Resumen del libro Las leyes del éxito por Napoleón Hill 1928

Resumen del libro Las leyes del éxito por Napoleón Hill 1928

Resumen corto/Sinópsis: Las Leyes del Éxito (1928) contiene 15 lecciones prácticas que podemos usar para motivarnos a hacer realidad nuestros planes y sueños. Este libro nos ayudará a convertir nuestras palabras en acciones, ganar confianza en nosotros mismos y superar cualquier obstáculo en nuestro camino hacia el éxito. 

¿Quién es Napoleón Hill ?

Napoleón Hill trabajó como vendedor y periodista antes de convertirse en autor de Piense y hágase rico, uno de los diez libros de autoayuda más vendidos de todos los tiempos (1937). 

Algunos de sus mejores libros son:

Las 15 Leyes del Éxito Según Napoleón Hill

1. Define un objetivo principa

2. Autoconfianza

3. Hábito de Ahorrar 

4. Iniciativa y Liderazgo 

5. Imaginación 

6. Entusiasmo 

7. Autocontrol 

8. El hábito de hacer más que lo que te pagaron 

9. Personalidad Servicial 

10. Pensamiento Preciso 

11. Concentración 

12. Cooperación 

13. Beneficiarse a partir del Fracaso   

14. Tolerancia 

15. La Regla de Oro

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¿Qué es un grupo MasterMind?

El éxito no debe limitarse a unos pocos elegidos. Podríamos pensar que hay una gran brecha entre nosotros y los titanes de la industria como el magnate del acero Andrew Carnegie o Henry Ford, pero estaríamos equivocados. Estos no eran hombres nacidos con una cuchara de plata o con conexiones familiares. Pasaron de no tener casi nada a lograr cosas que pocas personas habían imaginado que fueran posibles, y según Napoleón Hill, es gracias a 15 principios que cualquier persona capacitada puede aprender y dominar. 

Pero antes de entrar en las lecciones, debemos entender el concepto fundamental sobre el que se construyen, el concepto de MasterMind. 

La definición de que es un Mastermind de Napoleon Hill es la siguiente:

‘’Un Mastermind es la coordinación de conocimiento y esfuerzo, de dos o más personas, que trabajan para conseguir una meta concreta en harmonía.’’

El objetivo de un mastermind es que poniendo en conjunto las ideas de las personas que participan podamos sacar nuevas ideas, o aprender habilidades que son necesarias pero aún no hemos desarrollado.

Si ponemos en conjunto la experiencia de cada uno de los miembros y lo hacemos con el objetivo de ayudarnos entre nosotros podremos evitar la confusión a la que nos enfrentariamos de otra manera, y crecer mucho más rápido.

Además de estos grupos de mastermind pueden nacer colaboraciones que nos permitan hacer proyectos que no nos habríamos imaginado de otra manera. Así que siempre que sea posible debemos intentar crear uno

Cuando tenemos un grupo de personas con las mentes y personalidades correctas, podemos crear cosas que de otra forma estarían fuera del alcance de una sola persona. Carnegie, y Ford no fueron los únicos que hicieron fortuna. Cada uno hizo un esfuerzo por pasar tiempo con sus compañeros y ayudarse unos a otros a tener éxito. Ford, por ejemplo, asistía  a retiros con el inventor Thomas Edison y Harvey Firestone, fundador de la mundialmente famosa empresa de neumáticos y caucho que lleva su nombre. 

Compartieron sabiduría y se beneficiaron del consejo y contactos de otras personas en una posición similar. Pero debemos tener en cuenta que Master Minds solo se puede crear a través de personalidades e intenciones que encajen. Si no podemos llevarnos bien, es poco probable que podamos generar resultados.

¿Por qué es importante centrarnos en un único objetivo?

Independientemente de la historia de éxito que admiremos, hay un activo principal que garantiza el éxito de esa persona: su cerebro. Si quitáramos todo el dinero, el personal, las fábricas y las herramientas, Thomas Edison, Henry Ford y Andrew Carnegie probablemente volverían a tener más éxito que la persona media. 

Su ventaja proviene de su mente, de la capacidad de poner sus ideas en práctica y saber cómo mejorar. Adquirir y organizar el conocimiento es el primer paso hacia el éxito. Y, como se discutió anteriormente, una forma de hacerlo es colaborar con otras personas con intereses afines. 

Pero el conocimiento es inútil a menos que lo pongamos en uso. Para empezar, podemos definir el éxito como “el desarrollo del poder de conseguir lo que uno quiere en la vida sin interferir en los derechos de los demás”, en palabras de Hill. Tener un objetivo principal claro es fundamental para el éxito, y es esencial que nos aseguremos de que nuestros equipos conozcan este objetivo y su importancia. 

Un buen ejemplo de como hacerlo es el de Frank Winfield. Frank Winfield Woolworth nació en el seno de una familia pobre y trabajaba como mozo de almacén en un supermercado en Nueva York cuando tenía poco más de veinte años. Pero tenía objetivos, y mientras trabajaba fantaseaba con formas nuevas y más eficientes de llevar una de estas tiendas. 

Woolworth finalmente fijó su mirada en establecer una cadena de sus propias tiendas Five and Ten Cent en todo Estados Unidos. Pero su éxito no llegaría hasta que centrara su mente y energía en esta única tarea, y se dedicara en cuerpo y alma a crear algo mejor.

A todos nos aterroriza el fracaso. Tenemos miedo del qué dirán los demás si apuntamos alto y nos quedamos cortos. Sin embargo, el éxito requiere acción, y apostar por un proyecto con todo lo que tenemos, lo que requiere un nivel de confianza en uno mismo dispuesto a comprometerse con una idea y tomar acción. 

Una de las estrategias que nos recomienda el autor para aumentar nuestras probabilidades de éxito, es la autosugestión. Esta idea se basa en repetir nuestro objetivo a diario, para que nuestro cerebro “sepa” que tiene que buscar formas de llevarlo a cabo. Tendemos a saltar de una idea a otra con gran facilidad, pero si queremos tener éxito en algo necesitamos diferenciarnos y hacer algo diferente, o al menos mejor, que la competencia. Y la única forma de encontrar este algo, es a través de dedicar nuestra energía y tiempo a encontrarlo.

El hábito del ahorro y la importancia del liderazgo y la iniciativa

Según Napoleón Hill, uno de los secretos del éxito, es aprender a ahorrar dinero. Todos sabemos que es importante aprender a gestionar nuestro dinero y no malgastarlo, pero eso no quita que tengamos dificultades con el proceso. Y aquí es donde entran los consejos de Hill. 

Ahorrar dinero es una de las cosas más importantes que podemos hacer por nosotros mismos en este momento. Nuestro salario idealmente debe distribuirse de la siguiente manera. El cincuenta por ciento del dinero debe ir hacia comida, ropa y vivienda. El 10% debe destinarse a nuestra educación y desarrollar nuevas habilidades, y según Hill, otro 10% debe destinarse a un seguro de vida y el 10% a la recreación. 

El 20% restante son nuestros ahorros. Hay al menos dos razones para empezar a ahorrar dinero. La primera es que este el dinero puede proporcionarnos los fondos que necesitamos para empezar nuestros proyectos personales. Si tenemos dinero ahorrado, cuando tengamos una gran idea tendremos el capital necesario para construir un prototipo o viajar a lugares donde se pueda vender nuestra idea. 

Incluso si no tenemos tanto dinero, el hábito de ahorrar enviará el mensaje correcto a los inversores que sí lo tienen. Woolworth, Ford y Rockefeller carecían del capital necesario para lanzar sus proyectos, sin embargo, debido a que tenían la costumbre de ahorrar una parte de sus pequeños salarios mensuales, sus inversores confiaron en ellos lo suficiente como para hacer los préstamos necesarios. 

Otro hábito es central en la Lección Cuatro: Liderazgo e iniciativa El liderazgo requiere el uso de la iniciativa. Los líderes no pueden darse el lujo de esperar a que alguien más les diga qué hacer. Deben reconocer y llevar a cabo la acción correspondiente. La procrastinación, uno de los enemigos más mortales del éxito, es el polo opuesto de la iniciativa.

Afortunadamente, la procrastinación se puede eliminar  desarrollando un nuevo hábito de iniciativa. Hágase una promesa a nosotros mismos de que haremos al menos una cosa todos los días que nos acerque a nuestro objetivo final. Todos los días, sin que nos lo pidan, intentaremos hacer algo que beneficie a los demás. Si nos mantenemos en el camino, estaremos bien encaminados para dejar atrás la procrastinación y desarrollar un mejor hábito que nos conducirá a futuras recompensas.

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