Resumen del libro Comer Animales por Jonathan Safran Foer (Eating Animals)

Resumen del libro Comer Animales por Jonathan Safran Foer (Eating Animals)

Resumen corto: Eating Animals o en español Comer Animales nos explica la verdadera carga a nivel de salud, medioambiental y ético de comer carne. Por Jonathan Safran Foer

3 de las ideas principales del libro

  • Las granjas son en realidad ‘’fábricas de carne’’
  • A la larga la carne de las ‘’granjas’’ afecta a nuestra salud
  • Los costes de producir carne a nivel medioambiental son demasiado grandes para nuestro planeta

Las granjas son en realidad ‘’fábricas de carne’’

La imagen que nos suelen ‘’vender’’ de las granjas suelen ser de lugares en los que, aunque los animales están encerrados, los animales pueden salir a comer del pasto y moverse la mayor parte del tiempo

Pero la realidad es diferente, estas imágenes que nos venden de cómo son las granjas se alejan mucho de la realidad. Con la cantidad de carne que consumimos hoy en día, el proceso de ‘’criar’’ animales se parece más al proceso de cultivar plantas y llevarlas al matadero

Con esto nos referimos a que a los animales se les da comida y antibióticos para que puedan crecer lo más rápido posible y convertirse en carne. 

Las granjas de carne barata casi no permiten que los animales se muevan, los animales que no crecen suficientemente rápido son sacrificados poco después de nacer, y para evitar que se hagan daño por el estrés les quitan los dientes

A la larga la carne de las ‘’granjas’’ afecta a nuestra salud

Las razones ‘’éticas’’ por las que no deberíamos comer carne no son las más impactantes. Lo peor del proceso son dos factores:

1)Los animales viven rodeados de excrementos debido a que intentan tener el máximo número de animales por metro cuadrado

2)Cómo están cubiertos de excrementos y están tan juntos es mucho más fácil que acaben infectados, sea por la suciedad o porque están tan cerca que si unos acaban enfermos pronto el resto también lo estará.

Para evitar que los animales mueran y pierdan posibles ingresos, lo que suelen hacer es darles comida llena de antibióticos para que puedan seguir creciendo.

El problema es que muchos de los restos de excrementos no se eliminan del todo y la carne que llega a nuestras casas puede estar infectada con ciertos patógenos. E incluso si no esta infectada, estará tan llena de antibióticos que afectará a nuestra flora intestinal y si tenemos mala suerte hará que se desarrollen patógenos resistentes a los antibióticos

Uno de los mayores problemas que tenemos en la actualidad son las resistencias a antibióticos. 

Bacterias que causan enfermedades que hasta hace poco eran mortales y que solo hemos conseguido controlar gracias a los antibióticos, están empezando a ser resistentes a los antibióticos que tenemos, ya no mueren, y lo peor de esto es que las farmaceuticas ya no producen antibióticos porque no son rentables como productos

Cuando una farmacéutica produce un antibiótico tiene derecho a una patente de 20 años, pero como ya casi no quedan antibióticos que funcionen los hospitales optan por guardarlos por si acaso y eso lleva a que las farmacéuticas pierdan dinero.

O incluso si se usan, los compran tanto las granjas que sin importar lo potente que sea el compuesto acaban creciendo patógenos con resistencias, que se expanden por el mundo y hacen que el antibiótico pierda su utilidad.

Los costes de producir carne a nivel medioambiental son demasiado grandes para nuestro planeta

Además de los problemas a nivel sanitario que puede tener consumir carne al nivel al que lo hacemos en la actualidad, otro problema que también causan las granjas es la producción de gases de efecto invernadero

Se ha visto que hasta un 18% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero las producen los animales de granja, esto es un 40% que toda la industria del transporte. 

Pero no solo eso, sino que los excrementos que producen los animales son un riesgo para los ecosistemas, que, según Foer, son hasta 160 veces más tóxico que las aguas residuales, son vertidos directamente a los ríos y afectan a la fauna marina, y poblaciones que viven cerca

El problema es tal que las personas que viven cerca de lugares de descarga de estas sustancias tóxicas, suelen presentar dolores de cabeza, sangrado nasal e incluso quemaduras en los pulmones.
Todos estos problemas hacen que tengamos que pensar mejor en si realmente queremos dejar que la industria cárnica siga en esta dirección. Por suerte hay otras alternativas que son más ‘’sostenibles’’, y se están desarrollando algunas más éticas, como los cultivos de carne en laboratorio

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