Resumen del libro La Paradoja de la Energía por Steven Gundry (The Energy Paradox What to Do When Your Get-up-and-go Has Got Up and Gone 2021)

Resumen del libro La Paradoja de la Energía por Steven Gundry (The Energy Paradox What to Do When Your Get-up-and-go Has Got Up and Gone 2021)

Resumen corto/Sinópsis: The Energy Paradox profundiza en algunas de las causas del agotamiento que se pasan por alto.  ¿Cuándo fue la última vez que nos despertamos con energía? La mayoría de las personas probablemente estén más cansadas de lo que les gustaría admitir. Aunque el agotamiento se ha convertido en nuestra nueva normalidad, despertarse exhausto o sentirse agotado al final del día no es bueno. La fatiga continua es una alerta que no debe ignorarse. El libro nos explica nuevas formas de ver la salud y el bienestar, así como en los alimentos, medicamentos y elementos cotidianos que tienen un impacto duradero en nuestros niveles de energía.

¿Quién es el Dr. Steven R. Gundry?

Steven R. Gundry es un excirujano cardíaco y autor de La Paradoja Vegetal, un libro superventas del New York Times. Gundry es el fundador y director del Centro de Medicina Restaurativa de California y es conocido por sus creencias nutricionales poco ortodoxas.

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¿Cuándo fue la última vez que nos despertamos con energía?

Es un nuevo día, y en lugar de estar llenos de entusiasmo por el día que viene, apenas nos levantamos de la cama. No tenemos ganas de levantarnos, y nos sentimos cansados. Aunque vivimos en una época de abundancia, muchos de nosotros estamos más cansados que nunca. Tenemos acceso a alimentos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, lo que nos da energía en cualquier momento que la deseemos. En comparación con nuestros antepasados, nuestro estilo de vida no requiere tanta energía. No obstante, superar cada dia de trabajo parece una batalla. 

Según el autor este fenómeno se conoce como la paradoja energética. Ya sea que estemos un poco cansados a diario o tan cansados que nos resulta difícil funcionar, nuestros cuerpos están intentando decirnos que algo anda mal. Las causas pueden ser varias. 

La primera que destaca el autor es la inflamación, lo creas o no. La inflamación es una respuesta que usa nuestro cuerpo para protegernos. Cuando vemos algo de inflamación después de un golpe, lo que estamos viendo es que nuestro cuerpo envia sangre a esa zona para intentar reparar nuestro cuerpo. El problema lo encontramos cuando esta inflamación se da a diario y sin que haya alguna amenaza externa, porque en este caso puede acabar produciendo enfermedades como el cáncer o la artritis .

Según el autor, la inflamación tiene dos efectos en nuestros niveles de energía. Comienza agotando la energía de nuestro cuerpo, que luego redirige para causar inflamación. En segundo lugar, dificulta la capacidad de nuestro cuerpo para absorber proteínas, vitaminas y minerales esenciales de la dieta. Si esta malabsorción continúa durante un período prolongado de tiempo, nuestros cuerpos se quedan sin energía y comienzan a destruir proteínas de nuestros músculos para seguir adelante. 

A medida que nuestro cuerpo se alimenta, perdemos masa muscular. ¿Qué causa la inflamación crónica en primer lugar? Nuestra forma de vida “moderna” tiene la culpa. Los alimentos procesados, y la falta de las frutas y verduras como fuente de fibra llevan a que haya un cambio en el tipo de bacterias predominante en nuestra flora bacteriana. Estas bacterias no solo nos ayudan a procesar alimentos, sino que tambien tienen un papel sobre nuestro estado de ánimo y sobre nuestra salud.  

Los trillones de microorganismos y bacterias producen compuestos que reducen la inflamación cuando se alimentan adecuadamente; sin embargo, una dieta alta en azúcar y alimentos procesados puede reducir su capacidad de responder a los problemas del día a día. Para mantenerse con vida, requieren fibra de frutas y verduras. Y comer lo mismo una y otra vez también puede tener un efecto perjudicial. Según el autor esto puede causar que los microorganismos eventualmente se desequilibren y creen compuestos que promuevan la inflamación en lugar de disminuirla. 

¿Por qué salir de nuestra zona de confort nos da energía?

A la mayoría no nos gusta sentirnos incómodos, pero el autor lo recomienda. Siente que se requiere una pequeña cantidad de incomodidad para aumentar nuestros niveles de energía. Y en concreto lo que nos recomienda es reducir el número de veces que comemos al día. A la hora de modificar nuestros hábitos, el autor nos aconseja que en lugar de comer tres comidas en el transcurso de un día de 24 horas, lo limitemos a un intervalo de ocho a diez horas. 

El objetivo con esto no es tanto comer menos, sino condensar nuestras comidas en una ventana de ocho horas y permitir que nuestros cuerpos ayunen por el resto del día. Con este truco podemos aprovechar lo que se conoce como hormesis. La hormesis se define como el proceso por el cual sometemos a nuestros cuerpos a un pequeño nivel de estrés para que responda y produzca alguna mejora. 

Una dosis baja de estrés, según esta ley, enciende nuestros sistemas físicos, haciendo que funcionen de forma más efectiva. En cantidades modestas, este estrés es beneficioso, pero en grandes dosis, es perjudicial. Un ejemplo de esto último es el efecto del estrés crónico, que se sabe que reduce el tamaño de nuestro neocórtex, la region del cerebro encargada de la toma de decisiones, y del hipotálamo, la region del cerebro encargada del aprendizaje.

A nivel molecular, ayunar durante 16 horas al día hace que se reduzcan nuestros niveles de glucosa en sangre, un compuesto conocido por su efecto inflamatorio y por causar daños cuando se une a otras moléculas en nuestro torrente sanguíneo, y empecemos a usar las grasas que tenemos acumuladas, entrando en parte en lo que se conoce como cetosis. Además, ajustar nuestras comidas dentro de una ventana de ocho horas permite que el cuerpo queme grasa y desarrolle masa muscular a un ritmo más alto. 

¿Cómo funciona el programa Energy Paradox de Steven Gundry?

El programa Energy Paradox del autor es un programa de seis semanas que tiene como objetivo reequilibrar nuestro estómago, reducir la inflamación y aprovechar al máximo nuestra microbiota intestinal. 

Y, debido a que la comida es tan importante para nuestra salud intestinal, comencemos con lo que debemos consumir y por qué. Para comenzar, nos recomienda comidas ricas en fibra, es lo que se conoce como un prebiótico. Los prebióticos son alimentos que permiten el crecimiento de ciertos tipos de bacteria de nuestra flora bacteriana, y que en este caso busca incrementar el número de aquellas que reducen la inflamación. 

En un estudio, las personas que consumieron 100 calorías de fibra prebiótica por día pudieron ayunar durante más tiempo sin sentir hambre. Así que si cuidamos de nuestras bacterias buenas ellas cuidarán de nosotros. 

Las chirivías, los rábanos, las alcachofas, los puerros y los espárragos contienen fibra prebiótica. Si ninguna de estas comidas nos atrae, tambien podemos tomar fibra prebiótica en forma de cáscara de psyllium en polvo. Los alimentos que promueven la producción de “postbioticos” también deben incluirse en nuestra dieta. Cuando las bacterias ingieren prebióticos, producen postbioticos, que son compuestos que nosotros podemos aprovechar. Suelen ser mensajeros químicos entre nuestros intestinos y las mitocondrias, los generadores de energía de cada célula. Para esto, el autor nos recomienda alimentos crucíferos como el brócoli y la coliflor, así como los allium como la cebolla y el ajo, promueven la producción probióticos.

El autor también nos recomienda comer boniatos tapioca, plátanos verdes, sorgo y raíz de taro. Estos alimentos que contienen almidón en una forma concreta que hace que pase por nuestro sistema digestivo más lentamente, lo que permite que una mayor cantidad llegue a nuestras bacterias. 

Por último, nos recomienda tomar alimentos que contengan melatonina para aumentar nuestros niveles de energía. La melatonina protege y mejora el funcionamiento de nuestras células, permitiéndonos rendir al máximo. Los pistachos, los champiñones y el aceite de oliva son alimentos ricos en melatonina. Podemos sentirnos bien al rociar un poco de aceite de oliva sobre nuestra cena de esta noche, aunque los efectos a corto plazo seguramente sean resultado del efecto placebo.

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