Resumen del libro Be a Free Range Human por Marianne Cantwell 2013

Resumen del libro Be a Free Range Human por Marianne Cantwell 2013

Sinópsis/Resumen corto: Be a Free Range Human (2013) nos explica como recuperar nuestra libertad y retomar el control de nuestras vidas. Dirigido a profesionales que se sientan atrapados en trabajos aburridos y abrumados por responsabilidades. El libro nos explica como dejar el trabajo que odiamos sin preocuparnos por no llegar a fin de mes.

¿Quién es Marianne Cantwell?

Marianne Cantwell es experta en ayudar a otros a aumentar la satisfacción que sienten con sus vidas. Conferenciante y consultora popular,  imparte cursos sobre cómo escapar de la “jaula corporativa”. Su trabajo ha aparecido en la BBC y en decenas de periódicos y revistas británicos e internacionales. 

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¿Realmente estamos satisfechos?

Me encantaría tener más libertad y hacer lo que quiero cuando quiero, pero eso no es realista, tengo responsabilidades y facturas que pagar. Para hacer eso, necesito un trabajo estable y un ingreso estable. 

Si estamos atrapados en una carrera que odiamos; pero no podemos ver como cambiar nuestra situación, hay una gran probabilidad de que hayamos dicho algo parecido en algún momento. Es la lógica que mantiene a millones de nosotros encerrados en oficinas haciendo un trabajo que nos aburre. 

Podríamos pensar que esto es mejor que no poder pagar las facturas. Pero el error en esta forma de verlo es que asume que no podremos ganar dinero si nos dedicamos a lo que queremos. No tenemos que elegir entre la seguridad económica, que muchas veces no es tanta como creemos, y vivir el tipo de vida que nos gustaría. 

El mundo laboral ha cambiado. Según la autora, antes, a cambio de esforzarnos y hacer un trabajo que no disfrutábamos, recibíamos un salario y una jubilación digna a la que podíamos dedicar nuestras verdaderas pasiones. Este fue el trato que durante muchos años millones de trabajadores aceptaron felices y por el cual sacrificaron su libertad por la estabilidad. Pero luego las cosas cambiaron. 

Las horas extra se hicieron cada vez más largas, y cada vez era más fácil ser despedido casi sin antelación. De repente, los trabajos no eran tan seguros como antes. Echemos un vistazo a nuestros contratos. ¿Con cuánto tiempo de anticipación está obligado contractualmente nuestra empresa a darnos el aviso: un mes? ¿Tres? Eso no es seguridad. 

Los planes de jubilación tampoco son lo que eran antes. Los expertos ahora predicen que los niños nacidos hoy pueden esperar trabajar hasta los ochenta. Esto no es un problema si nuestro trabajo es una fuente de satisfacción y felicidad, pero ¿y si no lo es? Eso es demasiado tiempo para pasar haciendo algo que no nos gusta llena. 

Y todo para qué, ¿ cinco o diez años de libertad cerca del final de nuestra vida? Si nuestras empresas no nos brindan verdadera estabilidad y seguridad, en realidad somos autónomos, pero con una gran diferencia: solo tenemos un cliente. Pero a diferencia de los autónomos, estamos apostando todo a una fuente de ingresos que una caída del mercado o una decisión de la junta directiva podría eliminar en un instante. Cuando lo vemos de esa manera, hacerlo solo no parece tan arriesgado. 

¿Por qué dedicamos tan poca atención a nuestra calidad de vida?

¿Hemos notado que los líderes de cada sector aman lo que hacen? Eso es porque es poco probable que lleguemos a algún lado, sin importar lo buena que sea la idea, si no nos importa. Y hacer lo que amamos no solo nos hace felices, sino que además es lo que nos permite seguir adelante cuando nos encontramos con los obstáculos que son parte de todo camino. 

Por eso es importante averiguar qué es lo que queremos hacer. Descubrir eso puede sonar fácil, pero es complicado. Como señala el psicólogo Richard Wiseman, autor de los libros 59 segundos y Night School,  esto se debe a que nuestros cerebros contienen dos “personajes”. 

Uno es creativo y se le ocurren ideas, pero el segundo personaje, nuestro crítico interno tiende a suprimir su energía y creatividad. Cada vez que el personaje tranquilo propone una idea atractiva, el segundo salta para decir que no es factible. 

Este es el ciclo de la muerte de las ideas, y es por eso que muchas personas se quedan atrapadas en una oficina de por vida: cada destello de comprensión de su verdadera motivación es derribado por su crítico interno. Todo lo que esa voz quiere saber es cómo planeamos pagar las facturas. 

Para salir de este ciclo, la autora nos recomienda el siguiente ejercicio. Todo lo que necesitaremos es papel y un bolígrafo. ¿Listo? Genial, ahora responda estas preguntas lo máximo posible sin cuestionarse ni decir que es imposible. ¿Cuándo fue la última vez que nos sentimos vivos? Si un genio saliera de una botella y nos diera 12 meses libres con sueldo completo, ¿qué haríamos? 

Aquí queremos señalar lo que nos emociona específicamente de nuestros planes. Si se trata de hacer arte, por ejemplo, ¿qué hace que la idea sea atractiva? ¿Es la obra o la gente con la que podríamos interactuar? Este es el primer paso para definir nuestra carrera. Pero no se preocupe por los aspectos prácticos todavía; antes de llegar a eso, tendremos que romper algunos mitos.

¿Cómo encontrar lo que realmente queremos hacer?

Según la autora, desde nuestra infancia, nos han vendido una mentira. Esta mentira dice que tenemos que ser buenos en todo. Nuestros padres y maestros nos alentaron a mejorar las materias que peor se nos daban en lugar de intentar destacar en las mejores. Esta es una de las formas en que se les enseña a los niños a luchar por la media en lugar de desarrollar sus fortalezas. 

Para ser lo que la autora llama un “free range human”, debemos aplicar una perspectiva diferente, debemos empezar a ver cuales son nuestras tendencias. La autora nos cuenta su caso y como antes de cambiar de carrera, su jefe la regañaba por tratar de cambiar cómo se hacían las cosas en lugar de concentrarse en la tarea en cuestión. Fuera lo que fuera en lo que estaba trabajando, se le ocurrían formas de mejorar el status quo. 

Cuando se convirtió en consultora independiente, se dio cuenta de que esta era la descripción de su trabajo: los clientes le pagaban para identificar problemas y sugerir mejoras. Lo que parecía una debilidad en un entorno era una fortaleza en otro. Su problema era el hecho de que ella estaba en el entorno equivocado. 

Si pensamos en nuestras propias “debilidades”  identificaremos  fortalezas ocultas similares a las de la autora. Digamos que tenemos problemas para concentrarnos en una cosa y seguimos rebotando entre diferentes proyectos. Obviamente, eso es un problema si nuestro trabajo se trata de hacer cualquier cosa en un temporizador, pero esta cualidad podría ser un activo en un entorno diferente. Ser capaz de moverse  entre las opciones sin atascarse en los detalles puede ser útil si tenemos que trabajar con múltiples proyectos a la vez y necesitamos tener una idea general. Las fortalezas y debilidades dependen más de cómo las veamos y en que entorno intentemos usarlas, que de la habilidad en sí.

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