Resumen del libro Limitless Upgrade Your Brain, Learn Anything Faster, and Unlock Your Exceptional Life por Jim Kwik 2020

Resumen del libro Limitless Upgrade Your Brain, Learn Anything Faster, and Unlock Your Exceptional Life por Jim Kwik 2020

Resumen corto/Sinópsis: Limitless (2020) es un manual para maximizar las increíbles capacidades de nuestro cerebro. Jim Kwik, el autor, sufrió una lesión cerebral cuando era niño. Lo dejó con una discapacidad de aprendizaje, lo que significaba que tenía que trabajar más duro que los demás niños de la escuela. Durante años, el autor supuso que, debido a su lesión, tendría que esforzarse mucho para aprender. Pero no fue hasta que Kwik estuvo en la universidad que se dio cuenta de que había otra manera. No necesitaba trabajar más duro; solo necesitaba aprender de forma más efectiva. Pudo aumentar su concentración, mejorar su memoria y empezar a absorber información más rápido que antes gracias a los consejos que descubrió. 

Este libro es para cualquiera que alguna vez se haya sentido  estúpido,  lento o  y que quiera mejorar sus capacidades de aprendizaje para cumplir sus metas. Este libro nos da las herramientas para desbloquear el potencial de nuestro cerebro y obtener la capacidad de lograr cualquier cosa. 

¿Quién es Jim Kwik?

Jim Kwik es un experto de renombre mundial en metaaprendizaje o aprender a aprender. Kwik acabó con una discapacidad de aprendizaje como resultado de un accidente infantil. Luchó durante años para seguir con las asignaturas sin mucho éxito, pero con el tiempo, empezó a descubrir formas de optimizar su aprendizaje y superar sus limitaciones. 

Sus descubrimientos allanaron el camino para Kwik Learning, un programa educativo utilizado por individuos y corporaciones en más de 100 países. Hoy en día es considerado uno de los principales expertos en aprendizaje, con millones de seguidores en Instagram, y miles de clientes a los que ha ayudado a sacar más partido a su tiempo.

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El efecto de la era digital sobre nuestro cerebro

Los smartphones y las tabletas pueden parecer liberadores por un lado, nos dan la capacidad de externalizar algunas de las funciones de nuestro cerebro, como por ejemplo la de la memoria gracias a que hoy en día podemos encontrar casi todo en Google, o la capacidad de comunicarnos gracias a las aplicaciones de traducción.

Pero a cambio también tienen varias desventajas. Según algunos investigadores, este hábito digital se está convirtiendo en un problema. Creen que interfiere con nuestra habilidades cognitivas. Consideremos cómo todos cambiamos  entre tareas, desde trabajar hasta revisar notificaciones y enviar mensajes de texto. 

Según un neurocientífico, Daniel J. Levitin, este proceso hace que el cerebro queme  todo su combustible, dejándonos estresados y agotados. Tenemos acceso constante a la información, tanto que varios estudios demuestran que la mayoría de nosotros consume tres veces más información que la persona media en la década de 1960. 

Bombardearnos con información hace que nuestra memoria se acabe deteriorando, como un músculo que dejamos de utilizar. Obligarnos a recordar información, en cambio crea y fortalece nuestra capacidad de recordar. 

Otra desventaja, es que el uso excesivo de la tecnología puede afectar nuestra capacidad de pensar críticamente. Con el desarrollo de la tecnología hemos llegado a un punto en el que tenemos tantas opciones de productos y formas de entretenimiento que se hace casi imposible decidir. 

Y aunque a primera vista podríamos pensar que esto solo tiene ventajas, en realidad la forma en que funciona nuestra mente hace que no sea tan fácil como parece. Según Barry Schwartz esto se debe a dos elementos

  • Tener demasiadas opciones hace que sea extremadamente difícil decidir
  • Que haya tantas opciones hace que sea mucho más fácil que nos equivoquemos

Aunque las ‘’pérdidas’’ que puedan ocasionar estas decisiones pueden ser poco importantes en ciertas situaciones, como es el caso de elegir una marca de cereales o de café, no lo son tanto cuando se trata de temas de salud o económicos.

Esto significa que cada día estamos obligados a tomar decisiones sobre temas que tienen efecto en nuestras vidas y la calidad de las mismas sin saber muy bien qué es lo que significa cada una de las opciones.

Por eso a veces es mucho más importante reducir el número de opciones, y de ahí el interés por filosofías como el minimalismo o la importancia de las rutinas. Para limitar los efectos de este problema Jim Kwik nos recomienda pasar unos minutos cada día con todos nuestros dispositivos apagados. Podemos usar este tiempo para relajarnos, ser creativos y dejar que nuestra mente divague. Si creamos este nuevo hábito podremos volver a entrenar nuestra memoria y capacidad de concentración.

Nuestro cerebro tiene más potencial del que creemos

¿Cuántas veces nos hemos dicho a nosotros mismos “Tengo mala memoria” o “No soy bueno en esta materia”? A menudo caemos en la trampa de autoconvencernos que de alguna forma no somos lo suficientemente buenos, y esto reduce nuestra confianza y nuestras ganas de probar nuevas cosas y aprender. 

Muchos de nosotros creemos que nuestro cerebro alcanza su máxima capacidad alrededor de la adolescencia. Después de eso, se supone que todo va cuesta abajo pero varios estudios han demostrado que este punto de vista es erróneo. Como dicen los científicos, nuestro cerebro puede cambiar con el tiempo y crear nuevas conexiones, lo que se conoce como neuroplasticidad. 

Uno de los ejemplos que se suele citar para demostrar que la capacidad de aprendizaje no se deteriora tan pronto, es el de los taxistas de Londres, que para obtener una licencia, pasan de tres a cuatro años memorizando cada una de las 25000 calles de Londres en un radio de 10 kilómetros. Todo este aprendizaje tiene un impacto duradero en sus cerebros. 

En un estudio, los investigadores compararon a los taxistas de Londres con los ciudadanos promedio y descubrieron que los conductores tenían más materia gris en sus centros de memoria. El proceso de memorizar miles de calles parece empujar a sus cerebros a formar nuevas vías neuronales, altera la estructura de sus cerebros e incluso hace que crezcan más.

Esto significa que sin importar lo que queramos hacer, lo más probable es que podamos aprender a hacerlo si estamos dispuestos a dedicar suficiente energía y esfuerzo, pero primero, debemos limpiar nuestras mentes de lo que el autor denomina LIEs, siglas que hacen referencia a limited ideas entertained, aquellas ideas que no nos permiten  mejorar. 

Una de las “mentiras” más grandes que nos dicen es que nuestro coeficiente intelectual determina donde podemos llegar. Es cierto, que nuestras puntuaciones en las pruebas de coeficiente intelectual,  se mantienen estables a lo largo del tiempo. Sin embargo, el coeficiente intelectual no evalúa nuestra capacidad de aprender. Tampoco refleja nuestro verdadero nivel de inteligencia, que puede cambiar y crecer con el tiempo. 

La inteligencia no es algo tan limitado como para que podamos definirlo con un test. La inteligencia es algo que nace de aprender a hacer uso de lo que sabemos, herramientas para resolver problemas, y nuestra capacidad para entender el contexto y controlar nuestras emociones. Y todos ellos son elementos que podemos desarrollar con tiempo y esfuerzo.

¿Qué son las “preguntas dominantes” según Jim Kiwik?

Cada uno de nosotros tiene decenas de miles de pensamientos todos los días, y todos tenemos ciertos pensamientos que parecen repetirse una y otra vez, y que el autor demina “preguntas dominantes”, o dominant questions

Para ilustrar lo que son, el autor menciona la historia de cómo una vez fue invitado a pasar un tiempo con el actor Will Smith en el set de una película en Toronto. Desde las 6 pm hasta las 6:00 am, el elenco y el equipo trabajaron fuera en pleno invierno. Durante un descanso, Smith y el autor descubrieron que una de las principales preocupaciones del actor era: “¿Cómo puedo hacer que esta experiencia sea más mágica?”. 

Will Smith guiaba su comportamiento con este principio. En lugar de descansar, usaba su tiempo de descanso para traer chocolate caliente a todos y hacer bromas, haciendo que la experiencia fuera más agradable para todos. Estas preguntas son básicamente los principios con los que regimos nuestra vida, aquello en lo que confiamos cuando no sabemos que hacer y que nos permite seguir avanzando.

Por ejemplo, si queremos tener nuestro propio negocio, entonces una pregunta que podríamos usar para guiar nuestro comportamiento sería ¿Qué necesitan mis clientes y cómo puedo ofrecerselo?, esta pregunta nos permitiría recordar que nuestra prioridad son siempre nuestros clientes, y que es nuestro trabajo esforzarnos por ofrecerles algo útil. 

Los dos ejemplos anteriores nos demuestran la utilidad que puede tener este concepto, pero también puede acabar perjudicandonos si lo que nos suele pasar por la cabeza es algo negativo. Preguntas como “¿Cómo puedo gustar a la gente?” o “¿Por qué nada me sale bien?” Este tipo de preguntas son contraproducentes. Todo lo que hacen es ocultar nuestro miedo a salir de la zona de confort y mejorar. 

Algunas de las preguntas que se suele hacer el autor son: “¿Cómo puedo mejorar esto?” Y, si mi mente funciona, ¿puedo la efectividad de mi mente?” Todas estas son preguntas positivas, que nos permiten cambiar nuestra mentalidad e incluso nuestra salud. 

Varios estudios defienden que las personas que son optimistas tienen un 13% menos de probabilidades de tener un ataque al corazón que las que sufren de depresión, algo que tiene bastante sentido teniendo en cuenta que la depresión está asociada a altos niveles de estrés y esto último a una infinidad de enfermedades crónicas.

Cómo interpretamos las cosas que nos suceden afecta a nuestra capacidad de resolver problemas. Cuando se enfrentan a un desafío, las personas positivas lo ven como temporal y buscan formas de superarlo. Los pesimistas en cambio piensan que son incapaces de cambiar sus circunstancias. 

Esto se demostró en unos experimentos en 1964, donde Martín Seligman descubrió que bajo ciertas condiciones, los animales podían «aprender a sentirse indefensos» y básicamente darse por vencidos. En los seres humanos, esto se conoce como indefensión aprendida, y los optimistas tienen una mejor salud mental y éxito en la vida, gracias a que pueden reducir los efectos de esta tendencia. Ciertos tipos de entrenamiento de resiliencia psicológica pueden  enseñarnos a interpretar las circunstancias de forma optimista.
La próxima vez que nos encontremos diciendo “No puedo”, usemos lo que se conoce como mentalidad de crecimiento, y recordemos que no poder hacer algo ahora, no significa que nunca vayamos a ser capaces de hacerlo.

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