Resumen del libro Get a Life!: Creating a Successful Work-Life Balance 2020

Resumen del libro Get a Life!: Creating a Successful Work-Life Balance 2020

Resumen corto: Get a Life es una guía práctica para encontrar y mantener un equilibrio saludable entre nuestro trabajo y nuestra vida personal. Al revisar los diversos aspectos que influyen en estas dos áreas clave, y cómo podemos ajustarlas para nuestro beneficio, 

¿Quién es Rick Hughes?

Rick Hughes ha sido entrenador, consejero y consultor de bienestar durante más de 25 años. Durante este periodo trabajó como Jefe de Servicio del Servicio de Consejería de la Universidad de Aberdeen y Asesor Principal en el Lugar de Trabajo de la Asociación Británica de Consejería y Psicoterapia. Rick es coautor de otros cinco libros, incluidos The Wellbeing Workout, The Crisis Book y Employee Well-Being Support.

El equilibrio entre vida y trabajo

La idea de conseguir un buen equilibrio entre el trabajo y la vida puede sonar  como un sueño para muchos de nosotros. La vida parece pedirnos cada vez más y más, y puede ser difícil saber cómo salir adelante, y lograr una semblanza de equilibrio. Pero la opción es más sencilla, aunque quizá no facil, de lo que parece. En todos los aspectos de la vida, tenemos la opción de aceptar la situación, o hacer cambios que nos harán sentir más felices y con más control. 

Cada empresa tiene su propio conjunto de personalidades y su propia dinámica única. Podemos encontrarnos en una oficina donde el personal almuerza juntos, o donde las actividades de ocio y divertidas son parte de la cultura de la empresa. 

En este entorno, almorzar solos en nuestro escritorio mientras todos se sientan juntos no nos ayudará a conectarnos con nuestros compañeros o hacer amigos, y tampoco lo hará negarnos a participar en las actividades de la empresa. 

Para entablar buenas relaciones con nuestros compañeros, debemos prestar atención a la dinámica y las normas de la empresa y adaptarnos en consecuencia. Estas relaciones no solo nos ayudarán a encajar y disfrutar nuestro tiempo en el trabajo, sino que también son útiles para establecer contactos. 

El networking va más allá de tener amigos para almorzar: nos permite conectar con personas con las que podemos aprender y compartir información. Lo que recogemos de las conversaciones podría  ayudarnos a navegar mejor en nuestro trabajo o desafíos profesionales, o incluso avanzar en nuestra carrera. 

Pero el networking no se trata de lo que la gente puede hacer por nosotros. La clave para una red de contactos funcional y exitosa es que debería beneficiar a la otra persona. Por lo tanto, el autor nos invita a ofrecer ayuda y orientación siempre que tengamos la oportunidad de hacerlo. Al invertir en la relación, mejoraremos nuestra experiencia y abriremos la puerta a oportunidades de crecimiento.

¿Cuántas personas conocemos que se sientan apasionadas por su trabajo? 

Probablemente no muchas. Dado que trabajar es cómo nos ganamos la vida, muchos de nosotros no tenemos la opción de esperar a que el trabajo perfecto nos encuentre. Como resultado, algunas personas tienen trabajos que los dejan menos que satisfechos. 

Afortunadamente, sin embargo, es posible inyectar cierto nivel de satisfacción en un trabajo menos que perfecto. Según el autor, la satisfacción laboral requiere que experimentemos tres cosas: sentirnos validados por lo que hacemos y por como nos ven los demás, la satisfacción que surge al completar algo y,  sentirnos bien con el trabajo que hemos realizado. 

Una forma de mejorarlos es pensar en qué aspectos del trabajo nos hacen sentir validados, o satisfechos con nosotros mismos. Si un compañero en particular afirma que somos buenos en lo que hacemos,  una opción es trabajar más con él, o al menos pasar más tiempo con él. 

O, si cierto tipo de proyectos nos dan energía cuando los completamos, podemos pedir más de este tipo. El objetivo es llevar nuestro dia a dia y las funciones que cumplimos, en la dirección que más nos llena. Al hacerlo, comenzaremos a experimentar más los sentimientos que nos ayudan a sentirnos bien con lo que hacemos. 

Pero, ¿qué pasa si nada cumple ninguna de esas casillas? Esta es una oportunidad para explorar qué nos haría sentir validados, satisfechos y felices, y cómo incorporar esto en el trabajo. Según el autor un coach laboral o terapeuta puede  resolver esto y sugerir algunos cambios que podemos hacer. 

A veces, sin embargo, nuestra falta de entusiasmo por el trabajo se debe simplemente a que no reconocemos nuestros logros. Cuando caemos en la rutina de tachar las cosas de la lista y pasar  a la siguiente tarea del proyecto. Cuando esto sucede, no nos tomamos el tiempo para reflexionar sobre un trabajo bien hecho y recompensarnos. 

El autor nos recomienda apuntar tres logros al final de cada día de trabajo. Estas deberían ser cosas que nos propusimos hacer conscientemente. Si creamos el hábito, al final de la semana, tendremos una larga lista que nos recordará lo que hemos logrado, lo que puede mejorar nuestra actitud hacia el trabajo.

Cómo mejorar nuestra productividad

Ya sea que estemos haciendo malabarismos con nuestras responsabilidades como padres, o en una misión para cumplir objetivos trimestrales en el trabajo, un factor que se interpone en el camino es el tiempo. Parece que nunca hay suficiente, y muchos de nosotros no somos tan buenos administrando lo poco que tenemos. 

Nadie quiere pasar más horas en el trabajo o perder el sueño intentando terminar sus tareas, y según el autor, es posible tachar todo en nuestras listas de tareas pendientes en el tiempo e incluso aumentar el tiempo que tenemos para ocio. 

La mayoría de nosotros administramos nuestra carga de trabajo, por ejemplo, intentando completar individualmente cada tarea a medida que se presenta. Rápidamente se forma un patrón donde abandonamos una tarea cuando el jefe nos informa sobre algo nuevo que necesita atención, que luego abandonamos porque un compañero necesita ayuda con otra. Este enfoque está lejos de ser efectivo.

Nos costará terminar cualquier cosa y nos sentiremos cada vez más frustrados por el rastro de tareas incompletas. Para remediarlo, primero debemos entender que no todo es urgente, y mucho menos importante. Al tomarnos el tiempo para averiguar en qué parte de nuestra lista de prioridades debe ubicarse una tarea, podemos crear un plan de acción que nos permita completar las tareas. 

Para hacerlo, el autor nos recomienda hacer una lista de las cosas que tenemos que hacer y clasificarlas según su importancia y urgencia. Esto se conoce como la Matriz de Eisenhower, y es un sistema de clasificación que divide las tareas en cuatro tareas de acuerdo a los factores de importancia y urgencia.

Lo ideal, es dedicar nuestro tiempo principalmente a las tareas que son importantes y urgentes, y solo entonces dedicar tiempo a las que son importantes. Si una tarea no es importante pero es “urgente” seguramente solo creamos que es urgente, y que nos sirva sobre todo como una forma de “escapismo”. 

Entender nuestras metas, evita que pasemos más tiempo del necesario perdidos, o que sigamos en una dirección solo para arrepentirnos. Empezar una empresa es una estrategia que nos da una herramienta para cumplir algo que queremos, no es un fin en sí. Por lo tanto, debemos escoger el fin para el que queremos usar esta herramienta.

El primer paso entonces es entender que queremos lograr y crear metas a corto y largo plazo que nos acerquen al objetivo final. Es normal no saber exactamente que queremos al principio, pero siempre es útil tener un punto de referencia con el que podamos comparar y corregir.

Las metas son una declaración precisa de su visión, y establecer metas significa señalar todos los esfuerzos que debe poner para lograr el resultado deseado. 

Una fórmula que puede usar es la del método de objetivos S.M.A.R.T cuyas siglas hacen referencia a las siguientes palabras en castellano:

  • Específico: escriba una meta claramente definida y una lista de los pasos de acción necesarios para alcanzarla.
  • Medible: usted y los demás deben poder ver fácilmente cómo está progresando, en cada paso del camino.
  • Alcanzable: su objetivo puede estar lejos de donde se encuentra ahora, pero ciertamente es factible.
  • Realista: establezca metas y objetivos razonables que pueda esperar lograr confiando en sus esfuerzos.
  • Dirigido: sepa exactamente hacia dónde se dirige y cómo va a llegar allí, y defina las consecuencias y las posibles recompensas para anticipar la realización de la meta.

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