Resumen del libro La Primera Palabra: La Búsqueda de los Orígenes del Lenguaje por Christine Kenneally (The First Word: The Search for the Origins of Language, 2007)

Resumen del libro La Primera Palabra: La Búsqueda de los Orígenes del Lenguaje por Christine Kenneally (The First Word: The Search for the Origins of Language, 2007)

Resumen corto: The First Word o en español, La Primera Palabra nos presenta las diferentes teorías y puntos de vista que se han planteado sobre el origen del lenguaje. Por Christine Kenneally

¿Quién es Christine Kenneally?

Christine Kenneally tiene un Ph.D. en lingüística de la Universidad de Cambridge, y ha escrito para publicaciones como Scientific American, The New Yorker y The New York Times.

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Las ideas de Noam Chomsky

 En 1959, un académico relativamente desconocido llamado Noam Chomsky conmocionó al mundo de la psicología al cambiar radicalmente las ideas del campo. Hasta entonces, la teoría de Skinner había sido la principal. Bueno, la idea clave del conductismo de Skinner fue el modelo de estímulo-respuesta. De acuerdo con esta idea, el aprendizaje ocurre cuando los estudiantes encuentran un estímulo y reciben una recompensa al hacer ciertos comportamientos, lo cual les lleva a hacer más de lo que les ha dado la recompensa. 

Por ejemplo, un niño que escucha la oración “El gato es negro” y luego la usa correctamente, puede recibir un aplauso de su madre. Pero Chomsky señaló que este modelo no explica la adquisición del lenguaje en los niños. Aprenden una gran cantidad de palabras rápidamente, incluso las reglas sobre cómo las palabras se pueden combinar y recombinar para crear nuevas oraciones – todo sin que se le diga explícitamente cómo debería suceder esto.

Por ejemplo, un niño que conoce las oraciones “El gato es negro” y “El gato es pequeño” sabrá que estas dos oraciones se pueden combinar como “El gato es negro y pequeño”.

Y ahí es donde el modelo de estímulo-respuesta tiene problemas debido a lo que Chomsky denominó pobreza de estímulo. En el ejemplo anterior, el niño nunca ha escuchado la oración combinada o las reglas gramaticales explícitas sobre cómo se pueden combinar las oraciones, no hay suficientes estímulos para explicar por qué, no obstante, puede producir la respuesta correcta.

La explicación de Chomsky fue que el lenguaje puede verse como un sistema perfecto heredado que preexiste en el cerebro humano. Es la razón por la que los niños no necesitan aprender las estructuras del lenguaje: las obtienen automáticamente de este componente heredado. Es más, argumentó que los humanos tienen este componente, o de lo contrario otras especies desarrollarían sus propios lenguajes.

Las ideas de Phillp Lieberman

En 1984, Phillp Lieberman ya se oponía radicalmente a la idea de Chomsky. Según Lieberman, el punto de partida para comprender el lenguaje debería ser a través de la evolución.

Desarrolló esta posición mientras estudiaba las limitaciones biológicas del lenguaje humano, escribiendo su tesis de doctorado sobre cómo la fisiología de la respiración afecta nuestro habla. 

Chomsky, Pinker y Bloom creían que había una estructura específica del lenguaje en el cerebro. Sus ideas divergían en el sentido de que los dos últimos creían que la estructura había surgido como resultado de la evolución darwiniana. Lieberman indicó que, de hecho, el sistema del lenguaje estaba conectado al sistema motor.

Este hallazgo se basó en un estudio en el que Lieberman comparó a pacientes con enfermedad de Parkinson con pacientes neurológicamente sanos. Descubrió que los pacientes cuyos cerebros se habían degenerado debido a la enfermedad padecían problemas motores como temblores, y tenían problemas para comprender y producir un lenguaje sintácticamente correcto.

Dedujo que el lenguaje y las funciones motoras estaban conectadas, lo que significa que no podía haber un centro de lenguaje específico e independiente en el cerebro.

Las ideas de Paul Bloom y Steven Pinker

El lenguaje de pensamiento de Chomsky se basó en un componente específico del cerebro humano. Lo que significa que su teoría podría volverse inverosímil si se pudiera enseñar el lenguaje humano a los simios y delfines.

Y eso, de hecho, se ha hecho. Para investigar las capacidades lingüísticas de los simios, los científicos comenzaron con imágenes. Por ejemplo, le dieron a los simios teclados con imágenes impresas en las teclas, para que pudieran comunicarse una vez que los simios aprendieran el significado de las imágenes.

En este campo destacan, los resultados fueron obtenidos por la investigadora Sue Savage-Rumbaugh, quien enseñó a un simio llamado Kanzi a producir e incluso comprender algunos aspectos del lenguaje.

En la década de 1970, Savage-Rumbaugh había pasado años entrenando a un bonobo  y su hija. Durante mucho tiempo, la hija se limitó a observar las lecciones de su madre. Pero un día, cuando Savage-Rumbaugh dirigió su atención a la hija, esta comenzó a usar el teclado de imágenes con soltura. Según lo que había visto, pudo combinar varios símbolos para comunicar, por ejemplo, lo que quería hacer a continuación. Más tarde; aprendió a comprender el inglés hablado.

Debido a que la adquisición del lenguaje humano y las capacidades lingüísticas de los simios comparten ciertas similitudes, parece sugerir que el lenguaje en sí es el producto de la evolución.

Esta idea se hizo popular en la comunidad científica por dos psicólogos, Paul Bloom y Steven Pinker, y fue una innovación mucho mayor de lo que podríamos suponer. Tenga en cuenta que Chomsky y sus seguidores, como Stephen Jay Gould, habían dominado el campo durante décadas con su opinión de que el lenguaje era un sistema perfecto y preconfigurado en nuestro cerebro. Y para que esto fuera plausible, tuvieron que asumir que el lenguaje apareció de la nada porque un sistema perfecto no podría haber evolucionado con el tiempo como resultado de la selección natural.

Pero Pinker y Bloom hicieron el convincente argumento de que no existe una diferencia fundamental entre el lenguaje y otras habilidades complejas, como ecolocalización, que utilizan los murciélagos para rastrear a sus presas, o estereopsis, el mecanismo que da a los humanos la percepción de profundidad: todos estos son el resultado de la selección natural.

Pinker y Bloom combinaron la lingüística con la biología evolutiva en su argumento; lo cual tiene sentido ya que el lenguaje proporciona una ventaja evolutiva sustancial a cualquier especie al permitir que los individuos se comuniquen información entre sí.

Después del revolucionario argumento de Pinker y Bloom, comenzó a centrarse en la cuestión de cómo evolucionó el lenguaje.

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