Resumen del libro Elogio del Caminar por Shane O’Mara (In Praise of Walking)

Resumen del libro Elogio del Caminar por Shane O’Mara (In Praise of Walking)

Resumen corto: In Praise of Walking o en español Elogio del Caminar nos explica porque caminamos y porque hacerlo tiene tantas ventajas tanto a nivel físico como emocional. Por Shane O’Mara

¿Quien es Shane O’Mara?

Shane O’Mara trabaja en la universidad del Trinity College Dublin como investigador principal, y es autor de varios libros Why Torture Doesn’t Work The Neuroscience of Interrogation y A Brain for Business- A Brain for Life.

Caminar

Caminar puede parecer algo simple, lo hacemos tanto que sin darnos cuenta se convierte en una acción automática. Pero aunque ahora sea algo tan fácil como respirar para nosotros, este no es el caso para cuando nacemos y tampoco para otros animales.

Moverse requiere una gran capacidad neuronal, un ejemplo son las ascidias. Son animales que cuentan con un cerebro y una médula espinal, pero con el tiempo, tras elegir una roca, las consumen y pasan el resto de sus vidas unidas a una roca sin poder moverse. Esto se debe a que carecen de la capacidad a nivel neuronal de ordenarle a su cuerpo que se mueva.

Los genes encargados del movimiento son algo que compartimos con muchos otros animales, no solo con mamíferos, sino que estos genes son tan antiguos que los compartimos incluso con los peces.

Pero incluso dentro de la infinidad de animales, somos unos de los pocos que pueden caminar a dos patas. Hacerlo nos permite recorrer más distancia, expandir el tamaño de nuestros pulmones y con ello tener mucha mejor resistencia que casi cualquier animal. Además como nos falta pelo, nos refrigeramos con más facilidad, todo ello modificaciones para mejorar nuestra capacidad de movimiento.

Todo esto es complicado, y significa que nuestro cerebro está calculando constantemente como mantenernos equilibrados para que no nos caigamos. Nuestro cerebro intenta mantener la línea entre nuestro ojo y nuestro canal auditivo paralela al suelo en todo momento.

El sentido de la orientación 

Nuestro sentido de la orientación es lo que nos ha permitido sobrevivir en nuestra época de cazadores recolectores. Cómo caminar, puede parecer algo innato, pero en realidad lo entrenamos con el tiempo y requiere un esfuerzo enorme por parte de nuestro cerebro.

Nuestra habilidad para detectar la dirección recibe el nombre en inglés de dead reckoning o path integration. Esta habilidad no depende solo de lo que vemos, sino también de lo que recordamos o lo que creemos que podemos encontrar.

La investigación de John O’Keefe ha permitido ver que cuando los ratones van a un lugar que conocen, se activan ciertas regiones de su cerebro, en el hipocampo, y que las células que se activan dependen del lugar en el que estén. De forma que podemos usar nuestra memoria para saber dónde estamos y hacia dónde queremos ir.

Tenemos células que se encargan de estimar nuestra orientación, head-direction cells, la proximidad de objetos, permeter cells. Nuestra capacidad de saber dónde estamos depende de muchas más células de las que podríamos imaginar a simple vista.

El efecto de caminar

Caminar ha demostrado tener diversos beneficios a nivel de salud. Se ha visto que cuando no nos movemos suficiente tendemos a tener niveles de estrés más altos, y a tener niveles de introversión mucho más altos.

Pero simplemente con movernos un poco cada día, podemos reducir los efectos que tiene estar sentados sobre nuestra salud y humor. Se cree que caminar fuera podría ayudar a reducir la probabilidad de depresión en hasta un 12% con tan solo una hora al día. Caminar además está relacionado con la producción de elementos como BDNFalfa, un factor que mejora la producción de sinapsis entre las neuronas.

Caminar además nos permite mantener el tono muscular, que puede que no notemos cuando somos jóvenes pero que puede ser un gran problema al envejecer.

Otro efecto de caminar es sobre nuestra capacidad de resolver problemas. Caminar nos permite usar el modo difuso, el modo de pensamiento que nos permite unir conceptos de nuevas formas. Además, como al caminar seguramente haya distracciones, estas nos obligan a recordar en qué estábamos pensando en cada momento y con ello ayudarán a que mejoremos nuestra capacidad de recordarlo

Pensadores como Henry Thoreau también eran muy dados a caminar cada vez que encontraban un problema difícil, e incluso decía “El momento en que se mueven mis piernas, mis pensamientos fluyen”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.