Resumen del libro Cuándo Robar un Banco por Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner (When to Rob a Bank)

Resumen del libro Cuándo Robar un Banco por Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner (When to Rob a Bank)

Resumen corto: When to Rob a Bank o en español Cuándo Robar un Banco es una recopilación de algunos de los mejores artículos de los autores en los mas de 10 años que llevan publicando el blog de Freakonomics. Por Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner

3 de las ideas principales del libro

  • Los precios son más relativos de lo que creemos
  • Porque a veces es mejor coger el coche que caminar
  • Mentir no es bueno y muchas veces es hasta contraproducente

Colección de Los mejores libros de Productividad y Aprendizaje

Los precios son más relativos de lo que creemos

Tenemos una tendencia a pensar que tenemos buen criterio o que somos capaces de saber cual es el precio real de algo o que producto es mejor que otro. Pero la realidad es que nuestra capacidad de conocer los precios no es más que relativa y muchas veces errónea

Esto se debe a varios tipos de bias, entre ellos el de anclaje que , o efecto ancla que es básicamente el hecho de que si el primer precio que vemos asociado a algo es x a partir de entonces usaremos ese precio y las características del producto para comparar con lo que veamos a partir de ese momento, incluso sin saber el valor real de cada una de las características del producto

Otro efecto que controla nuestra capacidad de decidir el valor de algo, es el efecto de la confianza en cierta marca. Simplemente porque vemos algo con mucha más frecuencia, tenemos más probabilidades de empezar a confiar en esa marca o producto y asociarlo más valor solo por que no suena. También entra en  efecto el hecho de que tendemos a asumir que el precio es el real y por lo tanto pensamos que aquello que es más caro es en realidad de mejor cualidad, olvidándonos de que muchas veces la marca y el precio son tan solo marqueting

Y no somos los único que se equivocan a la hora de elegir el precio de algo, sino que muchas empresas también tienen el problema de que ponen precios un poco al azar, sobre todo en el campo de los servicios digitales y apps en los que es difícil poner precio a productos fácilmente escalables

Esto hace que muchos de los precios del mercado sean en realidad precios muy diferentes al valor real de cada producto, y que por lo tanto sean ineficiencias en el mercado que puedan llevar a que haya crisis con el tiempo.

Un ejemplo de los problemas de precios es la diferencia de precio entre los genéricos y los productos de marca. Los genéricos, sobre todo en el caso de los medicamentos, son idénticos a los productos de marca, y la única diferencia es que son de marcas menos conocidas y que por eso tenemos una menor tendencia a aceptarlos

Esto está relacionado con la industria de los visitadores médicos, que son básicamente personas que visitan las consultas de los médicos e intentan convencerles de que recomienden ciertos medicamentos. El problema es que estas recomendaciones suelen ir unidas a regalos, pagos, o viajes para el médico que a ‘’ayudan’’ a que decida que recetar

Y como tenemos una confianza casi absoluta en los médicos, si nos recetan algo es muy probable que simplemente elijamos esa opción, porque no conocemos otras, y que la próxima vez que nos pase lo mismo vayamos directamente a por lo que nos ha dicho y seamos muy reacios a elegir una nueva, porque al fin y al cabo la que nos recomendaron nos funcionó.

Debido a lo fácil que es equivocarnos y lo fácil que es que elijamos algo simplemente porque lo hemos hecho antes o nos suena, nuestra capacidad de conocer el valor real de algo es muy baja. 

Así que sabiendo esto, debemos tener mucho cuidado con que elegimos y porque lo elegimos, cuanta más información tengamos más fácil será tomar buenas decisiones, así que intentemos tomarnos algo de tiempo antes de decidir sobre temas importantes.

Porque a veces es mejor coger el coche que caminar

Un ejemplo curioso de lo importante que es saber las cifras reales detrás de los fenómenos y de porque a veces el sentido común nos puede fallar, es el ejemplo de cómo a veces puede ser mejor para el medio ambiente que usemos el coche, comparado con caminar.

Si vamos a correr, o caminar, 2.5 kilómetros y tras volver a casa bebemos un vaso de leche, resulta que para hacer esto se han producido más unidades de CO2  que si hubiésemos cogido el coche para ir esos dos km.

Esto se debe a que para producir la leche se necesitan vacas, que estarán en una granja y necesitan x tiempo para crecer, tiempo durante el cual hemos de producir alimento para ellas, llevárselo, y mantenerlas. Todo esto, y sobre todo los gases de la vaca, producen Co2  y otros compuestos de efecto invernadero principalmente metano

Además una vez producida esta leche la debemos llevar hasta el supermercado, y todo este proceso acaba generando más gases de efecto invernadero que si simplemente hubiesemos decidido usar el coche.

Este claro está, es un ejemplo poco practico y bastante ridículo, pero sirve perfectamente para ilustrar el mensaje de que muchas veces lo que creemos no tiene porque ser verdad y deberíamos pensar más en los efectos de lo que hacemos.

El sentido común suele funcionar, pero no es algo estático sino que se va construyendo con el tiempo. Hace no mucho era sentido común no saber leer, pero hoy en dia no podríamos imaginarnos no tener acceso a la información, por eso es importante que tomemos nuestras propias decisiones.

Mentir no es bueno y muchas veces es hasta contraproducente

Podemos pensar que mentir es algo que hacemos basado en la lógica y que es premeditado, pero la realidad es que la mayor parte de las mentiras se basan en un factor emocional no mentimos para ganar algo, mentimos para no perder algo

Un ejemplo de esto es como se ha visto que en México, para recibir dinero del estado, muchas personas dicen que no tienen coche, o que no tienen televisión, aun cuando los tienen. 

Pero también hay muchas personas 39% que dicen que tienen baños, 32% que tienen agua potable y 29% que tienen calefacción, pero que realmente carecen de ellas, tan solo para evitar que su ‘’estatus social percibido’’ sea peor. Estamos dispuestos a mentir aunque nos perjudique solo para mantener las apariencias.

Este ejemplo nos demuestra cómo las mentiras son controladas mucho más por un factor emocional que por un factor calculado. Otro ejemplo es cuando no decimos algo que pensamos simplemente porque sentimos vergüenza o para no destacar en exceso, algo que siempre aparece como tema en los manga, y que caracteriza a la cultura japonesa.

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