La soledad como herramienta de aprendizaje

La soledad como herramienta de aprendizaje

Solemos pensar que somos muy independientes y que el efecto que tienen otras personas sobre nosotros es bajo. Pero efectos como el de la prueba social,nuestra tendencia a imitar cuando nos sentimos inseguros o simplemente no queremos destacar, puede ser difícil que podamos entrar en estados de concentración profundos.

Somos animales sociales y esto lleva a que en todo momento, de forma inconsciente, intentemos entender lo que pasa a nuestro alrededor y que pueden pensar los demás de nuestras acciones. 

Este proceso no es negativo de por sí, ya que nos permite ser mucho mejores a la hora de aprender de los demás, tenemos más facilidad para imitar sus comportamientos e ideas, pero a la vez puede actuar como una barrera para entender lo que realmente pensamos.

Esto lleva a que las reuniones y en general cualquier momento con más personas, se convierta en una barrera para hacer uso de estados como el de mindfulness y meta-cognición, que son la base del desarrollo de pensamiento profundo y maestría, y que se basan en entendernos más a nosotros mismos, lo que pensamos y lo que debemos hacer para mejorar.

Una de las habilidades que más afectada se ve por este fenómeno es la del liderazgo. 

El liderazgo y la soledad

Según palabras de William Deresiewicz ‘’la soledad significa estar solo, y el liderazgo requiere la presencia de otras personas a las que poder liderar. A simple vista ambos conceptos parecen contradictorios’’. 

Cuando pensamos en liderazgo la primera imagen que nos viene a la cabeza es la del general liderando a su ejercito, o la de directivos dando ordenes, o incluso conferenciantes motivando a su público.

Y cuando pensamos en soledad pensamos en personas como los monjes budistas, o ermitaños, o personas que han decidido cortarse de la sociedad durante un tiempo como Thoreau.Personas que han creado tiempo para encontrarse a sí mismos.

Hoy en día parece que no podemos tener tiempo a solas, y que incluso cuando estamos físicamente solos, no podemos desconectarnos de todo lo que nos rodea con información llegando constantemente. Y es exactamente exceso de información, este flujo interminable de pensamientos de otras personas, lo que debemos intentar detener.

Vivir en el día a día, trabajar, descansar, dejarnos llevar por los problemas, y disfrutar el entretenimiento, son acciones que a la larga pueden llevarnos a olvidar lo que buscábamos lograr. La monotonía de la rutina nos acaba convirtiendo en robots, que sin darse cuenta se convierten en herramientas de un sistema.

Porque liderar implica ser capaz de entendernos a nosotros mismos, ser capaces de entender qué es lo que nos motiva a estar donde estamos y por lo tanto lo que nos ayudará a encender el fuego que yace durmiente dentro de cada uno de nuestros compañeros de equipo. Pero para poder mover a otros, para poder avivar el fuego que les llevó a donde están, es necesario saber cómo hacerlo con nosotros mismos.

Liderar implica ser capaz de tomar responsabilidad, de nuestros movimientos y los de los que nos siguen, y actuar como unidad de reconocimiento que a base de prueba y error acabará por crear el camino para los demás.

Y la soledad, la oportunidad de conversar con nuestra mente es lo que nos dará la habilidad de aislar toda la información que nos llega, dejar de ser movidos por los pensamientos de otros, y tomar el control de lo que hacemos.

Por eso, sobre todo hoy en día en una sociedad en la que parece que no tenemos intimidad, se hace especialmente importante crear oportunidades para estar solo y pensar.

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