Resumen del libro Cambiando de Tema Arte y Atención en la era de Internet por Sven Birkerts (Changing the Subject Art and Attention in the Internet Age)

Resumen del libro Cambiando de Tema Arte y Atención en la era de Internet por Sven Birkerts (Changing the Subject Art and Attention in the Internet Age)

Resumen corto: Changing the Subject Art and Attention in the Internet Age  en español Cambiando de Tema Arte y Atención en la era de Internet  explica cómo nos esta afectando internet y la necesidad constante de estar conectados. Su efecto sobre la individualidad, el tiempo de atención medio y nuestra inteligencia. Por Sven Birkerts

3 de las ideas principales del libro son:

  • La depresión y el mundo digital
  • Internet y la autosuficiencia
  • El acceso constante nos estresa

El acceso constante nos estresa

Solemos pensar que tener todo lo que queremos nos hará feliz, pero los resultados muestran que a veces es más una maldición que una bendición.  Internet nos proporciona casi toda la información que queramos y nos permite estar conectados constantemente.

Pero esto puede generar estrés, porque pensar que tenemos que responder en todo momento no nos permite relajarnos.

Además tener un exceso de información tampoco nos ayuda. Cómo se explica en el libro La Paradoja de la Elección, tener demasiadas opciones nos confunde y molesta. Nos cuesta conocer el valor real de algo, y tener demasiadas opciones solo hace que sea más difícil, porque todas permiten ganar algo y perder algo. 

Esto vuelve loco a uno de nuestros sesgos, el de aversión a la pérdida, podíamos perder y ver todas las opciones nos recuerda que es imposible elegir sin perder algo.

Tener todo el conocimiento al alcance de la mano también reduce otras habilidades cómo la de memoria, cómo lo tenemos todo al alcance dejamos de recordar porque no nos hace falta. 

Acostumbrarnos a tener todo al alcance dificulta que tengamos disciplina y que podamos trabajar cuando las cosas se ponen duras. No estamos acostumbrados y es más fácil que cedamos ante la presión.

Se ha visto que pasar por momentos difíciles nos ayuda a disfrutar más los buenos momentos, por lo que quizá deberíamos repensar nuestra relación con internet.

Internet y la autosuficiencia

Estar ocupado las 24 h y estar pendiente del teléfono no nos permite enfrentarnos a lo que tenemos dentro. Todos tenemos emociones, problemas, y deseos a los que no nos estamos enfrentado por miedo a lo que puedan significar y porque seguramente nos saquen de nuestra zona de confort.

Para evitar hacerles frente nos lanzamos al próximo video de youtube o anime que ni siquiera queremos ver, pero que nos permite olvidar aquello que nos incomoda. 

Internet además nos permite encontrar todo en cuestión de segundos y esto dificulta que podamos lidiar con problemas del día a día. Nos frustramos antes cuando no logramos algo a la primera y culpamos a los demás o las herramientas cuando el problema es nuestra falta de conocimiento.

también crea dependencia a nivel emocional. Es fácil sentirse solo, sobre todo si no nos va bien o no hemos encontrado algo que nos llene o tenemos malos hábitos.

En estas situaciones hablar con alguien nos relaja y distrae nos permite llenar las horas con algo entretenido y con aprecio de otros. Pero esto no ayuda a la larga, porque crea dependencia.

Dependemos de otros para no aburrirnos y cuando están ocupados o la relación va mal podemos sentirnos abrumados y deprimidos. Vivir conectados hace que busquemos aprobación constantemente y nos hace frágiles.

La depresión y el mundo digital

Con nuestro creciente hábito de saltar entre conceptos cómo si fuesen tweets, estamos perdiendo la capacidad de entender lecturas largas. Siempre buscamos el próximo tema y el subidón de dopamina que lo acompaña. El problema es que parece que no tenemos tiempo para nada, y aun así siempre pensamos en lo próximo que “tenemos que hacer”.

Cada vez creemos que necesitamos menos información para tomar decisiones, priorizamos los títulos y las primeras frases y usamos nuestra opinión para hacernos una idea. Pero esto exacerba los sesgos cognitivos y con ello la probabilidad de error.

Vivir ocupados y distraídos está modificando nuestros cerebros para convertirnos en masas que solo buscan reaccionar.

La falta de información lleva a errores porque nos deja sin contexto. El contexto nos permite saber cuáles de nuestras decisiones pueden tener sentido y cuáles no.

Sea para aprender nuevas habilidades o entender conceptos, necesitamos saber más para poder unirlo a lo que ya conocemos, sin contexto es difícil entender la aplicación de algo y por lo tanto que se mantenga en la memoria.

Sin contexto nos dejamos llevar por lo que queremos creer en lugar de por lo que realmente debería ser.

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