Resumen del libro Domestica tu mente por Ruby Wax 

Resumen del libro Domestica tu mente por Ruby Wax 

Reseña/Sinópsis: Ruby Wax, autora de Domestica tu mente, explica cómo podemos lidiar mejor con el estrés de la vida moderna, para el cual nuestros cerebros no están naturalmente equipados. Ella describe los pasos específicos que podemos tomar para reducir la ansiedad, la depresión y el miedo y vivir una vida más feliz. Aprenderemos a “reconectar” nuestro cerebro, reemplazando hábitos destructivos por otros más sanos. 

¿Quién es Ruby Wax?

Ruby Wax es comediante, guionista y actriz. Wax, que sufría de depresión, lo que inicialmente la llevó a estudiar terapia cognitiva basada en la atención plena y otras prácticas psicoterapéuticas para su propio beneficios, y ahora comparte los resultados de su investigación con otros.

¿Cuándo fue la última vez que nos sentimos inseguros o envidiosos de otra persona? 

Probablemente no fue hace mucho. Todos estamos sujetos a pensamientos negativos que son provocados por una variedad de factores. Cuando éramos niños, desarrollamos esa voz interior que nos dice que hemos hecho algo mal. Cuando somos jóvenes, nuestros padres y maestros nos dicen lo que debemos y no debemos hacer. 

Aunque esta guía es importante a medida que crecemos, con frecuencia se transforma en una voz que nos hace sentir inseguros e infelices. A esta voz crítica le disgusta el cambio y no le gusta lidiar con situaciones nuevas e impredecibles. 

Supongamos que estamos en una fiesta. Es posible que solo hablemos con personas que conocemos porque nuestra voz interior nos advierte que si hablamos con un extraño, es posible que no le caigamos bien. El problema es que si no estamos contentos con nuestras vidas, nuestra voz interior puede estar impidiéndonos hacer cambios. 

Cuando somos infelices, a menudo se debe a que  queremos algo, pero nunca estamos satisfechos cuando lo obtenemos. Podemos experimentar una satisfacción fugaz, pero es efímera. Algunas personas hacen frente a este estado permanente de satisfacción manteniéndose ocupadas con comportamientos poco sanos, lo que les permite evitar pensar en lo que quieren en la vida. 

Por ejemplo, podríamos querer ser un líder de equipo en nuestra empresa. Si somos ascendidos, inicialmente estaremos satisfechos con nuestro nuevo estatus y mayores ingresos. Sin embargo, es posible que eventualmente nos sintamos agobiados por el aumento de la carga de trabajo y la responsabilidad. Eventualmente acabaremos quemados y nos volveremos aún más infelices.

La evolución nos ha permitido adaptarnos a una amplia gama de situaciones

Pero, ¿como lidiamos con los celos y otras emociones negativas?, ¿sabíamos que las emociones básicas son las mismas hoy que hace millones de años? Nuestras emociones están subdesarrolladas, y la ira es el ejemplo más obvio. 

La ira solía  defendernos o ayudarnos a conseguir cosas que necesitábamos para sobrevivir. Podría ser una persona que lucha contra un rival por comida o un compañero, por ejemplo. Situaciones como esta eran breves y se resolvían  a través de una pelea, y nuestra ira se disipaba poco después. 

Hoy en día, sin embargo, las cosas que nos hacen enojar  están relacionadas con el estrés, que es un desencadenante continuo y a largo plazo. Nos enseñan a luchar con nuestras palabras en lugar de nuestros puños. 

Supongamos que nuestra secretaria no nos notificó que un cliente importante había llamado hace cuatro días. Podemos estar enfadados, pero solo podemos expresar nuestro enfado de forma sutil, lo que no hará que desaparezca. 

La envidia es otra emoción básica y primaria que puede volvernos locos. La envidia llevó a nuestros antepasados a luchar por puestos más altos en un clan u otra jerarquía social. Por ejemplo, buscábamos el peldaño más alto de la escala social para obtener más alimentos. 

La envidia ya no nos motiva a convertirnos en jefes de clan, pero sí nos motiva a esforzarnos por ser “mejores” que nuestros compañeros. Esto se relaciona con nuestro deseo constante de más y de ser únicos. Pero no todo el mundo puede ser famosos o un CEO. Anhelamos cosas que nunca podremos tener. Nuestras emociones primarias frecuentemente nos llevan a ser infelices, y aceptar que nuestras emociones son naturales es el primer paso para aprender a manejarlas de forma más efectiva.

Las emociones negativas tienen un mayor impacto en algunas personas que en otras 

Una de cada cuatro personas sufre de depresión, una condición que como sociedad todavía estamos intentando entender. La depresión es frecuentemente estigmatizada. Cuando las personas están deprimidas, a menudo tienen miedo de confiar sus problemas a los demás. 

Cuando intenta superar la depresión, una persona con frecuencia se siente impotente y lucha contra el desprecio por sí misma. El estigma asociado a su condición exacerba esto, ya que las personas deprimidas con frecuencia temen el rechazo de los demás porque están deprimidas. 

Este ciclo frecuentemente hace que las personas deprimidas se sientan solas en su sufrimiento, lo que puede exacerbar la depresión. La depresión es una condición grave causada por desequilibrios químicos en el cerebro. La buena noticia es que es tratable. 

La terapia y los medicamentos se usan con frecuencia en el tratamiento de la depresión. Aunque por desgracia muchos de los tratamientos que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la depresión, también tienen efectos secundarios y los abrumadores sentimientos de impotencia asociados con la depresión pueden persistir y causar angustia mental. 

En estos casos una de las cosas que más puede ayudar es tener apoyo externo. Para ayudarnos con el proceso la autora nos recomienda contactar con otras personas que han experimentado lo mismo y han podido seguir adelante para recibir apoyo. Descubriremos que no estamos solos. Las personas que han pasado por un episodio depresivo pueden tener consejos útiles sobre cómo superarlo. 

Otro factor importante es aprender a leer las señales de nuestro cuerpo. Crear rutinas para calmarnos y recuperar fuerzas, sobre todo cuando notamos que estamos a punto de tener un bajón, es una gran forma de ayudarnos a sobrellevarlo. 

Cuando la propia autora estaba deprimida, desarrolló obsesiones. Estaría obsesionada con encontrar una almohada específica, por ejemplo, y no sería capaz de funcionar hasta que lo hiciera. Para lidiar con esto, empezó a practicar el mindfulness, que es una forma de prestar atención a las emociones sin juzgar. Esto la ayudó gradualmente a reconocer su obsesión por las almohadas como lo que era: una obsesión.

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