Resumen del libro Mala Farma cómo las Empresas Farmacéuticas Engañan a los Médicos y Perjudican a los Pacientes por Ben Goldacre (Bad Pharma)

Resumen del libro Mala Farma cómo las Empresas Farmacéuticas Engañan a los Médicos y Perjudican a los Pacientes por Ben Goldacre (Bad Pharma)

Resumen corto: Bad Pharma o en español Mala Farma explica la realidad detrás de las medidas que usan muchas farmacéuticas para engañar a médicos y pacientes, e incluso superar las barreras éticas para conseguir ganancias. Por Ben Goldacre

¿Quién es Ben Goldacre?

Ben Goldacre es un médico, escritor e investigador de la Universidad de Londres en el campo de la higiene y medicina tropical. Es también el autor del libro Mala Ciencia y escritor de la columna Mala Ciencia en The Guardian

3 de las ideas principales del libro son:

  • La realidad de los estudios con patrocinador
  • El truco de no mostrar toda la información 
  • La comercialización de los ensayos clínicos

La realidad de los estudios con patrocinador

Cada vez le damos más importancia a la investigación para decidir si algo es bueno o merece la pena que lo sigamos haciendo, y sin duda ha ayudado, pero son muchas las industrias que sacan partido a la confianza que tenemos en estas prácticas y nos juegan malas pasadas. 

Hoy en día se requieren estudios para demostrar muchas de las cosas que se dicen en los anuncios, y esto ha reducido el número de mentiras, pero también ha reducido la fiabilidad de muchos estudios. La ciencia requiere dinero para investigar algo, y quién pone ese dinero afecta en gran medida a los resultados que sean aceptables.

Si un investigador no provee los resultados que concuerden con lo que se quiere demostrar es muy probable que no vuelva a ver un contrato con la empresa de interés.

La diferencia en la tasa de éxito de fármacos cuando el estudio lo financia una farmacéutica, comparado con la ganancia cuando lo financia el estado es de hasta el 85%

Además, muchos de los estudios de las farmacéuticas estan llenos de errores a nivel de procedimientos, lo cual dificulta aún más creerse los resultados.

En los estudios de un fármaco conocido cómo Pregabalin, por Pfizer, muchos de los participantes dejaron el estudio por efectos secundarios del fármaco, pero en lugar de tener esto en cuenta, simplemente obviaron el dato en sus resultados. Tomaron los datos que consiguieron antes de que se fuesen los pacientes y los usaron tal cual.

Esto demuestra que los intereses económicos también tienen efecto a nivel del sector salud, y que tanto los médicos cómo los investigadores son de fiar tan sólo hasta cierto punto.

El truco de no mostrar toda la información 

Una táctica que usan muchas farmacéuticas es la de obviar parte de los resultados que no concuerdan con sus intereses. Esto puede significar no publicar los ensayos con resultados negativos o eliminar parte de los resultados de un estudio.

Un ejemplo de esto son los estudios sobre el medicamento reboxetine de Pfizer, un antidepresivo. De 7 pruebas que hicieron con el fármaco, comparándolo con un placebo y sin compararlo con otro fármaco en el mercado, tan solo una tuvo resultados positivos, que fue la que publicaron. Esto puede parecer aceptable, pero en realidad es una forma de manipular los resultados a través de jugar con la estadística, porque con suficiente gente siempre habrá algún resultado positivo incluso si les damos agua

En las otras seis pruebas el resultado fue que no había diferencia entre usar el fármaco y tomar agua. 

La comercialización de los ensayos clínicos

Asumimos que la investigación es desinteresada y que solo busca encontrar la verdad, pero cómo en todo campo el deseo de poder y dinero convierten el resultado en algo que puede no ser objetivo.

A medida que el número de ensayos clínicos que realizan las llamadas CROs, o clinical research organizations, aumenta, menor es la fiabilidad de los procesos, porque estas realizan las pruebas en países con menos recursos para reducir el precio y con ello es posible que también se vean afectados los métodos para hacer las pruebas.

En muchos países se hace uso de este método para probar fármacos en poblaciones con menos recursos, algo que en principio va en contra de la Declaración de Helsinki sobre experimentación en humanos. No es del todo ético probar fármacos en una población que no podrá tener acceso a ellos.

Otro problema es la fiabilidad de los datos que se obtienen cómo resultado de estos ensayos clínicos, no solo por cómo se hagan los experimentos sino también por las diferencias en dieta, y genéticas entre poblaciones, que pueden modificar la utilidad de los fármacos.

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