Resúmen del libro Conocimiento Una Breve Introducción por Jennifer Nagel Knowledge A Very Short Introduction 2014

Resúmen del libro Conocimiento Una Breve Introducción por Jennifer Nagel Knowledge A Very Short Introduction 2014

Resumen corto/Sinópsis: Knowledge A Very Short Introduction proporciona una introducción al complejo campo de la epistemología, la teoría del conocimiento y de cómo lo adquirimos. El libro estudia las respuestas que se han dado a las preguntas de ¿Qué podemos decir que es cierto? ¿Y cómo sabemos que tenemos razón? a lo largo de la historia desde la Antigua Grecia, con los Sofistas, Platón, Aristóteles, hasta la filosofía moderna. 

¿Quién es Jennifer Nagel?

Jennifer Nagel es una filósofa canadiense que enseña en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Toronto. Su trabajo abarca los campos de epistemología, filosofía de la mente y metaconocimiento. También ha escrito sobre la filosofía del siglo XVII , en concreto sobre John Locke y René Descartes.

Su investigación se centra en el conocimiento y las creencias, así como en nuestra capacidad de entender nuestros estados y los de los demás. Su trabajo se centra en la historia de la epistemología, especialmente por la tradición occidental que se remonta a Platón, así como por las tradiciones indias clásicas y tibetanas. También está interesada en la metacognición y en la atribución de estados mentales en la filosofía de la mente contemporánea.

Nagel examina cuestiones clásicas como el escepticismo, el racionalismo y el empiricismo, así como cuestiones más recientes como si Wikipedia, “donde la mayoría de los artículos tienen múltiples y anónimas autoridades”, puede ser una fuente de conocimientos fiables. 

Es conocida por argumentar la importancia de la intuición en la metodología filosófica. El auge de la filosofía experimental en el siglo XXI ha cuestionado frecuentemente la veracidad de la intuición,pero según Nagel, la intuición referida a casos específicos y experimentos mentales, puede ser una forma de conseguir conocimiento. 

Su libro Knowledge: una introducción muy breve es una introducción al campo de la epistemología.

¿Qué es la epistemología?

Hoy en día, tenemos acceso a grandes cantidades de información. Internet está a solo un clic de distancia y los medios están disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana. Pero esto a su vez hace que sea muy difícil diferenciar cuales son los hechos, de la opinión y la propaganda. 

La pregunta de qué información es cierta, ¿Cómo sabemos lo que sabemos? ¿Y qué es, el conocimiento? son los temas que trata la epistemología, la rama filosófica que se ocupa del estudio del conocimiento. 

Antes de seguir, es importante aclarar algunos conceptos sobre el conocimiento. Por un lado, el conocimiento es algo que nace del hecho de “ser consciente”. En su epistemología Aristóteles, y los objetivistas, basan su idea de qué es el mundo y como funciona el conocimiento en lo que se conoce como la ley de la identidad.

La ley de la identidad hace referencia a que cuando consideramos que algo es algo, ese objeto, individuo, es únicamente eso. Si vemos un pato, aplicar la ley de identidad simplemente significa aceptar que el pato es un pato y no otra cosa. 

La idea de epistemología de la autora se puede ilustrar con el ejemplo del gato de Schrodinger. En el experimento, se pone un gato y un dispositivo que puede liberar veneno cuando lo toca, en una misma caja y se cierra. La idea, es que no podemos saber si el gato sigue vivo o no, a menos que abramos la caja. 

Cuando la autora habla de “aprender algo”, hace referencia a que no podemos saber lo que ha pasado, y convertirlo en conocimiento, hasta que alguien mira en la caja. Cuando una persona consigue acceso, por ejemplo por medio de los sentidos, a un hecho, adquiere conocimiento. 

También es importante entender la diferencia entre saber que algo es verdad y creer que es verdad. Los cínicos y escépticos llevan desde la época de Sócrates argumentando que no podemos notar la diferencia, o que no hay una, que el conocimiento es una etiqueta que le damos a las creencias de ciertas personas. 

Pero usando la filosofía aristotélica y la objetivista, podríamos decir que algo es conocimiento cuando llegamos a ello a través del uso de la lógica a partir de premisas “que son verdad” observables por alguno de nuestros sentidos.

Sin embargo, el filósofo griego Protágoras del siglo V creía que la verdad es subjetiva. Después de todo, si dos personas sienten una brisa, una de ellas puede estar segura de que la brisa es fría mientras que la otra puede estar segura de que es cálida. Para llevar el argumento de Protágoras a su conclusión lógica, debemos decir que todos tienen razón sobre lo que creen que es verdad, y nadie está equivocado.  Aunque como veremos, esta idea tiene unos cuantos problemas.

Personalmente, mi forma de entender el conocimiento se acerca mucho más a la de Karl Popper. El conocimiento es algo que podemos conseguir, en muchas situaciones, a través de experimentos. Digamos que queremos saber a qué temperatura hierve el agua. Si lo hacemos varias veces en nuestra cocina, podríamos ver que la temperatura es, más o menos, 100 grados. En esta situación podríamos asumir que la hipótesis de que el agua hierve a 100 grados es cierta, pero esto sería un error porque no implica una comprensión real de los fenómenos que controlan el proceso.

Si cogemos la misma olla, agua, y fogón, pero esta vez lo intentamos en una montaña, nos daremos cuenta de que el agua ya no hierve exactamente a 100 grados. En este caso lo que hemos hecho es validar nuestra hipótesis con experimentos en distintos contextos, y con ello crear la posibilidad de entender lo que controla el fenómeno. 

A menos que entendamos lo que controla algo, y validemos las premisas con experimentos, no podemos decir que estamos hablando de conocimiento real, sino de hipótesis. Y las hipótesis han de ser falseables, es decir que podamos comprobar de alguna forma si son ciertas, si no, dejan de ser hipótesis y ciencia. Esta es una de las principales críticas a la psicología Freudiana, sus ideas son interesantes y parecen tener alguna utilidad, pero no hay forma de testear sus premisas. 

La epistemología y el concepto de qué es lo que realmente sabemos, es algo que ha dado problemas a lo largo de la historia, y ha sido uno de los principales focos de atención de los filósofos a lo largo de la historia. Personalmente creo que adoptar un enfoque experimental que mezcle las ideas del objetivismo, con las de Karl Popper, y Aristóteles puede ayudarnos a crear hipótesis funcionales que nos permitan crear cambios en el mundo de forma replicable, y por lo tanto que nos permita hacer predicciones.

Es decir, una vez hemos demostrado que algo es cierto en un contexto x, es probable que vuelva a serlo. Y si en alguna situación vemos que no es cierto, simplemente tenemos que modificar nuestra hipótesis. Así podemos seguir funcionando sin sentirnos paralizados por no saber que es cierto ni avanzar con nuestras metas.

¿Qué es el escepticismo epistemológico pirrónico y sofista?

¿Llevamos puestos los zapatos? Podemos creer que sabemos la respuesta. Pero, ¿cómo sabemos que tenemos razón? ¿Cómo podemos estar seguros, por ejemplo, de que no estamos soñando? Podemos creer que esta forma de pensar es una complicación excesiva innecesaria. Sin embargo, no se aleja mucho de como ciertas ramas de la filosofía escéptica abordan el conocimiento. 

En este enfoque, incluso el “hecho” más obvio se vuelve problemático. La filosofía escéptica empezó en la antigua Grecia, donde había dos grandes escuelas de pensamiento. Los sofistas que defendían que el conocimiento era imposible, y la escuela de pensamiento pirrónica que usaba el époche, o suspensión del juicio, para evitar sacar conclusiones. 

El pirronismo, como el epicureísmo, ve la ataraxia (un estado de ecuanimidad) como el camino hacia la felicidad o satisfacción. El pirronismo emplea epoché (suspensión del juicio) con respecto a todas las proposiciones no evidentes para llevar la mente a la ataraxia. Los pirronistas niegan que los dogmáticos, que incluyen todas las filosofías rivales del pirronismo, hayan descubierto la verdad en verdades no evidentes. Un pirronista argumenta a favor y en contra de cualquier asunto no evidente para que no pueda resolverse, suspendiendo así la creencia e induciendo a la ataraxia.

Los pirronistas fueron contemporaneos de los estoicos, y por lo que ha quedado de la obra de Sexto Empírico sabemos que una de las críticas de los pirronistas era hacia la idea de conocimiento de los estoicos.

Los estoicos distinguían entre impresión, o lo que percibimos, y juicio, o decisión nuestra de aceptar o rechazar lo que percibimos. Por ejemplo, si un amigo que se acerca a nosotros causa una impresión. ¿Es esta, sin embargo, la impresión correcta? ¿Es posible que la persona se parezca a nuestro amigo? Los estoicos creían que solo debían aceptarse las impresiones correctas. 

Eso significa que tenemos que esperar hasta que nuestro amigo esté lo suficientemente cerca como para saber si es él. Los sofistas estaban de acuerdo con el enfoque de no decidir, pero rechazaron la noción de que se pudiera demostrar que cualquier impresión es correcta. Podríamos estar teniendo alucinaciones. Podría ser una persona que se parece mucho, o quizá no nos hemos graduado las gafas en demasiado tiempo. 

Nunca tenemos forma de saber ni siquiera lo que creemos que sabemos. Los pirronianos fueron aún más lejos en su escepticismo. Para ellos, la afirmación de los escépticos académicos de que el conocimiento nunca puede probarse de forma indiscutible era una forma de conocimiento en sí misma. 

Se negaron a involucrarse en el debate sobre si los humanos podían o no alcanzar el conocimiento; de hecho, se negaron a involucrarse en ningún debate. Para el pirronismo, se considera una virtud mantener la mente abierta a todo. Sexto Empirico, es conocido por una frase que más tarde expandió Descartes “No determino nada” y “Quizás lo es y quizás no lo es”. Si seguimos el ejemplo de los sofistas, nuestra discusión sobre el conocimiento terminaría aquí. Mientras tanto, los escépticos pirrónicos argumentan que el debate nunca debería terminar, o quizá nunca debería empezar.

La epistemología del renacimiento

René Descartes y John Locke son dos figuras fundamentales en la filosofía del siglo XVII. Ambos hicieron contribuciones significativas al campo de la epistemología, refutando las afirmaciones de los escépticos de que no se podía obtener el conocimiento. Aunque en el caso de Descartes su decisión de dar prioridad a la conciencia y dejar de lado el mundo en el que vivimos, abrió paso para el escepticismo de Hume, Berkeley y Kant. 

Descartes, era un racionalista que creía que los humanos podían entender la verdad. La primera de ellas, como afirma en su tratado Meditaciones de 1641, es que uno puede estar  seguro de su propia existencia. Aunque su justificación de la existencia del mundo, y su propia existencia en la figura de Dios, demuestra que esta sigue siendo una época en la que la religión sigue dominando. A nivel de anecdota, esto es bastante curioso porque Descartes tuvo que huir a los Países Bajos para evitar ser perseguido por hereje, lo cual indica que considerar que Dios estaba detrás de todo no era suficiente para calmar a la iglesia. 

Siguiendo con las ideas de Santo Tomás de Aquino, Descartes defendía que el concepto de Dios mismo era el concepto de perfección. Y el concepto de perfección no podría haber venido de una fuente imperfecta, es decir, humana. Sabemos, según Descartes, que el <<yo>> y Dios existen. 

Descartes creía que entendemos la existencia de estas cosas, así como otros conceptos abstractos y racionales, de forma innata lo que nos indica la fuerte influencia que seguía teniendo Platón por aquel entonces. Según Descartes, nacemos con “una serie de verdades innatas”, que nos permiten entender elementos como la geometría y otros campos. 

Aunque cómo demuestran los argumentos de Locke, asumir que nacemos con una serie de conceptos implicaría que cualquier podría responder a ello nada más nacer, pero sabemos que esto no es cierto. O acaso, ¿actuamos como si hubiéramos nacido con ideas racionales cuando tenemos 2 años? Locke, se decantó por el empiricismo, dar importancia a nuestros sentidos y considerar que adquirimos ideas a través de las sensaciones, como el tacto, la vista o el gusto. 

Para explica cómo adquirimos conocimiento, Locke defiende que desde pequeños estamos expuestos a sensaciones, las cuales organizamos en patrones y para sacar elementos en común a través de la repetición. A medida que aprendemos a observar nuestro propio funcionamiento mental, desarrollamos poderes de reflexión basados en estas primeras sensaciones. 

Según la teoría del empirismo de Locke, la sensación y la reflexión son los fundamentos del conocimiento humano. Sin embargo, como admitió el propio Locke, cada uno estaba sujeto a un conjunto distinto de sensaciones y reflejos. La idea de Descartes de que todos percibimos conceptos como el amor o la justicia de la misma forma no se ajustaba a la lógica de Locke, lo que a su vez abrió la caja de pandora del escepticismo en la próxima generación.

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