Resumen del libro El pequeño libro del talento 52 propuestas para mejorar tus habilidades por Daniel Coyle 2013 (The Little Book of Talent)

Resumen del libro El pequeño libro del talento 52 propuestas para mejorar tus habilidades por Daniel Coyle 2013 (The Little Book of Talent)

Resumen corto/Sinópsis: El Pequeño Libro del Talento (2012)  Muchos de nosotros querríamos tener “más talento”. Tendemos a asumir que el talento es algo con lo que se nace y que solo unas pocas personas lo tienen. Pero no podríamos estar más lejos de la realidad, el talento no es algo con lo que se nace, es algo que se consigue con el tiempo y esfuerzo. Este libro comparte los métodos y estrategias que han usado algunos de los mejores artistas y empresarios y científicos. 

¿Quién es Daniel Coyle?

Daniel Coyle es periodista y experto en adquisición de talento y habilidades. Ha trabajado con equipos deportivos profesionales, escuelas y fuerzas especiales militares, así como para publicaciones como Sports Illustrated y New York Times Magazine. Sus libros incluyen The Talent Code, Hardball y Lance Armstrong’s War, que fue un éxito de ventas del New York Times.

Su libro The Culture Code o en español Cuando las arañas tejen juntas pueden atar a un león: El secreto de los equipos de más éxito del mundo nos explica cómo funcionan las dinámicas de grupo, porque se forman grupos y cómo aprovechar estas dinámicas para sacarle partido a nuestros equipos. 

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¿Qué es el talento?

Muchos de nosotros creemos que el talento es un don con el que se nace. Sin embargo, éste no es el caso. El talento está determinado por nuestros hábitos más que por lo que heredamos. Todos podemos llegar a ser tan hábiles como aquellos a quienes admiramos si adoptamos el enfoque correcto, y para encontrarlo, debemos buscar a alguien de quien aprender.

Cuando nos encontramos con personas con talento y ambición con las que nos identificamos, empezamos a creer que podemos ser igual de buenos. Y este sentimiento es un poderoso motivador. 

Este fenómeno ha beneficiado a muchas incubadoras de talento. Corea del Sur, por ejemplo, no tuvo representación en el Ladies Professional Golf Association Tour de 1997. Se Ri Pak, cambió la situación cuando consiguió inspirar a cientos de mujeres en su país tras ganar el campeonato en 1908. 

Cuatro años después, la gira incluyó a más de 40 mujeres surcoreanas. Además, ganaron aproximadamente un tercio de todos los eventos. Incluso la conexión más pequeña puede provocar una chispa. 

Por ejemplo, saber que compartimos el cumpleaños de un matemático puede aumentar nuestro esfuerzo en los problemas matemáticos en aproximadamente un 60 %. Si queremos destacar en algo, debemos buscar modelos a seguir en ese campo. 

El primer paso es encontrar a alguien que ejemplifique nuestro ideal, y aprender todo lo que podamos de estas personas. Mientras aprendemos más sobre ellos, como viven, como piensan, cuanto entrenan, qué habilidades recomiendan desarrollar, debemos intentar poner en práctica todo lo que vamos aprendiendo. 

Los jugadores de ajedrez analizan y absorben las estrategias viendo y reproduciendo partidas clásicas. Deberíamos seguir su ejemplo y estudiar el oficio que queremos dominar.

¿Qué hace falta para desarrollar una  nueva habilidad?

Una casa construida sobre suelo inestable probablemente se derrumbará. Puede tener un diseño hermoso, con acabados y vistas exquisitos, pero nada de esto tiene sentido si los cimientos se desmoronan. 

De la misma forma que una casa cuenta con varias partes, los talentos se desarrollan a través de una variedad de habilidades, y hay algunas que tienen más importancia que otras. El autor llama a estas últimas, aquellas que son esenciales, habilidades duras o la base. Otras, las habilidades blandas, se pueden realizar con éxito en una variedad de formas. Son los toques finales. 

Para tocar una nota específica, por ejemplo, cada violinista debe colocar sus dedos con precisión en la cuerda. Esta es una habilidad difícil de dominar. La interpretación en cambio, es una soft skill. Cada violinista puede hacerlo un poco diferente, pero todos han de asegurarse de que el instrumento este afinado y de tocar las notas correctas. 

Para desarrollar un talento, es necesario priorizar y perfeccionar las hard skills. Esto implica entender cuales son las habilidades que tienen más peso y aprender a hacerlo de forma correcta. Es importante que lo hagamos con paciencia porque aprender a hacerlo bien desde el principio nos ahorrará mucho tiempo después. Si no aprendemos a hacerlo bien, es probable que tengamos problemas a la larga y que tengamos que volver atrás o que haya un momento en el que dejamos de mejorar. 

Si aprendemos a hacerlo bien desde el principio, nuestro cerebro las ira reforzando cada vez más. El Dr. Alvaro Pascuel-Leone, profesor de neurología en la Universidad de Harvard, utiliza la metáfora de una “colina nevada” para explicar esto. Practicar una habilidad difícil es similar a deslizarse repetidamente por una colina nevada en un trineo. En la primera bajada dejamos un camino, y el trineo tiende a seguir este camino en los siguientes viajes. 

Cada descenso cuesta abajo fortalece la ruta. Pero, “¿Cómo sabemos si estamos haciéndolo bien?” Dividir la habilidad en partes pequeñas y fáciles de mejorar y aprenderlas una a la vez es un buen enfoque. Cuando hayamos dominado una, podemos construir sobre ello abordando la siguiente. Esto es similar a cómo aprendemos un idioma, formamos palabras aprendiendo y practicando sonidos individuales, y luego combinándolos.

Los tres elementos clave para la maestría

Ahora que hemos analizado los papeles de tener un mentor y la práctica en el camino hacia la maestría, veamos otros tres componentes clave que nos ayudarán a lograrlo: entrega, intencionalidad y control de limites. Echemos un vistazo más de cerca a estos términos, que son menos familiares que la mentoría y la práctica. ¿Cuál es la relación entre entrega y maestría? 

En este contexto, la entrega alude a la necesidad de ceder a nuestro maestro y a poner todo lo que sea necesario para poder mejorar. Esto a veces implica sacrificar también nuestro orgullo, y dejar de lado todas las ideas preconcebidas que podamos tener, y dedicarnos únicamente a aprender. 

El segundo factor a tener en cuenta es la intención. Este elemento se enfoca en el poder de la mente, la capacidad de visualizarnos triunfando, y es una técnica muy utilizada por los profesionales del golf, por ejemplo. Tomemos, por ejemplo, a la leyenda del golf internacional Jack Nicklaus, quien cree que un tiro exitoso consiste en un 50 % de visualización, un 40 % de preparación y un 10 % de swing. 

Para acabar,  los límites son aquellos momentos en los que nos enfrentamos a un desafío y, como resultado, tenemos la oportunidad de superar nuestras propias expectativas. Los maestros reconocen un obstáculo como una oportunidad de crecer y centrarán sus esfuerzos para asegurarse de aprovechar la oportunidad. Son esos momentos en los que sentimos que algo que parecía sencillo hasta ahora cobra matices que no habíamos notado y nos vemos forzados a poner esfuerzo de nuevo para seguir mejorando.

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