Resumen del libro Maestría por George Leonard 1992 (Mastery The Keys to Success and Long-Term Fulfillment)

Resumen del libro Maestría por George Leonard 1992 (Mastery The Keys to Success and Long-Term Fulfillment)

Resumen corto/Sinópsis: Mastery (1992) explica cómo podemos cambiar nuestra forma de pensar para lograr el éxito a largo plazo sin importar a qué nos queramos dedicar. En un mundo que  nos brinda soluciones rápidas y programas sencillos paso a paso para lograr objetivos en poco tiempo y con poco esfuerzo, es fácil olvidar que llegar a ser no sólo bueno, sino el mejor en algo lleva tiempo.

La verdadera maestría se basa en internalizar una filosofía que nos mantendrá aprendiendo incluso después de que hayamos logrado nuestros objetivos. Usando ejemplos de las enseñanzas de deportes, psicología y atención plena, el libro explica los cinco elementos esenciales para dominar cualquier disciplina y nos brindan las herramientas que necesitamos para superar los obstáculos que puedan aparecer por el camino. 

¿Quién es George Leonard?

George Leonard fue un conocido autor, editor y profesor estadounidense, mejor conocido por sus libros The Transformation y The Way of Aikido. Fue presidente del Instituto Esalen, presidente de la Asociación de Psicología Humanística, fundador de Leonard Energy Training (LET), una práctica inspirada en el Aikido, y cofundador del dojo Aikido Tamalpais en California.

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¿Qué hace falta para ser un experto?

La mayoría de las veces, empezamos nuevos proyectos o actividades con el objetivo de conseguir algo. Quizá lo estamos haciendo porque queremos un ascenso en el trabajo o porque lo necesitamos para nuestro nuevo camino profesional, o simplemente porque nos han invitado unos amigos y es una buena forma de pasar tiempo con ellos.

Sin importar lo que empecemos a hacer algo que seguramente nos encontremos es que los primeros días pueden ser divertidos porque estamos empezando a probar algo nuevo, pero con el tiempo parece que la dificultad aumenta y las recompensas dejan de ser tan grandes. En estos casos, muchos de nosotros tendemos a querer abandonar, y seguir como hasta ahora, dentro de nuestra zona de confort. 

Si la habilidad en sí es algo que no se corresponde con lo que queremos lograr a largo plazo, o con el tipo de persona que queremos ser, quizá no merece la pena seguir esforzándonos. Pero si este no es el caso, si la habilidad es algo que creemos que consideramos indispensable para nuestro futuro, entonces no podemos darnos por vencidos. Si la habilidad es algo que quizá tengamos que hacer durante años, décadas o de por vida, entonces nuestro objetivo no es solo conseguir lo queremos ahora, sino la maestría, convertirnos en expertos. 

Ya sea usar un nuevo programa, ajedrez o un nuevo trabajo, las nuevas habilidades pueden pasar  de emocionantes a frustrantes cuando, pero si cambiamos nuestro enfoque, podríamos tener una oportunidad de dominar. El primer paso en este proceso es reconsiderar nuestras motivaciones para aprender nuevas habilidades. 

Muchos de nosotros queremos ser reconocidos por los demás y recibir la gratificación que conlleva. Sin embargo, si jugamos al baloncesto hasta que podamos hacer algunos tiros impresionantes, vencer a algunos de nuestros amigos y ser felicitados por los espectadores, solo estaremos motivados para mejorar hasta cierto punto. 

Nos encontraremos atrapados en nuestra zona de confort una vez que hayamos alcanzado un nivel de habilidad suficiente para ganar algún reconocimiento. Probar nuevos tiros o competir contra oponentes más difíciles se vuelve intimidante porque tenemos miedo de no parecer tan buenos mientras jugamos. 

Pero un verdadero maestro cultiva sus talentos empujando hacia adelante por el simple hecho de mejorar, porque si queremos mejorar, debemos aceptar que perfeccionar cualquier habilidad requerirá tiempo, paciencia y perseverancia. El aprendizaje no es algo que hacemos por un corto período de tiempo hasta que somos lo suficientemente buenos; es un proceso continuo. 

Al cambiar nuestra mentalidad, podremos mejorar en cualquier área. Los bebés llegan al mundo vulnerables, con pocas de las habilidades de supervivencia, no obstante, aprenden a gatear, caminar, comunicarse, entender y pensar por sí mismos a su propio ritmo. 

Algunos bebés aprenden a caminar entre las edades de nueve y diez meses, mientras que otros no lo hacen hasta mucho más tarde. A pesar de su falta de físico y su lento aprendizaje, los niños son capaces de aprender habilidades motoras. En este sentido, el aprendizaje no se trata de cuan rápido adquirimos nuevas habilidades o cuan talentosos o en forma estamos cuando comenzamos, se trata del viaje que hacemos a lo largo del camino. 

¿Cómo reaccionamos a los obstáculos? Los tres tipos de personalidad según George Leonard

Hoy en día casi todos parecemos estar en busca del “método”, los “seis pasos”, la “mejor rutina”. Parece que siempre estamos buscando la solución rápida, sin darnos cuenta de que a veces la mejor opción es ir paso a paso.

Mejorar es un proceso largo, y cuanto más compleja sea la habilidad, y más alto sea nuestro nivel más tardaremos en volver a ver resultados. Largos períodos de práctica sin resultados tangibles conducen a ráfagas de mejora, que luego dan paso a una práctica constante y deliberada una vez más. El camino hacia la maestría no es una pendiente pronunciada, sino una serie de mesetas puntuadas por ráfagas de progreso. 

Para lograr la maestría y convertirnos en expertos debemos aprender a amar el proceso, a entender que lo único que podemos hacer es esforzarnos un poco más cada día, y que aunque parezca que no estamos mejorando a simple vista, nuestro cerebro se esta esforzando por crear nuevos hábitos y rutinas que nos acerquen a donde queremos llegar. 

Cuando George Leonard empezó a asistir a una escuela de Aikido,  se vio absorto en el ritual de las clases y la aparentemente interminable repetición de ejercicios. Mientras que sus compañeros de clase iban abandonando, perseveró a través de las mesetas y finalmente se acercó al nivel de un maestro. ¿Por qué tantos de nosotros encontramos estas mesetas tan difíciles de soportar?

Según George Leonard hay tres tipos de personalidad según su relación con el proceso, aficionados, obsesionados y hackers.

Los aficionados están entusiasmados con los nuevos pasatiempos. Pueden comprar una raqueta de tenis de alto precio, vestirse como su profesional favorito y darse palmaditas en la espalda después de sus primeros éxitos. Sin embargo, no pueden lidiar con las mesetas y abandonan. 

El obsesivo está empeñado en mejorar su golpe de derecha en una sola lección de tenis. El viaje de aprendizaje no es importante para él, lo que importa son los resultados. La mayoría de las veces, las mesetas que ocurren después de que los pequeños avances iniciales son suficientes para hacer que se rindan. 

Finalmente, los hackers se contentan con pasar el resto de su tiempo en la meseta. Cuando juegan contra un oponente superior, se contentan con golpear la pelota de tenis y no están motivados para esforzarse más. Reconocer los comportamientos que nos impiden mejorar las habilidades que queremos es el primer paso para acercarnos a la maestría

¿Qué herramientas necesitamos para convertirnos en expertos?

Tener un buen mentor y la práctica son dos de los cinco componentes esenciales para mejorar. Hay muchas habilidades que podemos aprender sin mucha ayuda, pero encontrar un experto nos permite aprovechar todo lo que han aprendido a lo largo del camino, como qué opciones pueden parecer atajos pero en realidad nos pasan factura a la larga, cuanto más compleja sea la habilidad, más importante será tener un mentor en el camino hacia la maestría. 

La mentoría puede tomar muchas formas, incluidos tutoriales en video, programas de ordenador, aplicaciones, clases en persona e incluso un buen libro. Todos ellos son válidos, pero para que sea realmente efectivo, George Leonard recomienda que usemos métodos con un elemento social. Tener a más gente que se esfuerza por conseguir el mismo objetivo nos permite tener una razón extra para seguir adelante, así como la oportunidad de ver cómo otras personas entienden los conceptos y por lo tanto es una herramienta perfecta para eliminar cualquier punto ciego que podríamos desarrollar por nuestra cuenta. 

La mejor forma de saber si hemos elegido el mentor adecuado es observar cómo tratan a sus alumnos. Tomemos, por ejemplo, al entrenador de baloncesto de la UCLA, John Wooden. El respeto de Wooden por sus jugadores, así como su enfoque equilibrado en las fortalezas del equipo y debilidades, le permitió destacar como entrenador y que sus jugadores fueran de los mejores del momento. 

Dividía las sesiones de entrenamiento 50/50 entre la capacidad de resolución de problemas y el refuerzo de lo que el equipo ya hacía bien. La práctica, como tener un buen maestro, es esencial y requiere pensar en la práctica como algo más que una simple acción. 

Se ha visto que la principal diferencia entre los expertos y alguién mediocre, no es tan solo el talento y la velocidad con la que mejoran en cierto campo. Sino también la visión ideal de lo que según ellos es la maestría y hasta qué punto son capaces de estudiar sus acciones ahora, compararlas con la versión ideal, y crear medidas para acercar estas dos. Es decir, hasta que punto son capaces de obtener feedback “objetivo” de sus habilidades.

Esto significa que para mejorar no es tan importante cuánto tiempo dediquemos a algo, o cuánto talento tengamos, sino hasta qué punto estamos dispuestos a hacer el esfuerzo de pensar como mejorar constantemente. 

En palabras del autor del libro “Talent is overrated’’ la habilidad principal de los expertos es la meta-cognición, la capacidad de pensar sobre lo que estamos pensando y entenderlo. Los mejores expertos en cada campo destacan porque pueden hacer esto de forma sistemática y convertirlo en parte de su rutina.

El talento nace de aplicar el método científico a nuestra forma de pensar, de estudiar que es todo lo que estamos teniendo en cuenta en cada momento y a partir de allí estudiar cuales de todos los factores realmente están relacionados con el éxito en el mundo real.

La meta-cognición, permite una mayor adaptabilidad a las distintas situaciones que puedan encontrarse. Del mismo modo que el mindfulness es la capacidad de controlar nuestra mente y entender en qué estamos pensando en cada momento. La meta-cognición es el nivel siguiente y se basa en poder unir la capacidad de controlar nuestra mente con la capacidad de realizar acciones que nos acerquen a nuestros objetivos.

Desarrollar metacognición se podría asimilar a tener un coach invisible dentro de nuestra mente que en todo momento nos ayuda a ver dónde nos podemos equivocar y cómo podemos mejorar.

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