Resumen del libro La Flecha de Apolo El Profundo Impacto del Coronavirus Sobre la Forma en Que Vivimos por Nicholas A. Christakis (Apollo’s Arrow The Profound and Enduring Impact of Coronavirus on the Way we Live)

Resumen del libro La Flecha de Apolo El Profundo Impacto del Coronavirus Sobre la Forma en Que Vivimos por Nicholas A. Christakis (Apollo’s Arrow The Profound and Enduring Impact of Coronavirus on the Way we Live)

Resumen corto: Apollo’s Arrow o en español La Flecha de Apolo, explica el orden cronológico de los acontecimientos de la pandemia del COVID 19, basado en investigaciones sobre el origen y el desarrollo de este virus, al igual que las implicaciones en distintas dimensiones de la sociedad ahora y en el futuro. Por Nicholas A. Christakis

¿Quién es Nicholas A. Christakis?

Christakis es un sociólogo, médico y profesor en la Universidad de Ciencias Naturales de Yale. Es autor de otros libros cómo Blueprint: Los orígenes evolucionarios de una buena sociedad, y Connected: The Surprising Power of Our Social Networks

3 de las ideas principales del libro son:

  • El SARS-2
  • Los riesgos del SARS-2
  • Cómo detener las pandemias

El SARS-2

En Diciembre del año 2019 el doctor Jixian Zhang, médico en el hospital Hubei de Wuhan, reportó un aumento en el número de casos del síndrome respiratorio agudo, también conocido cómo SARS. Al final del mes el número de pacientes era de 104 con 15 muertos.

La primera reacción de las autoridades Chinas fue no levantar las alarmas. Pero con el aumento de los pacientes día tras día, y la falta de médicos, en Enero Beijing tuvo que mandar un equipo de expertos epidemiólogos para estudiar el caso, y cerrar las escuelas, gobiernos y otros espacios públicos. El 25 de Enero cierra toda China para evitar la expansión de la enfermedad.

El 27 del mismo mes el centro de control de enfermedades chino identifica la causa de la enfermedad cómo una nueva cepa de coronavirus, que llamaran SARS-CoV-2 o SARS2.

La mayoría de las primeras personas infectadas con el SARS 2 fueron infectadas en el mercado de productos marinos de Huanan, también conocido cómo “wet market” en mitad de Wuhan.

cómo otros mercados en el mundo, se caracteriza por la cantidad de personas, pero en su caso destaca sobre todo la cantidad y variedad de animales y el contacto entre estos y las personas.  Este tipo de situaciones son las que facilitan el salto de ciertas patologías entre especies.

Se cree que el SARS-2 es originario de murciélagos, uno de los animales que se sirven cómo alimento en el mercado de Wuhan. En un principio solo infectaba a animales, pero con el tiempo desarrolló la capacidad de infectar a personas y con ello comenzó la expansión de la pandemia que aún nos plaga.

Los síntomas del COVID-19 varían enormemente según la persona infectada, pero suelen ser tos, fiebre, cansancio, y la pérdida del sentido del olfato. En algunos pacientes la enfermedad ataca a los alvéolos, la región de los pulmones encargada del intercambio de CO2 y O2 entre el medio y nuestro sistema circulatorio, y es la causa de los problemas respiratorios y la muerte de muchos de los pacientes. En el 50% de los pacientes casi no hay síntomas mientras que entre el 1 y el 1.2% causa la muerte

Hoy en día la patología se ha expandido por todo el mundo. Muchos gobiernos han intentado controlar el efecto de esta patología regulando el acceso a lugares públicos y clausura de actividades, pero aun así, a mediados del año 2020 el número de muertes alcanzaba el millón.

Los riesgos del SARS-2

Los virus tienen una gran tasa de mutación, que dificulta que nuestro sistema inmune pueda lidiar con ellos. Cada pocos años aparece una nueva cepa de algún virus que es especialmente difícil de eliminar, y que se expande con gran velocidad causando lo que se conoce cómo pandemias.

Hasta ahora gran parte de las variedades de coronavirus eran principalmente endémicas, se mantienen en una zona concreta, pero la del COVID 19 no es la primera en expandirse a escala global.

En el 2003 apareció el SARS-1, en Hong Kong. En cuestión de meses la enfermedad se había expandido a 29 países y matado a más de 8000 mil personas antes de ser contenida. En este caso se pudo contener, pero cómo estamos viendo con el SARS-2 se sigue expandiendo.

La causa principal está relacionada con la probabilidad de muerte asociada a cada virus. En el caso del SARS-1 la tasa era demasiado alta, lo cual resulta en que los pacientes mueran y el virus deje de extenderse. En el caso del SARS-2, la tasa es más baja, con hasta un 50% de pacientes sin síntomas, lo cual facilita mucho más la expansión del virus. A nivel de números, la tasa de fatalidad del SARS-1 era del 10% mientras que la del COVID 19 es de entre el 1 y el 2%

De aquí nace otra de las diferencias es la tasa de reproducción del virus, definida cómo la cantidad de personas que puede infectar cada paciente. En el caso del SARS-2 es mucho más rápida, se estima que de media cada paciente infecta a dos o tres más. Esto se debe también a que el periodo de incubación, periodo en el que no muestra síntomas, es mayor en el covid, los pacientes pueden contagiar durante al menos una semana antes de darse cuenta.

Cómo detener las pandemias

El SARS-2 no es la primera, ni por desgracia la última, pandemia a la que nos enfrentaremos.  En el caso de las causadas por bacterias, el uso de antibióticos nos permite mejorar la tasa de supervivencia y reducir la expansión, pero por desgracia el desarrollo de fármacos antivirales aún no está del todo maduro, y el desarrollo de vacunas lleva tiempo.

En estos casos la mejor forma de lidiar con la patología es la de mejoras en las medidas a nivel sanitario y estatal. El efecto de las intervenciones no farmacéuticas es enorme. Reducir la tasa de expansión del virus y mejorar las condiciones de tratamiento de los pacientes es vital para reducir la mortalidad y el efecto.

Con la pandemia del SARS-2 hemos podido ver varias medidas para ello. Entre estas destaca la metodología de Corea del Sur, que se basaba en usar PCRs para detectar quién puede tener la patología, y asilar a todas las personas con las que haya tenido contacto, de forma que pudiesen limitar la expansión de la enfermedad a lugares concretos de las ciudades e ir tratando a los pacientes poco a poco.

Otra medida fue el uso de mascarillas, para reducir la probabilidad de que cualquier paciente asintomático pudiese transmitir la enfermedad.

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