Resumen del libro Pause Harnessing the Life-Changing Power of Giving Yourself a Break por Rachael O’Meara

Resumen del libro Pause Harnessing the Life-Changing Power of Giving Yourself a Break por Rachael O’Meara

Reseña/Sinópsis: Pause (2017) combate el agotamiento y explica cómo vivir una vida que nos llene más. ¿Cuál es la solución de Rachael O’Meara al estrés relacionado con el trabajo? Tomarse un respiro. Un descanso es una oportunidad importante para la reflexión, el crecimiento y la reevaluación. Si seguimos las ideas prácticas de O’Meara, saldremos de nuestra pausa sintiéndonos energizados, centrados y listos para la siguiente ronda. 

¿Quién es Rachael O’Meara?

Rachael O’Meara es especialista en liderazgo transformacional y coaching ejecutivo. Cuando no está trabajando como ejecutiva de ventas de Google, se la puede encontrar dando charlas de atención plena y como voluntaria en el Instituto de Liderazgo Search Inside You. 

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El estrés en la vida moderna

Sentirse estresado o ansioso por cortos períodos de tiempo en realidad ha ayudado a la evolución humana al agudizar nuestros sentidos en tiempos de peligro. El estrés crónico, sin embargo, causado por sentirse abrumado a diario, puede causar daño cerebral. 

Como parte de un estudio innovador, Emily Ansell, profesora asistente de psiquiatría en el Centro de Estrés de Yale, descubrió que las personas que se sentían  abrumadas tenían una corteza prefrontal (la parte del cerebro asociada con comportamientos sofisticados como la planificación, el autocontrol y el razonamiento) más pequeña que aquellas que vivían vidas menos estresantes. 

Además, las personas que están  estresadas tienen una amígdala más grande, la parte más antigua o “primitiva” del cerebro asociada con sentimientos de miedo, agresión y miedo. Ansell predice que los cambios cerebrales se asocian con una menor capacidad para controlar las propias emociones y un mayor riesgo de involucrarse en comportamientos adictivos o autodestructivos. 

Y sus efectos no solo se limitan a las personas que sufren de estrés. Los altos niveles de estrés experimentados por un gran número de personas pueden tener un impacto social. Por ejemplo, es mucho menos probable que una fuerza laboral estresada sea productiva o consciente.

Bruce McEwen, director de neuroendocrinología de la Universidad Rockefeller de Nueva York, descubrió que los estudiantes de medicina estresados son menos capaces de tomar decisiones complejas y efectivas y es más probable que cometan errores por descuido. 

Mlhaly Csikszentmihalyi, una reconocido psicólogo, propone que vivir con un estrés constante, que se asocia con no poder pensar ni ordenar, hace que sea mucho más difícil lograr un estado de “pensamiento fluido”, en el que uno es capaz de concentrarse  en una tarea y  encontrar soluciones creativas a problemas complejos.

A veces lo que nos llenaba parece dejar de hacerlo

A veces la diversión se acaba y la idea de otro día de trabajo nos llena de miedo. Esa es una señal de que podríamos necesitar tomar un descanso. Se conoce como una pausa. Una pausa es un período de reflexión en el que nos permitimos el tiempo y el espacio para reconectar con nuestra intuición. 

Una vez que hayamos hecho eso, podemos empezar a hacer cambios que nos pondrán en el camino hacia una vida mejor y más auténtica. Pero eso vendrá después. Primero, debemos admitir que necesitamos un descanso. 

Los dos indicadores principales de que necesitamos un descanso son la falta de satisfacción con nuestro trabajo y el bajo rendimiento. Durante su tiempo como gerente de soporte en Google, la autora notó esto. Al principio disfrutaba de su trabajo, pero pronto se dio cuenta de que estaba insatisfecha con él. 

Luchó para completar las tareas tan rápido como se esperaba y desconectó mentalmente durante las reuniones. Había perdido todo entusiasmo porque estaba sobrecargada y agotada. Su rendimiento sufrió como resultado. 

Finalmente le dijeron que no encajaba bien en su trabajo. El bajo rendimiento y la falta de satisfacción son indicadores claros de que se necesita un descanso. Sin embargo, no son los únicos. Debemos ser conscientes de cómo empleamos la tecnología. 

Aunque los últimos dispositivos y gadgets son fantásticos, su uso excesivo suele ser un síntoma de un problema subyacente. Si nos percatamos de que estamos pegados a nuestros dispositivos y permitimos que se interpongan en el camino de los placeres, como un paseo por el parque o una velada con amigos, probablemente nos demos un descanso. 

Hay cambios significativos en la vida que requieren tiempo y atención. Si alguien que nos importa pide nuestra ayuda durante un momento difícil en su vida, no es una mala idea presionar el botón de pausa. 

Busquemos estos indicadores y decidamos si necesitamos una pausa. Si es así, ahora es el momento de empezar a planificar. En la siguiente sección, descubriremos por qué entender nuestros deseos es fundamental para ese proceso.

Una pausa puede ser placentera y relajante, pero ese no es su verdadero propósito

Tomar un descanso se trata de completar algo significativo. Y para hacerlo, primero debemos entender nuestros deseos. Comencemos con una definición. Nuestros deseos más profundos se expresan como anhelos. 

Algunos son universales, como el deseo de sentirse vivo y amado, mientras que otros son más personales. Es  fácil distraerse y evitar abordar nuestros anhelos, y por eso la pregunta es ¿cómo averiguamos qué es importante para nosotros? 

Hay un truco ingenioso que puede  resolverlo. Empecemos imaginando lo que queremos.  Añadamos las palabras “para que” a nuestra respuesta y pregúntemonos por qué lo queremos. 

Sigamos el ejemplo de Martin. Martin  necesita dinero. “¿Por qué?”   “Para que me pueda ir de vacaciones”.  Sin embargo, él no se detiene allí. Hace la misma pregunta una y otra vez. Le gustaría tomarse unas vacaciones donde pueda hacer puenting. ¿Por qué? Se sentiría más vivo si hiciera eso. Eso nos lleva al final de la cadena. 

El verdadero deseo es sentirse más vivos. Este es el paso inicial. Podemos diseñar nuestra pausa para conocer nuestras ganancias una vez que sepamos cuáles son. Podemos comenzar con una sesión de lluvia de ideas y planear como sería más o menos descanso. Hagamos una lista de palabras clave e ideas. Estos pueden ser lugares o actividades como “playa” o “montar en bicicleta”. 

Para realizar un seguimiento, podemos ponerlos en post-it o en un diario. Y una vez que los tengamos el siguiente paso es establecer cuidadosamente lo qué queremos lograr durante nuestro descanso. En este paso, podemos mantenerlo ambiguo y decir algo como “aprender a estar más presente en el momento y ser un mejor oyente”. 

Para acabar, deberíamos hacer un plan basado en nuestras notas. Pero sin ser demasiado especifico por el momento.

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