Resumen del libro Performing Under Pressure The Science of Doing Your Best When It Matters Most por Hendrie Weisinger y JP Pawliw-Fry

Resumen del libro Performing Under Pressure The Science of Doing Your Best When It Matters Most por Hendrie Weisinger y JP Pawliw-Fry

Reseña/Sinópsis: Performing Under Pressure (2015) es una guía para desarrollar confianza y aprender a lidiar con situaciones de alta presión para lograr nuestros objetivos más importantes. Aprenderemos por qué es difícil rendir cuando hay mucho en juego, así como estrategias prácticas para lidiar con el estrés del rendimiento. 

¿Quién es JP Pawliw-Fry?

JP Pawliw-Fry es atleta olímpico y coach de rendimiento de ejecutivos de empresas. Es el presidente del Instituto para la Salud y el Potencial Humano, una organización global de investigación y aprendizaje que prepara a las organizaciones y líderes para desempeñarse bajo presión.

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La diferencia entre el estrés y la presión

La presión y el estrés perjudican nuestro rendimiento cuando más necesitamos tener éxito. Los momentos de presión pueden tener un impacto en todo lo que hacemos, desde nuestro trabajo hasta nuestras relaciones. Según la investigación de la Escuela de Negocios de Harvard sobre la creatividad en la empresa, la presión tiene un impacto negativo tanto en la creatividad como en la productividad. Aunque algunos empleados se sentían más creativos cuando estaban bajo presión, su rendimiento era significativamente menor. 

El trabajo no es lo único que se ve afectado por el estrés. El estrés, nos afecta en una variedad de contextos. La clave para una relación exitosa no es la química entre los socios, sino la capacidad de una pareja para interactuar en situaciones estresantes. Las parejas que se critican, crean mucha tensión en su relación. 

Aunque la presión es común en situaciones donde el éxito es necesario, como durante un examen de ingreso a la universidad, también experimentamos estrés cuando hay demasiadas necesidades y muy pocos recursos, como un día de trabajo con reuniones consecutivas. 

Pero, ¿cuál es la relación entre la presión y el estrés? El estrés, como la presión, nos afecta reduciendo nuestra creatividad. La clave para afrontar situaciones estresantes es reducirlas. Podemos manejar el estrés concentrándonos únicamente en lo que estamos haciendo en este momento. Sin embargo, en una situación de presión, debemos centrarnos en el resultado final, ya sea aterrizar con éxito un helicóptero o ganar un partido de baloncesto.  En situaciones de presión, debemos centrarnos en el éxito y adaptar nuestro comportamiento para avanzar .

Los efectos de la presión

¿Hemos empezado una presentación con el objetivo de hacerla perfecta? Todos nos presionamos para hacerlo, pero es contraproducente. Supongamos que estamos dando un discurso y podemos sentir cómo se acumula la presión: nuestro corazón late más rápido, nuestras mentes se quedan en blanco y apenas podemos leer las palabras que tenemos frente a nosotros. Estamos a punto de ahogarnos 

La presión tiene una tendencia a alterar nuestro sistema de rendimiento, causando excitación física, mental y cambios en nuestro comportamiento. Perturbar incluso uno de estos puede desestabilizar todo nuestro sistema. Intentar controlar las cosas que no podemos controlar, y buscar la perfección, resulta en una especie de “asfixia”, una sensación de estrés seguida de algo de confusión. 

La presión también puede tener un impacto en nuestra memoria. Por ejemplo, cuando estamos bajo presión, monitoreamos activamente nuestro propio rendimiento, consumiendo los recursos de nuestro cerebro. Nuestra memoria procedimental, una función crítica que nos permite completar tareas complejas sin pensar, se ve afectada.

Supongamos que un amigo ha estado practicando para un recital de piano durante varias semanas. Sin embargo, cuando sube al escenario, comienza a prestar demasiada atención a cada uno de sus movimientos y, de repente, se atraganta. 

Esto pasa, entre varias razones, porque nuestra perspectiva sobre una situación puede causar estrés, e incluso depresión. La presión afecta nuestra cognición, que determina cómo percibimos el mundo, dando como resultado un fenómeno conocido como distorsiones cognitivas, que pueden causar ansiedad. 

Pensar que “necesitamos” algo, como un coche nuevo, nos estresa y nos pone en riesgo de enfermar. Es fundamental tomar el control de nuestras palabras para controlar una realidad distorsionada. 

¿Cómo podemos lidiar con el miedo?

Consideremos la última vez que hicimos un examen importante. ¿Cómo nos sentíamos antes de sentarnos? ¿Estábamos entusiasmados y listos para responder todas las preguntas? ¿O sentíamos retortijones y estábamos demasiado preocupados intentando recordar lo que estudiamos en el último momento? 

Todos tenemos diferentes reacciones al miedo. Mientras que algunos de nosotros disfrutamos de la adrenalina que proporciona una situación peligrosa, muchos, si no la mayoría, entramos en pánico. Este pánico provoca respuestas físicas que van desde mareos y temblores hasta la necesidad de ir al baño. 

Pero que nos cueste lidiar con el miedo ahora, no significa que siempre tenga que ser así. Podemos transformarnos si aprendemos a reinterpretar nuestras respuestas físicas a los desafíos. 

Cuando nos enfrentamos al estrés, el cuerpo se inunda de adrenalina, aumenta nuestro ritmo cardiaco, nos sudan las palmas y puede que hasta sintamos algo de temblor. En general solemos considerar estas reacciones como señales de estrés, pero también podemos reinterpretarlas como algo mucho más útil. En japones existe el termino “mushaburui” , que explica el estado de temblar por “excitación” o “por anticipación”. 

Este termino encapsula la mejor respuesta que podemos tener al estrés. La sensación de estrés genera unas respuestas físicas muy similares a las que tendríamos cuando nos sentimos excitados o tenemos muchas ganas de hacer algo, y por lo tanto.

Con algo de entrenamiento, podemos “engañar” a nuestro cerebro para que vea una situación estresante como una oportunidad en lugar de como un problema. En lugar de ver las palmas de las manos sudorosas y el aumento del ritmo cardíaco como señales de que estamos a punto de colapsar, podemos verla como nuestro cuerpo preparándose para una batalla. 

Si nos centramos en lo que ganaremos después de hacerlo, podemos activar el centro de recompensa del cerebro, reduciendo el miedo. Esto, a su vez, eleva los niveles de oxígeno en la sangre, lo que nos permitirá tomar decisiones rápidas y fiables. 

Y cuanto más facil nos resulte visualizar nuestra victoria, menos nos costara lidiar con el estrés. Por ejemplo, si tenemos una entrevista de trabajo, asegurémonos de vestirnos bien, e Imaginemos saludando con confianza a nuestro entrevistador y respondiendo cada pregunta con calma y claridad. 

Repetir este suficientes veces nos dará una sensación de control y mantendrá nuestros miedos a raya.

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