Resumen del libro America Before The Key to Earth’s Lost Civilization por Graham Hancock

Resumen del libro America Before The Key to Earth’s Lost Civilization por Graham Hancock

Resumen corto: Durante mucho tiempo, el consenso acad√©mico ha sido que la gente lleg√≥ a Estados Unidos hace unos 13.000 a√Īos o quiz√°s un par de miles de a√Īos antes a trav√©s de un puente de hielo procedente de Asia. Pero hay algunas personas que piensan que este punto de vista esta equivocado. Graham Hancock es cree que las pruebas apuntan a otra conclusi√≥n. La suya es la teor√≠a m√°s dram√°tica de Estados Unidos: una historia de una civilizaci√≥n sofisticada que naveg√≥ por los oc√©anos hace muchos miles de a√Īos antes de ser destruida en un desastre natural devastador.

¬ŅQui√©n es Graham Hancock?

Graham Hancock ha dedicado su vida a buscar pistas sobre una antigua civilizaci√≥n perdida. Hancock, un autor de best-sellers que ha sido objeto de burla por parte de arque√≥logos y acad√©micos de todo el mundo, ha expuesto sus teor√≠as en t√≠tulos de gran √©xito como Magicians of the Gods: The Forgotten Wisdom of Earth’s Lost Civilization y Fingerprints of the Gods.

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El punto exacto en el que la humanidad pisó por primera vez América del Norte ha sido durante mucho tiempo un campo de batalla en la arqueología

Hace ciento veinte a√Īos, los estudiosos cre√≠an que no hab√≠a habido presencia humana en la masa continental de Am√©rica del Norte hasta hace 4.000 a√Īos. Seg√ļn el autor, el director de antropolog√≠a del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, le hac√≠a la vida imposible a cualquier acad√©mico que no estuviera de acuerdo con √©l. 

Un colega, Frank H. H. Roberts admiti√≥ m√°s tarde que discutir sobre la humanidad primitiva en Am√©rica del Norte se convirti√≥ en un tab√ļ que ning√ļn acad√©mico se planteaba si quer√≠a mantener su carrera.

Sin embargo, en la d√©cada de 1920, surgieron pruebas que mostraban que ha habido vida humana en Estados Unidos desde hace al menos 12.000 a√Īos. Y fue tan convincente que incluso los acad√©micos conservadores tuvieron que prestar atenci√≥n.

En un sitio cerca de una ciudad llamada Clovis en Nuevo M√©xico, los investigadores encontraron proyectiles, hechos por humanos. Fueron encontrados junto a criaturas como ratas que se hab√≠an extinguido hace m√°s de 12.000 a√Īos. 

Investigaciones posteriores llevaron al descubrimiento de hasta 1.500 yacimientos de Clovis, como se les conoce, en toda Am√©rica del Norte. Pero en lugar de tratarlo unicamente como una hip√≥tesis, la comunidad acad√©mica lo trat√≥ como una verdad inmutable. 

Pronto surgi√≥ un consenso conocido como Clovis First: la idea que no se encontrar√≠an culturas humanas m√°s antiguas en Am√©rica. Los disidentes se enfrentaban a la posibilidad de hacer el rid√≠culo. 

Seg√ļn cuenta el autor, en 2012, el comportamiento de la primera brigada de Clovis fue tan desagradable que un editor de la revista Nature declar√≥ que el debate sobre los primeros estadounidenses se hab√≠a convertido en uno de los menos productivos de toda la ciencia. 

Cuando un arque√≥logo canadiense present√≥ una prueba de la actividad humana en las cuevas del Yuk√≥n, hace 24.000 a√Īos, se rieron de √©l.

El papel del hielo en la arqueología

El hielo es tan importante como la tierra cuando se trata de entender el pasado. Gracias a la técnica de datación por Carbono 14, podemos saber la fecha aproximada en la que el carbono del aire quedó atrapado en el hielo, y por lo tanto saber la edad de lo que pueda haber debajo del hielo.

Clovis First es la postura que argumentaba que la humanidad lleg√≥ a Am√©rica a trav√©s del Estrecho de Bering, el espacio entre el este de Rusia y el oeste de Alaska. Hoy es un mar, pero una vez hubo un puente de tierra helada. Aunque duro, habr√≠a sido plausible que los n√≥madas de la Siberia asi√°tica lo atravesasen para llegar al norte de Am√©rica. 

Si tuviéramos que aceptar que la gente llegó por primera vez a América desde Asia, todo esto tiene sentido. La barrera de hielo del Norte de América habría hecho imposible la migración. No hay forma de que la gente haya pasado. El descubrimiento de un mastodonte, una criatura peluda parecida a un mamut, en las afueras de San Diego en 1992 cambió todo eso.

Cuando el paleont√≥logo jefe del Museo de Historia Natural de San Diego, examin√≥ al mastodonte, se dio cuenta de que los humanos le hab√≠an martillado los huesos femorales. 

Los humanos hab√≠an estado rompiendo los huesos, quiz√°s para extraer su m√©dula. Los mastodontes, junto con el resto de la megafauna estadounidense y las culturas Clovis, desaparecieron hace unos 14.000 a√Īos. Este descubrimiento no parec√≠a contradecir la teor√≠a al principio, pero, 22 a√Īos despu√©s de que se encontr√≥ este mastodonte, un an√°lisis de dataci√≥n radiom√©trica lo cambi√≥ todo. 

El an√°lisis, estableci√≥ de una vez por todas que los huesos no ten√≠an 13.000 a√Īos, sino diez veces m√°s, de hace 130.000 a√Īos. Este fue un descubrimiento incre√≠ble, y las reacciones variaron desde un escepticismo hasta un rechazo absoluto. Las consecuencias de este √ļnico f√≥sil para nuestra comprensi√≥n de Estados Unidos y su gente son asombrosas. Am√©rica no estuvo poblada durante la √ļltima √©poca de glaciaci√≥n, desde hace 14.700 hasta 14.800 a√Īos, sino muchos miles de a√Īos antes.

Es mejor buscar la verdad que aceptar el consenso

Y la verdad es que el análisis del ADN de los primeros estadounidenses plantea interrogantes sobre sus orígenes.

En 2015, genetistas, incluidos Pontus Skoglund y David Reich de la Facultad de Medicina de Harvard, descubrieron una curiosa anomalía en el ADN de personas en el Amazonas. En la revista Nature, describieron cómo el análisis del genoma había encontrado una conexión entre los nativos del Amazonas y los aborígenes de Australia. Tenían más similitudes con las personas del otro lado de los océanos en Australasia que con otros nativos americanos del norte del continente.

Esta se√Īal fue inesperada y confusa. Skoglund y Reich probaron la se√Īal una y otra vez para verificar que no fuera un error. Pero cuando hicieron la prueba, el ADN de Australasia todav√≠a estaba all√≠. La conclusi√≥n, seg√ļn Reich, fue que no hubo una sola poblaci√≥n fundadora de Estados Unidos que viniera por el puente terrestre de Bering. Hab√≠a otra poblaci√≥n fundadora antigua, cuyos rastros no hemos podido encontrar.

Las consecuencias de este descubrimiento son claras: los colonos prehist√≥ricos de Australasia podr√≠an haber navegado por el Oc√©ano Pac√≠fico hacia Am√©rica del Sur. La comunidad acad√©mica acad√©mica rechaza la idea de que nuestros antepasados ‚Äč‚Äčde la Edad de Piedra fueran algo m√°s que primitivos. Pero hay evidencia de que el Homo erectus vivi√≥ en islas de Indonesia hace 800.000 a√Īos, lo que implica que llegaron all√≠ en barco. 

Algunos acad√©micos est√°n al menos abiertos a la posibilidad te√≥rica. Eske Wlllerslev, del Centro de Gen√©tica de la Universidad de Copenhague, cree que Estados Unidos se pobl√≥ a trav√©s del puente terrestre de Bering. Pero en correos electr√≥nicos con el autor, Willerslev acept√≥ la existencia de la se√Īal australiana en el ADN y acept√≥ que no hay una buena explicaci√≥n para su presencia. La respuesta m√°s simple, admiti√≥ Willerslev, ser√≠a cruzar el oc√©ano. Pero, argument√≥, actualmente no hay evidencia de que las personas en este momento puedan hacer un viaje.

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