Resumen del libro 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo por Ha-Joon Chang (23 Things They Don’t Tell you About Capitalism, 2011)

Resumen del libro 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo por Ha-Joon Chang (23 Things They Don’t Tell you About Capitalism, 2011)

Resumen corto: 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo nos ayudarán a pensar con más claridad sobre nuestro estado económico actual al descubrir las consecuencias ocultas del capitalismo y ofrecer soluciones que podrían darnos a todos un mundo más justo.

3 de las ideas principales del libro son:

  • Muchos de los problemas del capitalismo vienen de nosotros
  • El panorama económico en la actualidad
  • La ideología del libre mercado basa sus suposiciones en la noción de que la gente toma decisiones financieras racionales

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Muchos de los problemas del capitalismo vienen de nosotros

Hay cosas buenas y malas en la forma actual en que vemos la economía. El capitalismo tiene sus beneficios. El afán de lucro, o el deseo de las personas de ganar dinero, impulsa a las personas a innovar y crear nuevos inventos que mejoran la sociedad. Además, el capitalismo ayuda a regular la economía asegurándose de que tengamos suficientes de lo que se considera necesario en cada momento.

Podemos ver al capitalismo como un coche. Sin cinturones de seguridad o frenos, es probable que el vehículo choque y cause daños y lesiones. Pero dados los estándares de seguridad adecuados, brinda muchas oportunidades que de otro modo no estarían disponibles para el propietario.

Lo mismo ocurre con la economía. Si dejamos que el mercado corra desenfrenado, como lo hace el capitalismo de libre mercado, podría ser peligroso. Pero según el autor, con una pequeña cantidad de control gubernamental, tenemos la oportunidad de un sistema más seguro, más justo y mejor.

Aquí es donde volvemos a la idea de la racionalidad limitada, que dice que los humanos son mejores para tomar decisiones cuando las opciones son limitadas. El autor defiende que con un poco más de poder, nuestros políticos podrían ayudarnos a tener un mejor sistema económico. Por ejemplo, los líderes podrían orientar a los bancos para que no tomen decisiones de inversión arriesgadas. Mejorar nuestro sistema de estas pequeñas formas podría brindar grandes oportunidades para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.

El panorama económico en la actualidad

Si escuchamos a los expertos en economía en los periódicos o en la televisión, hablan como si hubiera una teoría que lo explicase todo: la economía de libre mercado. Este método se centra en dejar que la oferta y la demanda gobiernen el movimiento de la economía. 

La idea se basa en que tanto los compradores como los vendedores están incentivados a ofrecer el producto que mejor responda a las necesidades del cliente con la mayor ganancia posible, mientras que sus rivales intentan copiarlo u ofrecer alternativas para conseguir trozos del mercado. 

Y los clientes intentan buscar el producto que cumpla sus necesidades por el menor precio. Cómo cada parte tiene incentivos que son opuestos, se cree que al final se van equilibrando hacia el “precio justo” que puede cambiar a lo largo de la historia por avances tecnológicos, o problemas de gestión de recursos, o políticos entre otros.

Podemos encontrar diferencias según el nivel de participación del gobierno. Por ejemplo, los anarcocapitalistas defienden que no debería haber ninguna intervención por parte del gobierno, mientras que el liberalismo defiende cierta intervención en el mercado, y movimiento como el comunismo defienden un control completo del mercado. Cada enfoque tiene sus ventajas y desventajas, y decidir cual es el “correcto” es algo altamente complejo, por no decir imposible, si por elegir nos referimos a seguir a rajatabla uno solo de ellos.

En el libro, el autor se centra en algunos de nuestros errores típicos sobre el concepto del capitalismo. El concepto de libre mercado, y la idea de que se puede controlar por la oferta y demanda presenta varios errores. Entre ellos, asume que el ser humano es racional, algo que investigadores como Amos Tversky, y Daniel Kahneman han demostrado con su estudio de los sesgos cognitivos, y que ya había predicho Herbert A. Simon con su concepto de bounded rationality, o racionalidad limitada/acotada. 

Podemos actuar con cierta racionalidad, siempre y cuando sea dentro de un marco limitado, es decir, sabemos lo que debemos hacer, tenemos información necesaria para tomar decisiones, y tenemos un incentivo para dedicar energía a buscar una respuesta “correcta”.

La teoría del libre mercado tampoco tiene en cuenta el efecto del marqueting, un parámetro tan poderoso que ha podido crear mercados de billones de la nada. Algunos ejemplos de esto son el caso de De Beers, con su cartel de diamantes que creó “la necesidad” de regalar diamantes en japón en cuestión de una generación. O el caso de popularizar el tabaco entre las mujeres, algo que logró Edward Bernays a través de varias campañas de marketing que ligaban la idea de fumar con la libertad de expresión.

Nuestras decisiones financieras no son racionales y las empresas se aprovechan de eso

A finales de los 90, dos economistas llamados Robert Merton y Myron Scholes recibieron el Premio Nobel. Centrándose en la idea de que las personas toman decisiones financieras racionales, comenzaron a aplicar sus teorías en el mundo real. Sin embargo, el resultado fue diferente a lo que esperaban, como había comentado Herbert A. Simon, la gente no es racional.

Queremos pensar que actuamos racionalmente cuando se trata de finanzas, pero no lo somos, y muchas veces carecemos siquiera de las herramientas para saber si nos estamos equivocando

En realidad, tomar decisiones completamente racionales requiere tener todos los detalles posibles y tenerlos en cuenta. Pero, no hay forma de que ninguno de nosotros pueda obtener ese tipo de información para cada decisión. Por lo tanto, nuestras elecciones no son racionales, sino que se limitan a la racionalidad limitada.

Según el autor, si el gobierno interviniera y limitará las opciones económicas, podríamos hacer mejores selecciones. Si contamos con opciones que podamos comprender, nuestra capacidad para prosperar económicamente mejoraría. El problema con este enfoque, a mi parecer, es doble, primero esta el hecho de que limitaría nuestra libertad, de forma que solo veríamos la información que un gobierno decide que es adecuada. El segundo problema esta en el hecho de que considera que el gobierno puede tomar mejores decisiones que el conjunto de individuos, lo que en varias ocasiones se ha demostrado que no es cierto.

Cómo estructura, un gobierno es bastante rígido, lo cual limita tanto la velocidad de aprendizaje y para hacer cambios, como el efecto de cualquier idea diferente a lo que consideren correcto las personas con poder en la actualidad. Un gobierno es en gran parte una estructura jerárquica en la que los miembros dependen principalmente de su capacidad para crear conexiones con otros, mas que de su capacidad para solucionar los problemas. Esto no significa que no quieran, o que no tengan buenas intenciones, sino que simplemente el sistema no incentiva a centrarse en cómo tomar decisiones prácticas, sino en cómo tomar decisiones que permitan ser reelegidos en la próxima candidatura, o contentar a las personas que financian sus campañas

Y lo mismo se aplica en el caso de los funcionarios, a menos que tengan una motivación enorme, y disciplina, es difícil que intenten cambiar el sistema desde dentro, porque 1) ya tienen su posición asegurada de por vida, y por lo tanto cualquier intento de rebelarse trae pocas ventajas, y 2) es una estructura altamente jerárquica.

En lugar de esperar que el gobierno nos de opciones para todo, lo cual es en muchos casos perjudicial, quizá sería más interesante sacar partido de esta estructura colosal para motivos más sociales. Una de las funciones que sería difícil que las empresas cumpliesen, simplemente por los timeframes en los que han de operar, es poner financiación en la investigación, ofrecer servicios de salud, o asegurar un mínimo para sobrevivir en caso de accidente o enfermedad.

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