrecen poca preparación para que los niños sean individuos en el mundo real y, en cambio, se enfocan en que los estudiantes memoricen un sinfín de hechos y cifras.

El autor, Napoleon Hill, aprendió de primera mano sobre este miedo y la falta de individualidad mientras trabajaba para crear la primera filosofía del  desarrollo personal. Durante años había entrevistado a personas sobre sus éxitos y fracasos, pero sus apuntes no acababan de formar una filosofía concreta. Se sentía atascado y el miedo y la indecisión dominaban sus decisiones.

Pero, un día, tuvo una epifanía. Mientras caminaba y  echaba un poco de aire fresco, se enfrentó a una voz que se sentía como su “Otro yo” hablándole. La voz le dijo que podía terminar su libro siempre y cuando dejase de lado el miedo.

Hill llegó a creer que esta voz representaba algo que todos poseemos. Él lo llama Inteligencia Infinita, una abundancia de fe y energía positiva que podemos aprovechar siempre que mantengamos la duda, el miedo y la preocupación fuera de nuestra mente.

Gracias a esta voz, Hill pudo dejar a un lado su miedo, hacer el trabajo necesario y terminar su libro. Como resultado, Hill se convirtió en el primer gran escritor del género de autoayuda, y su trabajo continúa siendo leído en todo el mundo.

La importancia de la disciplina y la perseverancia

Una de las causas del fracaso es el hábito de abandonar cuando encontramos obstáculos. R.U. Darby fue uno de los vendedores de seguros con más éxito del país. Cuando se le preguntó qué lo motivaba, contó la historia de su tío.

 

El tío de Darby viajó en busca de oportunidades durante los años de la fiebre del oro para hacerse rico. Cavó en los campos hasta que descubrió el mineral, luego compró el terreno y la maquinaria de minería para extraer el oro. 

 

Pero, cuando comenzó a cavar de nuevo, la vena de oro que había descubierto estaba a punto de “secarse”. Cavó un poco más, pero no pudo ver más oro. Se dio por vencido y vendió la maquinaria y se fue a casa.

 

El comprador del terreno y la maquinaria en cambio no se dio por vencido. Contrató a un ingeniero para que examinara el terreno, y este le dijo que seguía habiendo un depósito lleno de oro un poco por debajo de donde había dejado de excavar el tío de Darby. Con esta información, pronto se hizo millonario. 

 

Cada vez que pasaba por un bache Darby recordaba la historia de su tío, y se decía a sí mismo que si paraba ahora, sería como su tío. Habría parado cuando a unos pocos metros había un “depósito lleno de oro”.


Muchos de nosotros nos damos por vencidos a la primera señal de adversidad o mala suerte. Pero los que llegan, son los pocos que continúan a pesar de eso. Esos pocos se convierten en los Jeff Bezos, Bill Gates, Steve Jobs, Tim Ferris, Leonardo Da Vinci y Elon Musk. Cuando nos enfrentemos a una derrota temporal, debemos verlo como una señal de que debemos revisar nuestros planes y aprender.

 

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